24 Horas Contigo

#100.- Historias del pasado: Dame una razón

Los días de los recién casados se fueron complicando a cada momento. La familia de Shinichi no solo lo ignoró, sino que continuó enviando una cantidad de dinero suficiente para su universidad que iba disminuyendo al grado de solo cubrir la matrícula. Aurora también tenía que trabajar como cocinera y voluntaria en el hospital. Convirtiéndose en proveedor, comenzó a trabajar en una fábrica.

Llegaron momentos en que no había pan en la mesa. Solo podían comer residuos de avena o trigo con algo de leche bronca que les regalaban los vecinos. Algunas veces le mandaban dinero a la familia de Aurora cuando se les terminaba la comida y así ellos tenían que vivir solo a la luz de las velas.

Sus ropas eran pocas y comenzaban a maltratarse por tanto uso o mal cuidado. Shinichi llegaba agotado de trabajar tantas horas en una fábrica. Aurora también llegaba irritable por estar en la cocina todo el día, de voluntaria y además de ayudar en la tienda de antigüedades.

Su duro trabajo no parecía rendir frutos; Shinichi estudiaba muy duro en la universidad con la intención de ayudar a Aurora a ingresar a la facultad de medicina. Ambos ponían esfuerzo de su parte; sabían que era difícil, pero no por eso iban a rendirse.

Pasó un año completo y para su primer aniversario solo consiguieron un bizcocho semiquemado con un poco de natilla y unas frutas que estaban por pudrirse. Shinichi consiguió un poco de licor. Aun con todas sus dificultades, no podían evitar sonreír.

Podían llegar las noches y verse, hablarse de las aventuras del día. Aurora tenía las manos maltratadas, pero esa era la prueba del trabajo que había realizado. Shinichi comenzaba a tener desórdenes del sueño; aun así, no cambiaría nada de su situación; estaban seguros de que mejoraría pronto.

Aurora ingresó a Medicina. Shinichi dejó su trabajo en la fábrica y fue a una empresa recién fundada por su amigo Frederick. Invirtió todo lo que tenía ahorrado, pues estaba seguro de que su plan funcionaría.

Y así fue.

Su condición económica era estable. Shinichi podía permitirse comprar vegetales, leche y pan, además de llevar a Aurora a la universidad. Estuvieron esperando casi dos años para eso. Frederick comenzó un negocio; él claramente no tenía necesidad de trabajar, pero quería demostrar que podía hacer que su plan fuera rentable.

El tiempo en que no estuvieron en contacto. Frederick y Miranda se comprometieron aunque no tenían fecha prevista para la boda. Una mañana, durante su trabajo administrando a sus proveedores, recibió una llamada inesperada.

Su padre pedía que volviera de inmediato a la casa.

Él se negó.

En casa, ya no les faltaba nada y poco a poco fue cosechando una pequeña fortuna gracias a lo aprendido en la universidad y la empresa de Frederick. Las cosas iban mejorando hasta que Aurora le dio la noticia que cambiaría su vida.

Tendrían un bebé.

Aurora estaba asustada. Ella trabajaba mucho, al igual que Shinichi, y no estaba segura de que fuera a funcionar todo eso por su caótica vida, pero su marido la hizo ver que la cuidaría de cualquier cosa. Sus suegros también estaban emocionados; incluso querían ayudarle en todo lo posible.

Las cosas no terminaban allí; recibía muchas llamadas de su padre pidiéndole que volviera a la casa por una razón muy importante. Shinichi accedió a visitarlo debido a la insistencia; no les guardaba rencor, pero no importa lo que dijera, no cambiaría su vida por nada del mundo.

Aurora lo acompañó. El vuelo fue toda una experiencia que esperaba repetir pronto, aunque ya se había subido a un avión. Llevaba un hermoso vestido rosa pálido que mostraba un poco su avanzado estado; al llegar a la casa, ella se sorprendió por el tamaño del lugar y la cantidad de empleados que tenía.

Su padre fue claro, necesitaba que alguien maneje su empresa marítima dado que ninguno de sus hijos prodigios quiso tomarla. Ittetsu se divorció hace pocos meses y fundó una compañía de seguros; Taro fundó su empresa tecnológica dejando claro que solo quiere su herencia, no manejar cargamentos, e Izumi viajaba por el mundo. Para él, como padre y empresario, ninguna de esas opciones era viable para sus hijos.

Shinichi se negó. Estaba feliz por tener un trabajo que podía llamar suyo, además de que estaba cuidando de su familia con sus propias manos. Kensuke Kanronji, su padre, no se iba a quedar con los brazos cruzados. Le pidió a Asahi que hiciera cambiar de opinión a ese malagradecido, considerando que, si no esperaba grandes logros, mínimo podía devolver lo que ellos gastaron en él y su educación.

Asahi se reunió con Aurora. Le molestaba que su pequeño hijo tuviera descendencia con una mujer que quién sabe dónde conoció. Estaba furiosa y tomaría cartas en el asunto.

Le provocó un aborto.

Shinichi está desesperado al no tener los medios para salvar la vida de su esposa y de su bebé. Pidió ayuda, pero nadie hacía nada; incluso su padre se hizo de rogar. Asahi tampoco accedió hasta que el mismo Shinichi ofreció un trato: tomaría el mando de la empresa marítima a cambio de salvar a Aurora.

Paralelo a esto, Kensuke pidió acciones en la empresa de Frederick hasta que consiguió suficientes y fue nombrado presidente; despidió a Frederick para después vender esa compañía. Todo sin que Shinichi se enterara.




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