24 Horas Contigo

#69.- Bodas de cuero

En la firma Midorikawa, mientras autorizaba algunos planos recibió la noticia de que Allen Til-Shiroyama aceptó ir a la universidad en el extranjero. Casi de inmediato, el señor Takuto Midorikawa pidió que se le facilitaran todos los trámites de transferencia así como la búsqueda de una casa.

Su tranquilidad habitual y alegría inesperada se vio interrumpida por su hijo Jinpei.

— ¿Padre? Escuché que ese Til-Shiroyama participará en esa cosa rara de la fundación. ¿Por qué?

— Jin, ya sabes que no debes meterte en mis asuntos. — le dijo al tiempo que sellaban un presupuesto. — Vete a trabajar.

— Padre... ¿Por qué aún no has cancelado el compromiso? ¿Te parece divertido que esté prometido con una mujer casada?

— Pues ahora que lo pienso, es bastante divertido...— se burló un poco — sin embargo, hasta que no te asigne otra prometida no vas a cancelar el compromiso.

— ¿Qué? entonces cuéntame tu plan — insistió.

— Para que si no lo entenderás. Ahora vete — y lo obligó a salir de la oficina. Allen y Hana... estarían algunos meses separados y nadie sabría lo que puede ocurrir en ese tiempo. Agradece que ambas familias fueran amigas y por el bien de esa amistad espero pacientemente de lo contrario ya habría tomado cartas en el asunto.

❀❀❁❀❀

Allen miraba a Hana dormir. Había noches en las que no podía conciliar el sueño y terminaba pensando muchas tonterías. Justo lo que le aquejaba ese día era que su vuelo saldría un día antes de su aniversario. Si se ponía a pensar un poco, el último año fue demasiado largo como para contar cada una de las cosas que le pasaron.

Este año, de regalo le compró un peluche que grababa mensajes de voz. Ya lo tenía listo aun así no sabía si debía dárselo antes o después de ese día. Las maletas ya estaban listas y esperaba que no fuera una trampa malvada solo por alejarlos.

Hana se movió un poco, quizás solo no pudo respirar del todo pero, era inusual que se moviera de esa manera. Intento abrazarla pero, ella se sentó de golpe. Miro a Allen a los ojos y sonrió.

— Ya no me veas dormir. Desayunemos.

Esperaban con ansias que sus días de tranquilidad continuarán. Revisando el correo encontraron una carta del señor Kanronji quién les decía que los invitaba a una cena familiar para dar a conocer a su nueva esposa. Hana la rompió. ¿Para qué necesitaba saber eso sí, su propio padre la expulsó de la familia? Debía dejar de pensar en ello.

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El día del viaje, Hana estaba asustada de subir a un avión, la distancia le importaba mucho. Era verano y había mucha gente así que se sentía intranquila. Allen la llevaba de la mano a todos lados. En ese viaje solo llevarían las maletas y si necesitaba algo, debía comprarlo allá. La firma Midorikawa le asignaba un fondo a cualquier estudiante de cierta cantidad. Al retirarla, ya era propiedad del estudiante y no un préstamo.

Allen aún no estaba decidido a confiar del todo pero, Renato le tranquilizó diciendo que todo era verídico y era un programa legal. Había más estudiantes de su tipo en ese avión solo en diferentes profesiones.

Hana durmió casi todo el vuelo, no podía ocultar más que tenía malas noches. Entre sus pesadillas más recurrentes eran que Allen jamás se recuperó y fue condenado a vivir con una eterna cara de póker.

Al despertar, Allen dormitaba a su lado. Miró con atención su rostro, se veía bastante joven pero, cansado. Comenzó a pensar que fue su culpa por exigirle demasiado.

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— Señor, la señorita Hana ayer abordó un avión con destino a Zúrich mientras que su hija Nikki rechazó la invitación y Renato se negó a recibirla por lo que fue devuelta al remitente. — informó Helian.

— De acuerdo...recuerdo que hoy es ese día.

— ¿Señor?

— Ah cierto, estabas en la cárcel...— le dijo — un día como hoy hace tres años, mi consentida se casó con un hombre de esa familia. Ella no sabe las consecuencias de sus acciones... Es una niña que no está consciente del mundo que la rodea.

— Señor, la señorita Hana ya no es una niña. Si dirá que no deben estar juntos por un odio perdido entre familias entonces los malos son ustedes por no superar el pasado.

— Helian, no sobrepases tus límites...recuerda quien te encontró en una relación incestuosa con un miembro preciado de mi familia... Retírate. — ordeno

Helian salió. Fue a la casa donde solía vivir antes de ir a prisión. No había nada salvo una cama con el fin de vivir libre, aceptaba cada orden que le daban, eso ya no es vida.

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Qué bonito aniversario...la mayor parte del tiempo en un avión. Al llegar al aeropuerto, se encontraron con un clima algo templado en contraste al caluroso lugar donde vivían.

Dejaron las cosas en el hotel y después salieron a caminar por la ciudad. El desajuste horario no daño tanto a Hana como lo imagino y Allen no se dio cuenta del cambio tan brusco. Podrían comer algo en un restaurante incluso entrar a tiendas.

Era fantástico no encontrarse con nadie conocido. El lugar se distinguía por sus edificios pre medievales y llenos de historia. Algunas veces, Allen se detenía a observarlos a detalle y ella le tomaba fotos. No podía evitar pensar en lo alegre que estaba aunque también podía notar que su expresión era la misma.




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