3 historias de terror y una carta para Melany

Carta para Melany

Colombia, 15 de junio de 1951

Mi querida Melany:

Empezaré por decirte que te quiero mucho, te amo mucho y te pido disculpas por haberme ido. Sé que piensas que es estúpido ir a morir por los deseos de otro país. Lo sé, Pero hubo un momento en que sentí que debía hacerlo, un sentido de pertenecer a algo más importante... Que perdure en la historia. No solo fui yo, 24 civiles más se unieron a las filas. Algunos se arrepintieron y se dieron de baja. Son unos cobardes. La frase de nuestro batallón, que por cierto, nos hacemos llamar: "batallón Colombia". Me gusta como suena, al igual que me gusta nuestro lema:

"El entrenamiento debe ser tan duro que el combate parezca un descanso".

Déjame contarte que estos gringos son muy aburridos, no entiende como nos divertimos a pesar de ir a la guerra. Precisamente era eso: "no hemos ido a la guerra". Estoy emocionado a escribir está carta, es la primera que voy a enviarte. Por ahora, debo dejarte. Nos necesitan para darnos instrucciones. No firmaré está carta, hay cosas que todavía no de digo y quisiera decir.

Corea, 30 de junio de 1951

Querida Melany:

En esta carta quiero llevarte al jardín de los recuerdos; buenos o malos tú decides. Quiero que cuando leas está carta, tengas las mismas sensaciones y emociones de cuando ves tu película favorita y, está carta representa ésto, la misma experiencia de ver una película, pero con un final trágico. El día que decidí hablarte, fue sin duda, la mejor decisión de mi vida y eso que suelo tomar malas decisiones. Después de todo estoy seguro de que te falle.

Te preguntarás del por qué mis palabras suenan muy melancólicas... He visto cosas, en los pocos días que llevo aquí, he visto cosas que cambian a un hombre. Los hace más oscuros, más...

Corea, 5 de junio de 1952

Querida Melany:

Ha pasado mucho desde que te escribí, lo siento. La guerra no da tiempo, solo escasos momentos que sientes que estás vivo, Pero sentirse vivo en un lugar donde tus amigos mueren, es un pecado... Tal vez estés sorprendida de todo lo que he guardado está carta. Me da risa pensar que estás riendo conmigo, pero en otro tiempo, en un horario diferente, en otro lugar.

Estoy cerca del río Imjin. Mi misión es resguardar está ruta. Es muy importante. No, eso no importa. No sé porque te escribo sobre esto. Una dama como tú, una persona encantadora, divertida, tierna... Me contaste de tí, sobre que te gusta y lo que no. Creó que aprendí a conocerte sin conocerte realmente, no lo sé. Quiero saber, una vez, envié está carta. Saber que tú eres feliz y que seguirás feliz. Quiero darte un consejo si me permites: "La vida no es fácil, sé que lo sabes, pero siempre habrá solución ante los problemas. Eso creó yo." Serás feliz. Lo sé.

Debo decirte que por desgracia tengo más momentos malos que buenos. No soporto la idea de seguir viviendo, solo pienso, en ocasiones, en mis peores días en morir.

Una vez me preguntaron:

—¿Cómo sabes que sufres de depresión?

Respondí:

—No sé, porque realmente no lo sé con certeza, si sé que a veces me preguntó: "¿Por qué me desperté?". Solo me hubiera gustado seguir soñando para siempre.

Me disculpo porque he estado triste. No creo ser buena persona, soy malo para muchas cosas, nunca he logrado hacer cosas buenas por más que he querido. Tu amistad es para mí un alivio, un momento de felicidad. Escribir está carta es mi refugio. Melany, ¿Llorarías por mi cuándo muera?, ¿Te sentirías triste?

Corea, 21 de marzo de 1953

Querida Melany:

Estoy ubicado en el sector Sangnion, nos estamos quedando sin munición. Creo que debe de haber un alto al fuego, porque no escucho disparos. Tal vez estoy sordo... Las lágrimas caen en tu carta. Cuando la recibas... Pido disculpas por la humedad. Cuando las lágrimas salen del corazón, del dónde de tu alma, nunca se secan.

Yo no quiero que estés triste. Pero la vida no es justa. Lo he intentado, he fallado, me cansé. Este papel, este papel lleno de letras, palabras que no me atrevo a enviar. Está carta es mi consuelo. Lo pienso y sé que ya te has olvidado de mi, claro. Nunca te envié una carta. Enviaré esta. Solo espera... Recuerdas que dijiste que siempre estarías para mí. No sabes lo feliz que me hizo escuchar eso. Mi sueño, mi verdadero sueño es que no quiero morir sin ser recordado. En un punto, en su momento, todos seremos olvidados y temo que eso pase conmigo, pero lo acepto.

De: ****

Para: Melany



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En el texto hay: #misterio, #relatoscortos, #antalogiadeterror

Editado: 26.07.2026

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