25 Días - Robar Será Nuestro Menor Pecado

Capítulo 8 - Busca las respuestas de de tus preguntas

Evan

Entro a el lugar lleno de gente, que está bailando con 12 to 12 de sombr. Camino entre las personas, buscándola a ella, sabiendo que debe estar perdida entre toda la multitud. Las luces parpadean, dificultando un poco mi búsqueda. La canción sigue sonando y las personas bailando. Volteo hacia todos lados, pero no logro encontrarla en ningún lado al que veo.

— ¿Estabas buscándome?— escucho su voz a mis espaldas, haciéndome sonreír y voltear enseguida. Su cabello está suelto, usa un vestido que se ajusta a su cuerpo y unos tacones que la hacen más alta por unos centímetros— ¿Quieres bailar?— pregunta, a lo que yo me acerco más a ella.

— No puedo negarme a esa propuesta— murmuro cerca de su oído.

Ella se muerde el labio, para después sonreír y comenzar a mover sus caderas al ritmo de la música. Yo me limito a observarla, apesar de que se supone, era un baile de dos. Cada vez más, se mueve con intensidad, como si no hubiera otras personas aquí que pudieran verla.

Se me acerca, pegando su cuerpo contra el mío. Pone sus manos en mi pecho y se desliza hacia abajo, mirándome fijamente y mostrandola completamente sexy. Sube de nuevo, acercándose peligrosamente a mis labios. Sin embargo, cuando está apunto de cumplir el beso, ella se aleja, dejándome con las ganas de un beso de ella otra vez. Se da la vuelta, chocando su espalda con mi pecho y restregandose contra mi, provocándome. Llevo mis manos a su cintura y mi boca se acerca a su cuello, dejando varios besos que la hacen sonreír.

— Quiero besarte, hermosa— le digo en el oído, mordiendo el lóbulo de su oreja después. Ella suelta una risita y responde.

— Entonces, despierta. Así podrás hacerlo y disfrutarlo— sus palabras me confunden.

— ¿Qué?— ella se aleja, quitando mis manos de su cintura y dándose la vuelta para verme.

Despierta, Evan. Evan.
***

Abro los ojos, despertándome sobresaltado. El corazón me late con fuerza y estoy algo confundido, apesar de saber donde estoy. El dolor de cabeza me invade, junto con unas ganas de vomitar. Rápidamente me levanto de la cama, saliendo de la habitación y literalmente, corriendo a el baño. Me agachó a la taza del baño y dejo salir de mi sistema todo el vómito. Cuando termino, queda el asqueroso y amargo sabor del vómito.

— Me estaba comenzando a preocupar que no despertarás— escucho la voz de ella, haciendo que voltee a verla. Me levanto, analizando su posición; está recargada contra el marco de la puerta. Abro la llave del fregadero y me enjuagó la boca— Ven a la cocina cuando termines. Te daré una pastilla para el dolor de cabeza que, seguramente te cargas— yo sólo asiento, pues ella se da la vuelta y se va, antes de que siquiera pudiera escupir el agua de mi boca.

No sé que fue lo que paso ayer después de que me terminará la segunda lata de cerveza. Ni siquiera sé porqué seguí bebiendo, sabiendo perfectamente que tengo una mala tolerancia. Tal vez, el hecho de que Alyssa y yo estuvimos apunto de besarnos por segunda vez, y que después ella se fue de ahí, pudieron ser razones.

Me seco las manos y la boca, para después salir del baño y dirigirme a la cocina. Mientras camino hacia allí, recuerdo el sueño que tuve y me hizo despertar. No puede ser que, ni siquiera en mis sueños pueda besarla. Llegó a la cocina, encontrándome inmediatamente con Alyssa, quién está esperándome sentada, mientras bebe algo.

— Hola— murmuro, saludando y sentandome frente a ella. Alyssa suspira, dejando de lado su taza. Viendo la mesa me doy cuenta del plato de comida que hay, junto con otra taza.

— Bebe esto— me extiende aquella taza— Es té de manzanilla. Te va a ayudar con la resaca— explica— Sé que no te gusta, pero...

— Está bien— la interrumpo— Si me va a ayudar lo beberé.

— Toma, la pastilla— me da el medicamento— Te recomiendo que te pases la pastilla con el té.

— Gracias— pongo la pastilla en mi lengua, bebiendo un poco del té para tragarla. Cuando dejo la taza en la mesa y observo el líquido, un recuerdo que parece ser de la noche anterior, viene a mi mente.
***

— Bebe esto— me indica, entregandome una taza con un líquido en ella.

— ¿Qué es?— pregunto.

— Sólo bebe, te hace bien según lo que sé— responde. De inmediato le doy un trago, el sabor salado se esparce por mi lengua.

— Esto es asqueroso— me quejo, dejando la taza en la mesa.

— Lo sé— suspira.

— No quiero beber esto, Alyssa— alejo la taza de mi.

— No lo hagas. Yo tampoco lo haría.
***

— ¿Estás bien?— escucho a Alyssa preguntar.

— Si— asiento— Espero no haber sido un gran problema anoche— murmuro.

— No, no fuiste un problema— me sonríe levemente— De hecho, fue algo gracioso verte borracho— confiesa— Estabas tan borracho, que cuando te dije que estabas borracho, me preguntaste "¿Enserio estoy borracho?"— me cuenta.

— Te prometo que no volveré a beber— ella suelta una risita.

— Puedes beber, pero sólo una lata de cerveza— dice— Desayuna. Te hice huevos revueltos. Escuché que comer huevo también ayuda con la resaca, aunque no sé que tan cierto sea eso— tomo el plato con la comida, acercándolo a mi.

— Gracias— murmuro.

— De nada— contesta, para luego continuar bebiendo de su taza.

Alyssa

Todos estamos reunidos en la mesa, comiendo y teniendo una plática bastante alegre. La radio en el centro de la mesa está sonando, pero es algo a lo que le estemos prestando atención justo ahora.

— George salió corriendo completamente desnudo de los vestidores, persiguiendonos a Mark y a mí— cuenta Charles el día que le robaron la ropa a George.

— ¿Enserio?— pregunta Evan riéndose.

— Si. George fue visto desnudo por la mitad de la escuela. Si no fuera porque los profesores nos vieron, hubiera sido toda la escuela y no solo la mitad.




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