3 historias de terror y una carta para Melany

Valentine

Una noche sin luna ni estrellas, no volví a saber de ti... Te recuerdo viendo la luna. Tu mirada siempre fija en el cielo nocturno. Me decías que la luna se parecía a mí. Nunca me dijiste del porqué creías eso. Solo sé que te gustaba mirarla. A veces dejabas ver, a través de tus ojos una mirada melancolica y triste. Nunca decías nada; yo nunca pregunté nada. Siempre decías que te irías y yo nunca te creí. Para mí estabas tan enamorada que no podrías dejarme. Me levanté a las 3 de la mañana y no te vi. Te fuiste.

Un día paseando por el parque André Citroën, escuché mi nombre a lo lejos, y eras tú, llamándome. Estabas tan hermosa, como siempre. Hablamos de todo un poco. De todo, menos del anillo de compromiso que tenías en tu dedo índice. Nuevamente decidí callar. Cuando terminamos de hablar, te pedí que si nos podíamos ver mañana en este mismo lugar y dijiste que si. Eso me dió esperanza. En mi cabeza podría hacerte cambiar de opinión, sea quien fuera esa persona, no te amaría como yo lo hago. Te demostraría mi amor con una carta. Esa noche no me fuí del parque, me quedé escribiendo una y otra vez, hasta que conseguí terminar. En esa mañana, oscura y fúnebre, leí en voz alta lo que había escrito:

"Te esperaba en cada fase lunar, solo tal vez, volverías en la llegada de una luna nueva. Una que borré el pasado, traiga una luna creciente, un nuevo comienzo donde podamos volver a empezar, y con ello, seguir a la siguiente fase. Como una luna cuarto creciente, nuestro amor, a su cincuenta porciento de su iluminación y avanzar. Nuestro "lado recto" se irá perdiendo, para tomar una forma convexa y seremos los dos, ambos, iluminados, acompañados del brillo de las estrellas. Una vez más, estaremos completos".

Aquella noche, la luna estaba creciente. Encendí un cigarrillo y en silencio, me quedé mirando el cielo...

En la mañana del 03 de octubre, en el parque André Citroën, ubicado en el distrito xv de París, se encontró el cuerpo sin vida de Eric Martin. Recibió un disparo detrás de la cabeza, que atravesó su cara, saliendo la bala por la parte inferior de la mejilla izquierda. El hombre no llevaba nada consigo. Solo se le encontró a pocos centímetros de él, en un pequeño charco de agua, un papel manchado con sangre. Para la mala suerte de la víctima, la carta que escribía estaba desecha. La sangre y el agua se habían encargado de borrar lo que serían las últimas palabras de esté pobre hombre. Lo único que se podía leer claramente en el papel, era un nombre... "Valentine".



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En el texto hay: #misterio, #relatoscortos, #antalogiadeterror

Editado: 25.07.2026

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