24 Horas Contigo

#66.- Mirei y su pretendiente

Al no saber el paradero de Yuu simplemente se rindió en su búsqueda y continúo como cada día. No había tenido oportunidad de ver a Hana pues estaba de viaje con Allen aunque, solo fuera de vuelta a la clínica donde se internó, parecían no desaprovechar el tiempo que podía pasar juntos así fueran minutos.

Llegó el día en que se vería con esa persona. Apenas recordaba su nombre Akira pero, francamente su rostro le era indiferente. No había nada que lo distinguiera o fuera sobresaliente, ni se acordaba de nada más que su altura.

Esa mañana, se arregló como cualquier día para ir a hacer deporte. Paso las horas fingiendo usar una espada de bambú y cuando miro el reloj habían pasado tres horas desde que acordaron verse. No tenía manera de recordar a esa persona. No es como si fuera muy interesante si olvidó cómo lucía.

Su chofer la llevó por una zona comercial. Nunca dijeron nada sobre dónde encontrarse. Fue e hizo sus compras como si nada. Por la noche, iba pasando junto a su guardaespaldas por el lugar que se encontraron por primera vez, cerca de la tienda de lencería, y para su sorpresa había una figura solitaria allí.

— Ah, ¡viniste! — dijo la persona al verla

— De verdad eres estúpido, ¿quién esperaría medio día solo por una promesa sin valor?

— Pero, viniste y es lo importante...estoy feliz...— contestó Akira

— No vine, solo voy de paso...— y continúo su camino.

Su cabeza estaba llena de preocupaciones. Yuu quien no aparecía por ningún lado. Hana que estaba desmoronándose ante tantos problemas y Allen que estaba enfermo pero, no quería decir el nombre de su enfermedad. En su cabeza, no podía pensar en nada más que eso.

❀❀❁❀❀

Pasaron algunas semanas.

— Mirei, que raro que enfermes.

— Lo sé, es el estrés...papá estuvo aquí, ¿lo saludaste?

— Si...lo vi salir. — contestó Hana. Era una época extraña para atrapar un resfriado.

Mirei no mencionó nada sobre esa persona extraña de la tienda aunque no la había visto. Era una pérdida de tiempo pensar que podría encontrar a alguien más cuando en su corazón jamás dejó ir a Yuu.

Hana cocinó un poco. Mirei apenas comenzaba a vivir sola, su casa no tenía nada y era pequeña. Su padre dijo que podría encontrar algo mejor pero, ella lo rechazó. Quería intentar vivir por sus propios medios, lo que no sabía era que se iba a enfermar.

Durmió tranquilamente hasta que la voz de Hana la despertó. Podía verla a lo lejos sonreírle al teléfono. Supuso que hablaba con Allen, sin embargo, la sonrisa y gestos felices desaparecieron tan pronto como terminó la llamada.

— Hana, ¿estás bien?

— Sí, estoy bien. Deberías comer — contestó sin mirarla — ¿puedo dormir aquí? pero, es pequeño

— Hmmm, ¿qué opinas si salgo con alguien?

— ¿Qué? Está bien, ¿acaso es guapo?

— Yo...no lo sé...por alguna razón no puedo recordar su cara o reconocerla. Su voz tampoco es muy especial pero intentar recordarlo me hace compararlo con él.

— Entonces, ¿te gusta? Recuerdo que después de romper con Yuu saliste con muchas personas y ahora conoces más que el resto...— intentó recordar Hana

— Cuando lo dice así me haces sonar como una puta.

— Sabes que no, o sea, saliste con alguien y después con otro y después con otro...no cambies mis palabras porque no eres el tipo de persona que se victimiza.

Mirei lo pensó de nuevo. No quería una relación, eso era obvio. Tenía que cuidar de su amiga.

— Oye, ¿por qué le dijiste a Allen que fue negativo?

— ¿Eh? Pues porque fue negativo, ¿qué más puede ser? Lo siento, al verte mejor, debo irme...— y salió tan rápido cómo pudo.

Mirei se recuperó. Regreso al bar a trabajar como siempre esperando que esa persona apareciera pero, no lo hizo. Para su mala suerte quien llegó fue Franco. Ella algunas veces ansiaba el calor humano al grado de que seleccionaba a quien quería en ese momento. Franco parecía su mejor opción.

Por la mañana, Franco estaba dormido a su lado. Se miró asqueada, era el tipo de humano que más odiaba porque a veces ella era igual. No había contado los hombres que pasaron por su cama, Yuu era al único que amaba pero, ¿era de esa manera? ¿Se acostumbró a amarlo? ¿No lo podría olvidar?

Salió de la cama y se dio una ducha. Franco la esperaba para desayunar juntos pero, ella solo se fue sin despedirse, el chico no la entendía, ¿tan mal la paso?

— ¡Eh! ¿Dónde estoy?

Camino buscando una tienda que conozca pero, ninguna le parecía familiar, entonces debía buscar un taxi. Llegó hasta una calle con mayor tráfico. Se cansó de buscar uno y al final decidió ir a comer.

— Disculpe, ¿puedo tomar está silla?

— Si, adelante...— contestó. Tomó sus cosas y salió del establecimiento.

Para su buena fortuna casi de inmediato encontró un taxi. Aún no cerraba la puerta cuando otra persona subió.

— Mirei, creí que no te alcanzaría.

Reconoció la voz de Akira




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