Entre pasos nerviosos, Gianna se acerca a la silla que la espera para contarlo todo. Sus manos temblorosas, frente a, digamos que, veinte personas; un corazón latiendo con fuerza y ese suspiro antes de hablar.
Toma el libro que estaba puesto en la mesa y lo sostiene en sus manos. Ni siquiera pesaba tanto, pero si lo abriera y hojeara otra vez cada página, los recuerdos y las vivencias pesarían el triple.
Gianna sonríe y, en esa sonrisa, se marcan las esquinas de su boca. Lleva el cabello más corto y oscuro. Está casi a punto de llegar a sus treinta años. La vida le ha cambiado.
Con el paso del tiempo, estuvo intentando descubrir, con sus palabras y con una leyenda en mente, lo que podía encontrar a través del dolor de los tres años que pasaron.
Investigando, creando lo suyo, porque desde el día que descubrió su voz no ha parado. Cuando la encontró, se perdió un poco ante el don, ante el sueño. Creó así algo que pudo ser y no fue desde el corazón de Agnes, un personaje que no ha salido de su mente desde aquella noche.
Las personas que la rodeaban hablaban por lo bajo mientras Gianna se recomponía. Ella parpadea y reacciona al presente, carraspea un poco tratando de sonar amable y no intrusiva. Sonríe a todos sin enfocar su vista y mira hacia la pared un poco, buscando calma antes de empezar.
—En el pueblo de las montañas, me contaron hace mucho tiempo una leyenda. Esa leyenda no ha parado de estar en mi cabeza y aún sigue atando hilos en mi mente. Porque, a decir verdad, solo sabemos que ella lloró y murió en aquel río que lleva su nombre, mientras el cielo se decoraba con la conjunción de Saturno y la Luna. Pero nadie sabe quién fue ella y cómo rompieron su corazón para llegar al punto de morir.
Gianna toma una pausa, reimaginando el dolor de Agnes en el suyo. En el momento más fuerte de su vida. El público está atento a sus palabras, como si tuviera sed de más.
—¿Quién fue en realidad Agnes antes de morir? Hallar esa respuesta no fue fácil para mí. Solo a través de perder pude saber quién era ella. Así que solo entré a su corazón y me vi.
Ella suspira, conteniendo un poco las emociones que se mezclaban en ese momento, quizá por el nerviosismo. Su corazón se empezaba a calmar mientras miraba a las personas que seguían atentas.
De momento, su vista se desenfoca mientras mira hacia los demás. Trata de enfocar nuevamente, pero la duda permanece. Entrecierra los ojos un par de veces, intentando distinguir mejor aquella figura al fondo. Por un instante, no sabe si sus ojos la engañan o si realmente está viendo lo que cree.
El aire corre, como si calmara el ambiente; el olor a café se impregnó en todo ese lugar. Suspira esa esencia calmante y luego vuelve a enfocar. Su corazón se paraliza por un microsegundo.
Dentro de sí, dudaba, pero a la vez lo confirmaba. Intentaba con más esfuerzo asegurarse con sus ojos y, de momento, aquella figura se hacía un poco más clara ante ella, con la lentitud de quien respeta el espacio de los demás. Su mirada cruza con aquellos ojos, en los que alguna vez vio lágrimas, amor, dolor y de todo un poco. Vio su lado oscuro, sus indecisiones, su coraje y también el brillo que iluminaba sus ojos cada vez que el sol le apuntaba directamente.
Alfonso.
Él sonríe a medias, mostrando que la escuchó, y en su mirada está aquel brillo especial para ella. La leyenda remarca ese momento de amor que está presente y la misma forma de mirar de siempre. Gianna sabe que él se da cuenta de que es su musa. Fue quien sembró la semilla en ella para que lo hiciera posible.
Gianna suelta el aire que contuvo en aquella emoción.
—El pueblo creyó oír un llanto en aquel río, pero yo descubrí que aún susurra.
Toma el libro en sus manos, aún con nervios, y luego posa su mirada hacia él.
—Por eso, por todo lo nuestro, por aquella noche, escribí Entre los susurros de Agnes.
Suelta el libro luego de mostrarlo al público mientras ellos comienzan a aplaudir y lo busca al fondo. Sus miradas se encuentran entre los aplausos, y algo vuelve a deslizarse entre ellos, como el agua del río: sin pedir permiso, sin destino fijo.
FIN
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escenas románticas, conflictos emocionales, lenguaje moderado
Editado: 05.09.2026