24 Horas Contigo

#62 Prohibido decir lo siento

¿Conoces la película de Love Story?

Fue lo primero que pensé tras entrar en la casa de Yuji y Keira. No sabía que ella estaba de visita. Fue extraño verla y que me recibiera sin ninguna explicación.

La trama de esa película gira en torno a dos jóvenes que se enamoraron perdidamente del otro, se casan y deciden que ha llegado el momento de tener hijos. Lo intentan desesperadamente hasta que después de varios estudios se dan cuenta que ella está enferma. Allí nace la frase "Amar no significa decir lo siento"

¿Y si nuestra situación es parecida? Yo, Hana, fui injusta. Sé que él está limitado a distinguir sus emociones pero, no había necesidad de culparlo. Debí ser más empática. Él no pidió convertirse en una persona así y yo, solo sé que no quise cargar con una responsabilidad de ese tipo. Al final en lugar de empática fui egoísta.

Duele tanto que ya no es necesario derramar lágrimas.

❀❀❁❀❀

— ¿Allen? ¡Abre! ¡Abre! — decía Franco con desesperación. Evangelina estaba afuera cubriéndose con el abrigo de Franco. Ella no entendía qué es lo que había ocurrido.

— Oye, necesito que me pagues. No trabajo gratis — pidió molesta

— ¿Pagarte? ¿Pagarte? — repitió mirándola furioso — te dije que hicieras una evaluación psicológica. ¡No sé qué tienes en la cabeza! Pero, apuesto a que el señor Til-Shiroyama te dejará atrás por tu incompetencia.

— ¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso? ¡Me trataste como a tu novia!

— Por favor, vete. Salgo con muchas mujeres y tú no eres para nada especial.

— Te voy a denunciar — dijo ofendida — saldré de esta manera y te voy a denunciar

— Adelante...si es que puedes llegar a la comisaría...

Evangelina se alejó unos cuantos pasos y su camino fue interrumpido por hombres de traje que reconocieron como guardaespaldas de Franco. Ella solo iba con un abrigo y su teléfono. Intentó quitárselos de encima pero, uno de ellos la tomó por la fuerza del brazo y la sacó del edificio de esta manera.

Franco continuaba golpeando la puerta hasta que llamaron a seguridad acusándolo de desorden público. No se movería de allí hasta saber que su amigo estaba bien.

Dentro de la casa, Allen estaba de pie. El leve aroma de Hana estaba desapareciendo. Por qué dejó a esa mujer cerca de él, su padre que estaba planeando y para que la envío. Quería ir tras Hana pero, no sabía a dónde se fue.

Cuando escucho que decía que solía vivir allí se congeló. Su cerebro no pudo registrar más información al verla salir de la casa. Estaba mal, estuvo mal y había prometido que ella ya no lloraría. Ya no la haría llorar.

Su cara permanecía imperturbable. Su interior era como una revolución pero, darle un nombre era difícil. Quería arreglar todo y sentir que la estaba alegrando pero, al mismo tiempo sentía que no debía hacerlo pues actuar cada uno por su cuenta para el beneficio del otro parecía contraproducente.

Lo primero sería llamarla. Marco el número muchas veces pero, nadie contestó. Miro cerca de la cómoda y vio que su teléfono estaba allí, entonces, ¿qué se llevó? El celular está en silencio. Si bajaba a buscarla sería a ciegas, se sentía tonto por no saber qué hacer.

Escuchaba los gritos de Franco. Estaba consciente que su amigo solo la llevo allí para darle una solución pero, ahora solo apareció otro problema con el que lidiar.

Se sentó en el suelo. Buscaría más información sobre su condición. Después le pediría disculpas. No entendía si el orden estaba bien o no pero, estos meses habían sido solitarios para ambos y no habían cambiado muchas cosas además del hecho de que no podía saber lo que ella sentía.

❀❀❁❀❀

Amaneció.

Hana agradeció a Yuji por dejarla pasar la noche. Su cabeza se había aclarado y sabía lo que debía decir. Nunca le dio el beneficio de la duda a Allen y lo juzgo como si nada pero, ahora quería escucharlo incluso con sus palabras torpes. Aún quería estar a su lado.

— Oye, ¿no desayunas? — pregunto Keira

— No, debería irme a arreglar las cosas con él...— dijo — ¿me ibas a dar algo de comida?

— No, allí hay, puedes preparar algo — contesto cortante pero, Yuji las interrumpió.

— Antes de que te vayas, lleva comida para compartirla con Allen. Keira se levantó temprano para prepararla. — sugirió haciendo que Keira se sintiera avergonzada por su manera de hablar.

Salió de la casa con un termo junto a algunos recipientes pequeños con comida para dos. Subió al elevador y estaba inusualmente lleno de gente.

— Señorita Hana, debo llevarla a la casa de su padre.

— Si me tocas, gritaré y te golpearé, imagino que debes llevarme a salvo.

— Señorita, no lo haga más difícil. — pidió el hombre. Los demás usuarios se interponían poco a poco como si fueran a protegerla. — regresaré de nuevo.

Lo vio bajarse. Después bajaron otras personas y al final ella. Camino hasta la casa donde Franco estaba sentado frente a la puerta. Al verla se levantó aliviado de verla. Al parecer, no fue una buena noche para nadie.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.