25 Días - Robar Será Nuestro Menor Pecado

Capítulo 3 - Días tranquilos antes de la tormenta

Evan

Cuando entro a la habitación, veo a Alyssa terminando de preparar un colchón inflable. Acomoda una sábana y una almohada.

— Hola— me saluda, mientras toma otra sábana y la deja extendida sobre la otra.

— ¿Voy a dormir ahí?— señalo el colchón inflable.

— No— ella niega— Esto es para mi. Tú vas a dormir en la cama.

— Pero es tu habitación y tu cama. Yo soy el huésped de última hora— le digo.

— Pero yo no tengo el cuerpo lleno de heridas— replica— Aparte, tú ya lo había dijiste. Es mi cama, mi decisión. Así que, yo decido ofrecerte mi colchón para que descanses bien.

— No, Alyssa. Las heridas no son una suficiente excusa— contradigo.

— Para mí, sí— contesta— He dormido en el suelo, y definitivamente esto será mucho mejor— señala el inflable— Además, tengo que ir con el resto del equipo, así que todavía no voy a dormirme.

— ¿Qué van a hacer?— pregunto.

— Vigilar. Tenemos que asegurarnos de que no haya nadie rondando por aquí— explica— Cualquier ruido podría ser peligro.

— ¿Puedo acompañarlos?— ella se queda pensando mientras me mira.

— ¿Quieres vigilar?— asiento levemente— Bueno, si tú quieres. Está bien— murmura. Después se agacha y busca algo de debajo de la cama. Saca una caja de zapatos, que abre, dejándome ver las cosas en su interior. Me quedo sorprendido, mucho más cuando ella toma el arma. Ella me extiende el cuchillo— Toma esto, sólo por si acaso— agarro el cuchillo y observo el brillo que tiene. Ella se levanta del suelo y yo bajo el cuchillo.

— ¿Sabes cómo disparar?— le pregunto.

— Por supuesto. Practique un poco antes de todo esto— afirma— Vamos con los demás— dice y camina, pasando por mi lado y después saliendo de la habitación. Me doy la vuelta, haciendo lo mismo que ella; salgo del cuarto. Sigo sus pasos, que nos dirigen hasta la sala, dónde los puedo ver a todos sentados y hablando.

— Evan— me llama Jasmine con entusiasmo. Ella y Charles tienen un tipo de relación, que por ahora no es oficial. Eso fue lo que me dijo Alyssa.

— ¿Qué hace él aquí?— escucho a Mark, así que lo miro.

— Va a vigilar con nosotros, así que no comiences con tus estupideces. Aún tengo ganas de clavarte un cuchillo en la mano— amenaza Alyssa, mientras se sienta con junto a George.

— No seas tan agresiva con mi novio, Aly— habla Lauren. Apenas la conozco y está claro que no se cansa de Mark, sino que cada día lo ama más. Aunque se ve que, Mark no la ama con la misma locura.

— Entonces, manténlo callado, bien comportado y asegúrate de que siempre esté a tu lado— le responde Alyssa. Todos se quedan callados, mientras que Alyssa y Mark se miran fijamente, pero con distintos sentimientos reflejados en sus ojos.

— Evan, ¿Quieres café? Porque la noche va a ser algo larga— Meg corta el silencio incómodo, ofreciendome café. Se levanta de su lugar y camina hasta mí.

— Si, gracias— murmuro.

— Ven conmigo— me dice. Comienza a caminar, dirigiéndose a la cocina. La persigo, alejándome del resto y el silencio. Alyssa va matar a Mark mañana, si él sigue comportándose de esa manera tan idiota. Meg agarra una taza y sirve café previamente preparado— Un día de estos, Alyssa va a terminar cumpliendo lo que dice. Y si no lo mata, lo dejara con la nariz rota— comenta.

— Mark es un idiota. ¿Por qué está en el equipo, con ustedes?— pregunto.

— Él ha estado en el equipo desde siempre— le pone unas cucharadas de azúcar a el café— Era un idiota desde ese tiempo, aunque no tanto como ahora— chasquea la lengua— Y con respecto a su no tan agradable relación con Alyssa; eso tiene una historia detrás. Con el paso de los días, vas a escuchar sus discusiones por varios desacuerdos, o porque Mark la este fastidiando.

— ¿Fastidiando con algo en específico?— indago

— Si, con algo en específico— susurra— Creo que te vas a dar cuenta de cuál es esa cosa en específico— dice y después me entrega la taza de café. Me quedo pensando en esa cosa con la que la fastidia.

24 de mayo

Alyssa

Enseguida abro los ojos, mi vista se va a la ventana, dándome cuenta de que el sol está demasiado puesto. Me quito la sábana de encima, levantándome del sillón. Veo la hora en el reloj colgado en una de las paredes, maldiciendo cuando veo que son las nueve de la mañana. Se supone que debíamos ir a explorar el bosque a las siete de la mañana.

Camino hasta la habitación de Meg y Shelia, pero al llegar no encuentro a ninguno. Reviso las demás habitaciones y tampoco encuentro a nadie. Maldigo a el aire por el hecho de que no me levantaron para ir con ellos. Resignada, voy hasta la cocina, mirando el piso todo el camino. Pero cuando levanto la mirada, me sobresalto un poco al ver a Evan, quién está tratando de batir algo que tiene en un tazón.

— ¿Qué haces?— le pregunto.

— Estoy tratando de hacer panqueques— responde y vuelve a hacer movimientos agresivos con el tenedor.

— No, no lo hagas así— lo detengo y él me mira. Me acerco, poniendo a su lado— Tienes que ser movimientos circulares, no verticales y agresivos— le explicó. Él me da el tenedor, con intenciones de que le enseñe como hacerlo— Mira— pongo el tenedor en la mezcla y comienzo a hacer los movimientos circulares, todo con la muñeca— Así es como se debe hacer. Todo está en tu muñeca— le indico y continúo mezclando.

— No sé mucho sobre cocinar. Siempre hago lo mejor que puedo. Aunque la última vez encendí el detector de humo por querer calentar una pizza en el sartén— sonrió por sus palabras.

— No te preocupes. Yo tampoco sabía cocinar. Aprendí viendo videos y programas de cocina— le digo.

— Yo debí haber hecho lo mismo.

— Puedo enseñarte. No sería un gran problema— él sonríe.

— Sería increíble que lo hicieras— responde. Nuestras miradas se quedan fijas por varios momentos, siendo algo incómodo. Hasta que yo regreso la mirada a la mezcla y hablo.




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