3/4 Partes de mi corazón

Capítulo 18: Ronnie

Mi cabeza me retumbaba desde el primer momento en que abrí los ojos y fui consciente de donde me encontraba. Cuando recordé lo sucedido en la noche anterior, quise pegarme un tiro en la cabeza. Lo había arruinado, lo había arruinado todo.

Eran las 10 de la mañana, y estaba durmiendo en la habitación de Sky, mis padres no me habían llamado para saber dónde estaba, pero sabía que tarde o temprano tendría que darles una buena excusa. Me sentí una idiota, Sky iba a odiarme, o más bien ya lo hacía, no podía creer que había sido tan egoísta con ella.

Estuve tan concentrada en mi logro en el partido que no me molesté en ir a celebrar con Nate. La verdad es que lo había alejado de mí todo el tiempo, nunca deje que se acercara demasiado o algo por el estilo, pero acepté todo lo que él me ofrecía solo porque me convencía a mí misma que me lo merecía por haber ganado esa noche.

Sentí que debía celebrarlo, y accedí a bailar y a beber sin importarme como mi amiga se sentiría con la situación. Debí haberme ido con mis amigas a otro lado cuando la situación con Nate comenzó a ser demasiado evidente, debí haberle dejado las cosas en claro desde un principio, debí haber sido una buena amiga.

Bajé las escaleras de la casa de Sky hasta llegar al primer piso, ahí mis amigas dormían en sillones separados sin ninguna intención de despertarse. Me arrodillé en el sillón de Sky y estuve tentada a ponerme a llorar por lo que le había hecho, pero me contuve, porque tenía que pedirle disculpas antes de que mis lágrimas me ahogaran.

Sky abrió los ojos y se sobresaltó al verme tan cerca de ella. Se sentó en el sillón y se gruñó los ojos.

  • Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento.- Comencé a decir desesperada.- Fui egoísta, pensé en mí y en que había ganado el partido, y quería celebrar, y lo hice mal, porque me aproveche de la situación, y debimos habernos ido porque Nate es un idiota, y yo no quería embriagarme, y…- Las palabras salían de mi boca a borbotones, no sabía cómo ordenar mis disculpas.
  • ¡Ronnie!
  • Lo siento mucho, en serio que sí. Te quiero mucho, no quiero perderte, yo no te haría eso, no me gusta Nate y no me importa, pero anoche solo quería pasarla bien, y él me daba cerveza, pero no deje que me tocara, lo prometo, no se acercó a mí…
  • Ronnie, lo sé.
  • En serio lo siento.- Mis lágrimas se me acumulaban en mis ojos y mi boca ya se había formado en un penoso puchero mientras hablaba con rapidez.
  • Lo sé. Ya no llores, sé que no fue tu intención, no es tu culpa.
  • Pero es que fui tonta, debimos habernos ido… Y…
  • Hey, yo fui la que acepto ir con Nate y Matt a celebrar. Además, es cierto, merecías celebrar anoche, y está bien. Solo que para la próxima lo haremos con personas más agradables.
  • Ya…- Sky me tocó la cara y me secó las lágrimas con los dedos.
  • No seas tonta, deja de llorar.- La risa de Sky resonó en mis oídos e hizo que yo también sonriera. Me dio un abrazo y termine riendo a carcajadas entre sus brazos. Mi culpa había disminuido hasta no hacerme doler. – Yo igual te quiero boba.
  • Mucho, mucho, mucho.- Dije feliz. A pesar de tener un gran dolor de cabeza, estaba feliz de que mi amistad con Sky no se veía afectada por Nate.
  • Me alegra saber que no te interesa Nate. Admito que estaba preocupada por eso.
  • No, jamás te haría algo así, que asco.
  • Sí, gracias. Ahora podemos alejarnos completamente de ese idiota.
  • Sí por favor.
  • Shh…- Carter se había dado una vuelta en el sillón y nos hizo callar.- ¿Quieren callarse? Gracias.- Ni siquiera había abierto los ojos para hablar, no supe si volvió a dormirse enseguida o después de varios minutos. Con Carter no se sabía nada con exactitud.
  • ¿Quieres comer algo? – Murmuró Sky. Yo asentí con la cabeza.

Nos escabullimos hasta la cocina en completo silencio y empezamos a hacer tostadas. Vi que Sky tostaba más pan del que íbamos a comer, y me pregunte si le estaría haciendo el desayuno a su mamá, pero aun así, sabía que era demasiado pan incluso para su madre.

  • ¿Tienes hambre? – Pregunté.
  • No.- Sonrió.- Solo que le preparo el desayuno a todos.
  • Creo que es mucho pan para todos. A Carter no le gusta el pan, así que come poco. A tu mami siempre le has cocinado 3 panes, y nosotras comemos a lo mucho cuatro panes.
  • Sí, pero Elliot apenas se llena con seis.
  • ¿Vas a hacerle el desayuno a Elliot?
  • Sí, se lo merece. Ayer fue a buscarnos…
  • Sí me acuerdo. Pero… Es Elliot.
  • Sí.
  • ¿Podemos si quiera colocarle gusanos a sus tostadas? Para que sepa cómo se siente… O veneno.
  • ¡Ronnie! Él fue el que te llevó a mi pieza anoche porque te quedaste dormida en el auto.- Admito que lo primero que me pregunté al despertarme fue el cómo llegué ahí. Nunca me imaginé que Elliot fuese el responsable.
  • ¿Elliot?
  • Sí.
  • Admito que de eso no me acuerdo.
  • Obvio, estabas dormida como un tronco.
  • Ah. Dios.
  • Exacto. Se merece más que seis tostadas.
  • ¿Cuántos estómagos tiene ese hombre?
  • No lo sé, pero tiene que consumir mucha fibra.
  • ¿Por qué?
  • Porque hace mucho ejercicio y la dieta de los deportistas se basa en proteínas y fibras. Desde que tengo uso de razón, Elliot ha comido como si fuese el fin del mundo, así que estoy acostumbrada a esto. Por lo menos eso ha sido lo único en lo que no ha cambiado.
  • ¿Sigue jugando futbol?
  • Creo que jugó en el equipo durante todos los años en los que estuvo en la universidad.
  • Ah.
  • ¿Vas a llamar a tus padres para explicarles dónde estás?
  • Mierda.- Dije al recordar a mis padres.- Sí, los llamaré ahora.




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