DÍA 2 - EL CHOQUE
Si el Día 1 fue un desastre, el Día 2 fue una guerra.
Me desperté con el mensaje de Lucas a las 7:00 am.
_Día 2, campeón. Recuerda: 3 segundos máximo._
Debajo había un sticker de un pollito contando.
Idiota.
Llegué al colegio 15 minutos antes. Plan: entrar, sentarme, no mirarla, y salir. Simple.
El problema de los planes simples es que Valentina los arruina.
Estaba ahí. Obvio.
Banca 4. Con su cuaderno de tapa verde, lapicera rosa, y esa coleta que la hacía ver 5 años menor y 50 veces más insoportable.
Estaba hablando con su amiga Sofía. Se rieron de algo. El sonido me dio en el estómago.
Regla 3: No pensar en ella fuera del colegio.
Llegué al colegio y ya estaba pensando en ella. Llevaba 0-2.
"Buenos días" dije otra vez. Voz neutra. De robot.
Ella levantó la vista del cuaderno. Me escaneó de arriba a abajo como si fuera una tarea mal hecha.
"Buenos días" contestó. Seca. Igual que yo.
1-1. Empatados en amabilidad falsa.
Los primeros 40 minutos fueron tranquilos. Demasiado tranquilos.
El profesor de Historia hablaba de la primera guerra mundial. Yo tomaba apuntes. Ella tomaba apuntes. Nuestros brazos estaban a 5 centímetros de distancia. Ni un milímetro más, ni un milímetro menos.
Hasta que pasó.
El profesor dejó un trabajo grupal. En parejas.
"Busquen a su compañero de banca" dijo. "Tienen que entregar un ensayo de 3 páginas para el viernes."
Miré a Valentina. Ella me miró a mí.
Por primera vez en 10 años de conocernos, ninguno de los dos dijo nada.
"¿Problemas, chicos?" preguntó el profesor.
"No, profe" mentí. "Todo bien."
Todo mal.
Los 40 minutos que siguieron fueron los más largos de mi vida.
Teníamos que hablar del tema del ensayo. Eso contaba como "necesario", ¿no? Según las reglas de Lucas, sí.
"¿Qué tema quieres?" pregunté, sin mirarla. Ojos en mi cuaderno. Contando. 1... 2... 3... subí la vista.
"El que sea" dijo ella. Mirándome. 1... 2... 3... bajó la vista.
Ambos estábamos contando.
Ambos estábamos perdiendo.
"Algo de batalla" solté. "Es fácil."
"Me parece bien" dijo. "Yo hago la introducción y la conclusión. Tú el desarrollo."
"Trato."
Y así, en 2 minutos, rompimos la regla 1 cinco veces.
Hablarle.
Necesario. Me repetí. Necesario.
El timbre sonó. Salí corriendo otra vez. Cobarde, lo sé. Pero si me quedaba un segundo más iba a preguntarle por qué su lapicera era rosa. Y eso ya era pensar en ella fuera de lo "necesario".
En el recreo me acorralaron.
"¿Y?" dijo Bruno.
"Nada" dije. "Trabajo en grupo. Nada más."
"¿La tocaste?" preguntó Dani, morboso.
"No." Mentira. Casi. Su brazo rozó el mío cuando agarró la lapicera.
Pero eso no cuenta. ¿O sí?
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El problema real vino a las 4:00 pm.
Entrenamiento.
El director no mentía. Pista compartida. Una sola red. 12 chicas de un lado, 12 chicos del otro.
Y nuestros entrenadores decidieron que lo mejor era "fomentar la unión del equipo".
Traducción: partido mixto.
"Vamos a hacer equipos" dijo el entrenador Ramiro. "Thiago, tú eliges primero."
Mierda.
Miré a mi equipo. A mis amigos. Todos malos en bloqueo.
Miré al equipo de Valentina. Todas buenas.
Y la miré a ella.
Error. Regla 2. Llevaba 4 segundos.
"Elijo a Valentina" dije rápido, antes de pensar.
Silencio.
12 pares de ojos sobre nosotros.
Valentina se quedó helada. Luego puso su cara de "no me importa nada" y caminó a mi lado.
"¿En serio?" susurró cuando el entrenador no miraba.
"Necesito ganar" susurré yo. "No es personal."
"Claro que no" dijo, sarcástica.
El partido empezó.
Y fue el infierno.
Porque jugar vóley con Valentina es... complicado.
Ella saca. Fuerte. Siempre a la zona 1.
Yo armo. Alto. Para que ella remate.
Ella bloquea. Y yo cubro detrás de ella.
Contacto. Todo el tiempo.
"¡Mía!" gritaba ella y yo me quitaba.
"¡Arriba!" gritaba yo y ella saltaba.
En un punto, fuimos por la misma pelota. Yo desde atrás, ella desde adelante.
Choque.
Caímos los dos al piso. Yo encima de ella. Un segundo. Dos segundos.
Podía sentir su respiración. Podía oler su shampoo. Otra vez a coco.
Sus ojos verdes estaban enormes, mirándome. Sorprendida. Enojada. No sé.
"¿Estás bien?" pregunté. Idiota. Regla 1.
"Levántate" dijo, empujándome.
Me paré. Le di la mano. No la agarró. Se paró sola.
1-0. Ganó ella.
El partido terminó 25-23. Ganamos. Por dos punto. Como en la colonia de verano hace 9 años.
Cuando salimos de la ducha, ella estaba esperándome en la puerta. Solo a mí.
"Thiago" dijo. Voz baja.
"¿Qué?" contesté, seco. Corazón a mil.
"El ensayo" dijo. "¿Lo hacemos hoy a las 7 en la biblioteca? Así terminamos rápido."
Biblioteca. Solos. 7 de la noche.
Regla 3: No pensar en ella fuera del colegio.
Acababa de invitarme fuera del colegio.
"Está bien" dije. "A las 7."
Se fue sin mirar atrás.
Llegué a casa y le conté a mis amigos.
_Chicos, la cagué. Trabajo en la biblioteca a las 7._
Lucas: _F_
Bruno: _RIP 500 mil_
Dani: _Toma fotos para el recuerdo_
Mateo: _No la mires más de 3 seg_
A las 6:55 estaba en la biblioteca. Con 3 cuadernos, 2 lapiceras y cara de que no me importaba nada.
Ella llegó a las 7:00 en punto. Con lo mismo.
Nos sentamos en la mesa del fondo. Solos.
"¿Empezamos?" dijo.
"Empecemos" contesté.
Y por las siguientes 2 horas, hablamos.
De la batalla. De historia. De fechas.
Y también hablamos de otras cosas.
De que odiaba el mate. De que yo jugaba mejor de punta. De que su hermana menor era insoportable.
Regla 1: Hablar solo lo necesario.
Rota. 20 veces.
Editado: 28.07.2026