25 Días - Robar Será Nuestro Menor Pecado

Capítulo 2 - El hijo perdido de los Myers

Evan

El rayo de luz solar, pegando directamente a mi cara, hizo que me despertara. Enseguida sentí mi cuerpo adolorido. Me lleve las manos a la cabeza, y pude sentir un pedazo de venda cubriendo mi herida. Eso me hizo abrir rápidamente los ojos, dándome cuenta de que ya no estaba en el bosque. Ahora estoy acostado, sin playera y dos heridas curadas; en un lugar, que puedo asegurar, es una cabaña. Una chica que está de espaldas, acomoda algunas cosas en una mesa y me sorprende cuando empieza a hablar sin haberme visto.

— Me estaba comenzando a preocupar el hecho de que no despertarás. Mucho más sin saber cuántas horas exactas llevabas inconsciente cuando te encontramos— habla en plural, así que debe haber más personas aquí. Se da la vuelta y finalmente puedo ver su rostro— ¿Te sientes mejor?— pregunta— Porque no te pude dar nada para el dolor. Sólo tenemos pastillas, nada de cosas inyectables— me siento en la cama, con cuidado por la herida en mi estómago.

— Si. Me siento bien. Gracias— murmuró, aún confundido.

— Tienes suerte de que George te viera y luego me haya llamado con urgencia. Porque si hubiera sido Mark, te deja ahí, y nunca dice nada— menciona a dos personas, que no sé quiénes son, pero seguramente conoceré pronto— Por cierto, ten cuidado con la herida de tu estómago. Te clavaste un vidrio y tuve que hacer puntadas, apesar de que el corte no era tan profundo como creía— me indica. Al escucharla, me impresiono por la manera tan suelta de contar las cosas, cómo si ya nos conociéramos antes. También me impresiona que ella haya curado mis heridas.

— ¿Enserio me hiciste puntadas?— ella asiente sin dudar.

— Afortunadamente, y no sé cómo, pero no te paso nada en la cabeza. Siendo sincera, me asustaba más tener que curar una herida en la cabeza, que la del estómago— dice con una leve sonrisa.

— ¿Podrías explicarme mejor cómo llegué aquí?— pregunto.

— Bueno...— ella suspira— Yo y el resto del equipo, salimos a explorar el bosque muy temprano. Todos nos dispersamos, yendo a distintas áreas. Sin embargo, no duró mucho nuestra expedición porque George me llamo, me guío hasta tu cuerpo inconsciente y decidí curarte. Él llamo a los demás y te trajimos hasta aquí. Preparamos todo como si estuviéramos en un quirófano real— explica— Aparte, se nota que formas parte de todos los que corremos peligro.

— ¿Dónde estamos, específicamente?

— En una cabaña, a lo profundo del bosque— contesta y chasquea la lengua— Por cierto, me llamo Alyssa— extiende su mano hacia mi.

— Yo soy Evan— respondo el gesto.

— Evan— repite mi nombre y yo asiento. Ella se aleja un par de pasos— ¿Cómo llegaste a el bosque y terminaste inconsciente, con heridas en tu cuerpo?— cuestiona. Los recuerdos de la noche anterior aparecen en mi mente, recordándome que no sé cómo están mis padres— ¿Estás bien?— la miro y asiento.

— Si, estoy bien. Sólo que, es una historia que involucra a mis padres— murmuró.

— ¿Ellos querían entregarte por el dinero y tú escapaste?— su pregunta me confunde al principio, pero después recuerdo la noticia y sé a lo que se refiere.

— No, ellos no... Unos hombres armados entraron a la casa; dispararon a todos lados y tuve que huir de ahí. Mis padres se quedaron, no pude ir a su habitación cuando escuché el grito de mamá. Ellos me intentaron cazar cuando me vieron... Casi logran su objetivo— le platico— Corrí a el bosque, con el único pensamiento de salvarme de ellos. Pero tropecé cuando mire atrás y así sucedieron mis heridas, y me golpeé la cabeza.

— Pues te salvaste— dice.

— No sé nada de mis padres.

— No es nada bueno lo que diré, pero yo creo que ellos no tuvieron la misma suerte que tú— la verdad, es que sus palabras tenían razón. No esperaba que dijera algo bueno, realmente. Esa era la verdad más acertada ante la situación.

La puerta de la habitación se abre y veo a un chico y una chica asomarse. Alyssa se voltea a verlos. Abre más la puerta para ellos, dejándolos entrar.

— Veo que el chico ya está despierto— habla el chico— ¿Descubriste su nombre?

— Cállate, George— la chica le da un leve golpe en el brazo.

— No comiencen, por favor— dice Alyssa, suspirando— Evan, ellos son George y Shelia— los señala, presentándolos— George te encontró y Shelia me ayudó como asistente cuando te estaba curando— explica.

— Mucho gusto.

— Es lindo. Deberías de secuestrarlo y quedartelo, Alyssa— le dice Shelia. Alyssa los mira seriamente, a lo que yo simplemente puedo sonreír— Sólo es una sugerencia, no tienes porqué matarnos con la mirada.

— Yo no dije nada— replica George— Así que no deberías de estar mirándome así a mí.

— ¿Van a decir algo interesante?— pregunta ella— Porque si no es así, mejor váyanse.

— Que genio. Nosotros nos vamos, sólo porque Meg debe de estar buscando a su amada Shelia— se excusa él— Nos vemos, Evan— se despide antes de salir junto con Shelia, cerrando la puerta.

— Son divertidos— comento.

— Se pelan cada vez que pueden— responde ella— ¿Tienes hambre? Creo que tenemos pizza— mi madre mataría a Alyssa si estuviera aquí. Y eso sólo por ofrecerme pizza para comer.

Pero ella no está aquí.

— Quisiera bañarme primero, si no te molesta.

— Para nada. Te conseguiré ropa. El baño es la puerta blanca— me indica— Te llevo la ropa en unos momentos— me dice, antes de salir de la habitación y dejarme solo. Por varios segundos, me quedo mirando la puerta y después miro hacia mi alrededor. Pienso en mis padres y el hecho de que, tal vez ya no sigan vivos. Siendo sincero, me siento mal por eso, pero no lo suficientemente, y eso me hace sentir algo culpable. Yo estoy bien aquí, y ellos pueden estar muertos... Ellos están muertos.

Cierro los ojos y los abro, para después levantarme de la cama, decidido a ir a el baño. Salgo de la habitación y de inmediato reconozco la puerta que me me indico Alyssa. Cuando estoy dirigiendome hacia ahí, un chico entra y me mira con algo de molestia. No le tomo mucha importancia y sigo mi camino.




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