Alyssa
Mientras termino de lavar el plato que use, unas manos se posan en mi cintura. Sonrío, cerrando la llave del fregadero y dejando el plato, sabiendo que es él. Pega su pecho a mi espalda y da un beso en mi cuello. Me estoy acostumbrado a esto tan rápido.
Puedo sentir una de sus manos alejarse de mi cintura. Entonces me muestra una flor de las que crecen aquí, en medio del bosque.
— Es para tí— dice. Tomo la flor e, inhalo su aroma— Es para que me perdones, ya que no pude ponerme de rodillas— rió levemente, recordando esa propuesta de perdón que hizo en el río. Para este punto del día, mi enojo hacia él, se ha ido. Así que no necesitaba darme una flor para pedirme perdón.
— Estás perdonado— le hago saber. Me doy la vuelta, quedando frente a él— Gracias por la flor.
— No es nada, hermosa— me da un beso corto.
— Tenemos estar listos. Sólo faltan quince minutos para las doce— él asiente. Se separa de mi, aunque no es algo que quiera.
— ¿No hubo ninguna novedad el día de hoy?— pregunta, mirando hacia la radio encendida en la mesa.
— No— dejo la flor en un vaso que lleno de agua después— Es bueno que no haya nada sobre los veinticinco días, porque ya estoy cansada. ¿Qué es lo que seguirá? ¿Cazadores en el bosque?— bufo.
— ¿Qué están haciendo?— aparece George, junto con todos los demás a excepción de Lauren.
— Nada, sólo estábamos...— iba a responder, pero la radio me interrumpió con una noticia comenzando.
Apesar de que sólo faltan algunos minutos para las doce de la noche, el presidente Kenneth ha informado una novedad en los veinticinco días. Varios policías y otros hombres vestidos de negro y armados; van a pasear por toda la ciudad, en busca de los jóvenes escondidos.
Los helicópteros serán retirados, luego de que no hayan conseguido el éxito esperado con la búsqueda. El presidente Kenneth, está seguro de que está vez, su plan será efectivo y no fracasará como el anterior. Los hombres seguirán el mismo horario que tenían los helicópteros; comenzarán a las doce y terminarán a las seis de la mañana.
— Hable demasiado rápido— murmuro.
— Tenemos que prepararnos rápido. Nos queda un poco más de díez minutos para las doce— escucho a Mark.
— Todos carguen sus armas y traigan los bates, sólo por si acaso— digo yo— Hay que apresurarnos— camino hacia la salida de la cocina, para poder ir a la habitación y tomar mi arma.
×~×~×~×~×~×
Cuando estoy terminando de cargar el arma, escucho la puerta cerrarse, sintiendo una presencia detrás de mi. Con lentitud, me giro, y suspiro con pesadez al encontrarme con Mark. Él tiene esa maldita y clásica sonrisa egocéntrica.
— ¿Así que estás comenzando una relación con él?— sé que se refiere a Evan. Vamos a comenzar una pelea que, no es bueno empezar en estos momentos.
— ¿Algún problema con ello?— me aseguro de que la pistola tenga el seguro puesto, para después guardarla en mi cintura— Estoy bastante segura que, no es algo de tu incumbencia si yo estoy con Evan.
— ¿Admites estar con él?— ataca.
— Sólo digo que no es de tu importancia— doy unos pasos hacia delante.
— Sólo admítelo, Alyssa. No puede ser un secreto para siempre— sonrió con ironía.
— Bien— me acerco más a él— Evan me gusta y, yo le gusto a él. Todavía no somos nada serio, ni siquiera le dí una oportunidad en si, pero supongo que eso no tardará mucho. Me encanta la manera en la que me trata.
— ¿De verdad? Apenas lo conoces hace nueve días y ya coges con él— me resisto de darle un golpe en la nariz mordiéndome la lengua.
— Pues él ha resultado ser mejor que, los hombres que he conocido por años— digo, refiriéndome directamente a él— Es momento de que te concentres en Lauren y me dejes en paz a mí.
— Jamás— se apresura a decir.
— Bueno, igual no me voy a alejar de Evan sólo porque tú sigas molestando mi existencia— le dejo claro— Nada me hará volver a tí, Mark— me alejo de de él, pasando por su lado y saliendo de la habitación después.
01 de junio
Evan
Después de una larga noche, dormir fue algo completamente necesario y lo único que queríamos todos. Afortunadamente, no logramos ver o escuchar a alguien en el bosque.
Lo primero que noté al despertar, fue que Alyssa ya no estaba a mi lado. Así que, de inmediato me levanté de la cama para buscarla. Y aquí estoy, en la entrada de la cocina, viendo como ella y las demás chicas están lavando, secando y acomodando platos.
— Hola— saludo. Ellas voltean, pero no responden nada.
— Buenos días... o tardes— escucho a George. Volteo y también veo a los demás entrar.
— ¿Por qué están lavando los platos? Todavía no desayunamos— les cuestiona Charles.
— Nosotras ya desayunamos, por eso estamos lavando los platos— contesta Shelia con seriedad.
— Si quieren desayunar van a lavar los platos que utilicen. Pero como ustedes son tan flojos y no lo van a hacer, mejor coman el cereal desde la caja— añade con molestia Alyssa.
— ¡Oh, no!— exclama George— Todos alejense de ellas— dice con miedo.
— ¿Por qué?— pregunto confundido por no saber la razón.
— ¡Porque estan menstruando, Evan!— responde, tomándome de los hombros y sacudiéndome un poco— Nunca cuestiones, contradigas, molestes, ni hagas enojar a una mujer menstruando o a una mujer embarazada. Son más peligrosas de lo normal— recalca.
— ¿Enserio están en sus días?— les pregunto.
— Si— dicen al unisono.
— ¿Todas? ¿Al mismo tiempo?
— Sus ciclos se sincronizan cuando pasan mucho tiempo juntas. Son como brujas— murmura.
— ¡No somos brujas!— dice Meg con firmeza.
— Lo ves. Se alteran fácilmente— me dice, a lo que yo sólo asiento levemente.
— ¡Ya cállense!— eleva la voz Alyssa, por lo que todos nos quedamos quietos y con miedo de sus siguientes acciones— Mejor prepárense.
— ¿Para qué?— pregunta Charles.
#7952 en Novela romántica
#1241 en Joven Adulto
romance drama accion, muerte drama acción romance, adolecencia y secretos
Editado: 19.06.2026