3 Historias

Capítulo 6

Desperté gracias a los rayos de luz que entraban por la ventana.

La noche anterior había olvidado cerrar las cortinas, lo que me hizo arrepentirme, porque, era algo molesto.

No era como las películas.

Unos golpes en la puerta me hicieron levantarme sin ganas, bajé las escaleras y abrí la puerta en la que tanto insistían.

Dos chicas se encontraban de pie fuera de esta.

-Rae – dijo Camila sonriente - ¿Podemos entrar?

-Oh… – me hice a un lado mientras ellas entraban como si nada – Claro…

-¿Tienes planes para hoy? – dijo Jess retirándose sus lentes

-No – dije dudosa mientras cerraba la puerta

-Bien – dijo Camila subiendo las escaleras – Debes vestirte

Jess me hizo una seña para que pudiese pasar, lo que hice y ambas subimos las escaleras directo hacia mi habitación.

Al entrar vi a Camila viendo mi ropa en mi closet.

-No – dijo tomando una prenda y lanzándola detrás de ella – Tampoco – dijo lanzando otra – Esto menos – hizo una mueca mientras lanzaba otra – Tu ropa es un asco – se giró para mirarme

-No he tenido tiempo de comprar nueva – dije haciendo una mueca mientras me sentaba en mi cama

-No te preocupes – dijo Jess sonriente – Todo es lindo – miró a Camila con cierta molestia – Tu date un baño mientras yo preparo algo lindo

Yo asentí con cierta incomodidad y tomé las cosas necesarias para luego darme una ducha corta.

Al salir me puse una bata para poder cubrirme bien.

-Esto es lindo – dijo Jess acomodando la ropa en mi cama

-No sabía que lo tenía – dije confundida mientras me acercaba a la cama con algo de confusión

-Encontramos una caja con tanta ropa linda – dijo Camila mostrándome la enorme caja

Tomé la caja entre mis manos y leí la pequeña nota que venía en la parte superior de esta.

-Con amor, mamá – dije sintiendo un nudo en mi garganta.

-Es muy linda – dijo Jess sonriendo – No la conozco y ya la amo

-Compartimos el mismo sentimiento – dije sentándome en la cama

-¿Dónde se encuentra ella? -preguntó Camila mirando mi joyería

-Ella… Ella murió – dije mordiendo mi labio

-Oh por dios… ahora me siento pésima – dijo Camila volteando a verme con cierto sentimiento – Lo lamento tanto

- No te preocupes – dije con una pequeña sonrisa en mis labios – Dicen que es bueno recordar… las cosas

-Espero no molestar, pero… ¿cómo murió? – preguntó Jess sentándose a mi lado

-Cáncer… Un terrible cáncer terminal – suspiré – Falleció hace tres años, a mis 16 – miré mis manos, algo nerviosa

-Oh… – dijo Jess mirando al suelo algo confundida mientras jugaba con su linda pulsera con dijes – Esto es extraño – la miré confundida - Tengo una amiga que su madre, de igual manera, se encuentra enferma – se puso de pie – Su madre es una persona tan agradable – sonrió con nostalgia

-Se habría llevado muy bien con mi madre – sonreí

-Bien – dijo Camila y la volteamos a ver – Dejemos lo triste y continuemos la vida – tomó mis manos y me hizo levantarme – Una tarde de chicas y noche de hamburguesas nos espera

Yo sonreí y tomé el atuendo que habían elegido para mí, al vestirme me miré al espejo y sonreí al ver lo hermosa que me veía.

Mi madre se posó detrás de mí, con una sonrisa hermosa que la caracterizaba. Ella sabía mejorar mis días, sin pedir nada a cambio, lo que la hacía perfecta.

-Mamá – dije sintiendo un nudo en mi garganta

-Eres hermosa, Raenda – dijo sonriendo, lo que me hizo sonreír mientras una lágrima recorría mi mejilla

-No quiero que te vayas…

-No lo haré – dijo tomando mi mano – Pasé lo que pase con mi enfermedad, siempre estaré aquí – me giró y posó su mano en su pecho – La gente jamás se escapará de tu hermoso y perfecto corazón

Salí de mi casa con las chicas y subimos al auto de Camila, con la música a todo volumen mientras nos dirigíamos a la hermosa y gran ciudad.

Las tres nos bajamos en el centro comercial al cual llegamos sin problema, comenzamos a recorrer las tiendas, Jess y Camila comenzaron a comprar tanta ropa que pareciera que acabarían con las tiendas.

-Iré por algo de beber – dije y ellas asintieron mientras veían los vestidos

Salí de la tienda y caminé hacia una cafetería tan linda y rústica.

-Le dije que lo quería sin canela – dijo una voz tan familiar

-Lo lamento joven – dijo la chica que lo atendía, en su mirada se notaba que le gustaba el chico

-Detesto la canela – dijo el chico acomodando su largo cabello hacia atrás – Me voy




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