PUNTO A PUNTO
POV: Thiago
El marcador seguía encendido.
25-23.
Nuestro lado.
Habíamos ganado el primer set.
Lucas levantó los brazos mientras Bruno y Dani chocaban las manos.
Mateo respiraba profundamente, con las manos apoyadas sobre las rodillas.
Yo miré hacia el otro lado de la cancha.
Habíamos ganado por apenas dos puntos.
El rival estaba jugando bien.
Demasiado bien.
Y ahora teníamos que empezar todo de nuevo.
Raúl se acercó.
—Bien jugado.
Nos reunimos alrededor de él.
—Pero no se confíen. Ellos estuvieron a punto de llevarse este set.
Van a cambiar algunas cosas.
—¿Qué hacemos? —preguntó Bruno.
—Lo mismo que hicieron bien. Recepción, comunicación y paciencia.
Asentimos.
—Y recuerden que este set empieza desde cero.
Lucas tomó su botella.
—Pero con ventaja psicológica.
Raúl lo miró.
—¿Eso existe?
—Desde hoy.
Bruno soltó una carcajada.
—Qué científico.
—Gracias.
—No era un cumplido.
Raúl negó con la cabeza.
—Concéntrense.
Los equipos cambiaron de lado.
El árbitro revisó las posiciones.
Esta vez, el saque correspondía al equipo contrario.
El jugador encargado caminó hasta el fondo de la cancha con el balón en las manos.
Lucas se colocó en recepción.
—Bueno —dijo—. A recibir.
—Eso es lo que hacemos cuando ellos sacan —respondió Bruno.
—Lo sé. Estoy creando ambiente.
—No creaste nada.
El árbitro levantó el silbato.
Silbó.
El rival lanzó el balón.
El saque cruzó la red con bastante velocidad.
Dani se movió.
—¡Mía!
Recibió.
La pelota llegó a Mateo.
Perfecta.
Mateo armó hacia Lucas.
Lucas saltó.
Remató cruzado.
El rival consiguió defender.
La pelota volvió a nuestro lado.
Gabriel la levantó.
Mateo armó otra vez.
Esta vez me buscó a mí.
Corrí.
Salté.
El bloqueo estaba formado.
Esperé hasta el último momento y golpeé el balón hacia un espacio vacío.
Cayó.
Silbato.
—¡Punto!
1-0.
San Ignacio había ganado el punto.
Y, como nosotros habíamos estado recibiendo, ahora también nos correspondía el saque.
Lucas me entregó el balón.
—Tu turno.
Caminé hasta el fondo.
Respiré.
Lancé.
Saqué buscando la zona más alejada.
El rival recibió.
Su armador levantó.
El atacante remató.
Gabriel intentó bloquear.
La pelota tocó sus manos y salió.
1-1.
El punto era del rival.
Por lo tanto, ellos recuperaban el saque.
El jugador volvió al fondo.
Silbato.
Sacó.
Esta vez la pelota fue hacia Bruno.
—¡Voy!
Recibió bien.
Mateo armó.
Lucas atacó.
El rival bloqueó.
La pelota volvió.
Dani consiguió levantarla.
Mateo corrió.
Armó hacia mí.
Salté.
Rematé.
El rival defendió.
La pelota volvió.
Bruno la levantó.
Mateo armó nuevamente.
Lucas atacó por segunda vez.
Esta vez encontró un espacio entre dos defensores.
Punto.
2-1.
El saque volvía a San Ignacio.
Lucas tomó el balón.
—Ahora sí.
—No la mandes fuera —le dije.
—Qué confianza.
—Realismo.
Lucas sacó.
La pelota cruzó la red.
El rival recibió.
Su armador levantó rápidamente.
Remate.
Dani defendió.
Mateo armó.
Bruno atacó.
La pelota tocó el bloqueo rival y salió por la línea.
3-1.
San Ignacio mantenía el saque.
Lucas volvió a sacar.
Esta vez el servicio fue demasiado corto.
El rival llegó justo a tiempo.
Recepción.
Armado.
Remate.
Gabriel bloqueó.
La pelota volvió hacia ellos.
Su defensa consiguió salvarla.
La jugada continuó.
Finalmente, su atacante encontró un espacio.
3-2.
Perdíamos el punto.
El saque pasaba al rival.
El jugador tomó el balón.
Silbato.
Sacó.
Dani recibió.
Mateo armó.
Yo ataqué.
El rival bloqueó.
La pelota cayó en nuestro lado.
3-3.
El rival mantenía el saque.
El siguiente servicio fue potente.
Bruno recibió.
La pelota quedó demasiado cerca de la red.
Mateo tuvo que improvisar.
Levantó hacia mí.
Intenté colocarla.
El rival defendió.
Su armador aprovechó.
Remate.
Punto.
4-3.
Seguían sacando ellos.
Raúl gritó desde el banco:
—¡Tranquilos!
El siguiente saque llegó hacia Dani.
Esta vez la recepción fue perfecta.
Mateo armó.
Lucas atacó.
El rival defendió.
La pelota volvió.
Gabriel la levantó.
Mateo volvió a armar.
Bruno remató.
Punto.
4-4.
Ahora el saque era nuestro.
Mateo tomó el balón.
—Voy.
Se colocó detrás de la línea.
Sacó.
El rival recibió.
Su armador levantó.
El atacante remató.
Gabriel y yo saltamos al bloqueo.
La pelota salió hacia nuestro lado.
Dani consiguió salvarla.
Mateo armó.
Lucas atacó.
El rival defendió.
La pelota regresó.
Yo la levanté.
Mateo armó otra vez.
Bruno remató.
Esta vez nadie llegó.
5-4.
Seguíamos sacando.
Mateo volvió a sacar.
El rival recibió.
La jugada fue rápida.
Remate por el centro.
Gabriel bloqueó.
La pelota cayó del lado rival.
6-4.
Dos puntos de ventaja.
El gimnasio comenzó a animarse.
Mateo sacó nuevamente.
El rival consiguió una recepción perfecta.
Su armador levantó hacia zona cuatro.
Vi el movimiento.
—¡Zona cuatro!
Gabriel y yo llegamos al bloqueo.
Pero el atacante cambió la dirección.
La pelota cayó fuera de nuestro alcance.
Editado: 10.09.2026