25 Días - Robar Será Nuestro Menor Pecado

Capítulo 6 - Un poco de asesinos, música y libros

Evan

Las estanterías finalmente fueron terminadas, e instaladas en una esquina de las paredes de la cabaña que quedaban en la entrada, pero no tapaban la ventana. Alyssa tenía los libros y discos en cajas, que justo ahora, están en el piso.

— Ya terminamos las estanterías y sigo sin saber de dónde sacaron tanta madera— le digo, soltando un bufido a el final.

— El tío de George tiene una fábrica de muebles, de ahí se robo la madera— me revela ella, finalizando con el misterio— De hecho, se robo todos los muebles que hay en la cabaña— agrega, sorprendiendome con eso.

— ¿Cómo lo hizo?— pregunto.

— Con una de las camionetas que usa su tío para transportar los muebles. Todos juntos tuvimos que cargar los muebles, cruzando todo el bosque hasta llegar aquí. Fue un trabajo bastante pesado— explica.

— ¿No quieres que te ayudemos, Aly?— apareció Meg junto con su novia.

— Evan, me va a ayudar. Pero gracias por el ofrecimiento— le contesta ella, con una leve sonrisa.

— Bueno... nosotras nos vamos a dar un paseo por el bosque— le avisa Shelia— No estaremos lejos por si nos necesitan. También viene George, Charles y Jasmine.

— Está bien. Vayan. Y si se vuelven a topar con los lirios, traigan uno, por favor— les pide Alyssa.

— Por supuesto— ambas se dan la vuelta y las vemos salir del lugar, cerrando la puerta al final.

Miro a Alyssa y rápidamente recuerdo como casi nos besamos varías horas atrás. Si no fuera por George, sin duda nos hubiéramos besado hasta que nuestra respiración se hubiera acabado. Aún pude sentir la tensión de ese momento cuando nos fuimos a dormir. Quise hablar con ella, pero no me atreví. Ella tampoco me hablo, e incluso evito mirarme más de lo necesario. El momento del casi beso no fue incómodo, no hasta que apareció George y eso nos forzó a separarnos. Ahí fue cuando se volvió incómodo.

De verdad tenía ganas de besarla. Aún tengo ganas de besarla, sabiendo perfectamente que ese beso no va a ser posible hoy, ni mañana o la próxima semana. Pero me voy a quedar aquí, así que hay tiempo para que ocurra ese beso.

— ¿Comenzamos?— pregunta, refiriéndose a acomodar las cosas.

— Por supuesto.

Comenzamos a sacar varios discos de una de las cajas, encontrándome con diferentes artistas y álbumes que ya son clásicos. Mientras los acomodamos, platicamos, cortando el silencio.

— ¿Y cuál es tu favorito de todos?— le pregunto sobre su álbum favorito.

— Te daré una lista, porque no puedo elegir sólo uno— contesta con una sonrisa.

— Bueno, dame la lista— le digo.

— Definitivamente los tres álbumes de Harry Styles, los de Taylor Swift...

— ¿Todos?

— Todos— confirma y me mira, dándome una gran sonrisa— Ya sé que álbum necesitas escuchar— toma uno de los vinilos que acabamos de acomodar. Después toma mi mano, jalandome hacia una de las habitaciones, sólo para mostrarme una canción del álbum que lleva en su mano.

Cuando llegamos a la habitación de George, ella se apresuró a sacar el vinilo, soltandome. No tardó en bajar la aguja y comenzar a reproducir la música.

— Doesn't Do Me Any Good— me dice el nombre de la canción. Su emoción al mostrarme la canción, también me hace sonreír a mí.

— Es buena— le digo, luego de varios momentos, y ella sonríe más.

— ¿Puedo preguntarte algo?— pregunta de manera repentina.

— Claro.

— Si pudieras ver una película ahora mismo, ¿Cuál sería?— suelta. Pienso unos momentos mi respuesta.

— Tal vez, una de superhéroes. Me encanta Iron Man— contesto.

— Si, a mi también. Sigo sin creer que lo hayan matado por el bien de la trama— dice.

— Lo sé. Casi lloro con esa escena— bromeo— ¿Y tú? ¿Qué película verías?

— Me gusta Saltburn.

— ¿Dónde el protagonista se queda con todo y baila Murder on the Dancefloor?— ella asiente de inmediato.

— Aunque también podría ver alguna con temas de asesinos y criminales— añade.

— ¿Cuál?— indago.

— El perfumista es una muy buena película.

— Así que, eres de las que podrían matar sin dejar rastro— ella se lame los labios y habla después.

— Podría hacerlo si me lo propongo. Sobrepienso mucho, así que tendría un millón de planes que salen mal, pero que formarían a el perfecto— asegura— Tenga cuidado conmigo, señorito Evan— bromea, acercándose a mi de manera "intimidante".

— Lo tendré, señorita Alyssa— afirmo, siguiéndole el juego— Mucho más porque tiene un arma debajo de su cama— agrego.

— Y no olvide que la sé usar muy bien. Sin mencionar, que sé de algunos lugares del cuerpo, dónde si disparo podría desangrarse hasta morir— chasquea la lengua al final.

— Ya lo dije. Tendré mucho cuidado— ella sonríe y asiente— ¿Sabes frases de asesinos?— cuestionó con curiosidad.

— Si, ¿Tú?

— Unas cuantas. Las investigue por curiosidad— contesto.

— Dime una— pide con completa calma.

Desearía que la humanidad tuviera un cuello, así podría ahorcarla.

Gary Ridgway— pronuncia el nombre del asesino y yo asiento— Nada mal.

— ¿Y tú? Dime una— ahora le pido yo a ella.

Los placeres violentos tienden a tener fines violentos.

— Creo que es Richard Ramírez.

— Estás en lo correcto— confirma— Al igual que esa frase. ¿Sabes? Todos esos asesinos fueron de lo peor, pero muchas de sus frases tienen razón. Sabían lo que hacían y el mundo en el que vivían.

— Al igual que nosotros— murmuro.

La sonido de la puerta siendo abierta de manera estruendosa, nos hace voltear y ponernos alerta. Veo a Alyssa sacar un cuchillo de debajo de la cama de George, sorprendiendome. Ambos salimos de la habitación con sumo cuidado y lentitud. Pero la voz de Charles hace que nos relajemos y Alyssa termina guardando rápidamente el cuchillo entre su pantalón.

— Alyssa, ¿Dónde estás?— pregunta, en dirección a la cocina.

— Aquí estoy— habla ella, haciendo que él se de la vuelta y se acerque— ¿Paso algo? Creí que estabas de paseo con los demás— comenta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.