3/4 Partes de mi corazón

Capítulo 48: Elaine

Desde que me levanté esa mañana sabía que mi humor no era el mejor, y todo empeoró cuando revisé los mensajes en mi celular. Andy me había enviado varios mensajes de texto pidiéndome disculpas por su comportamiento, excusándose de que había tenido problemas, pero yo no estaba dispuesta a volver con él por excusas baratas. Cada vez que le preguntaba acerca de sus problemas él prefería no contarlos, así que no había grandes diferencias. No le respondí ningún mensaje.

Antes de llegar a la hora de almorzar, Andy me había llamado tres veces en la mañana, pero yo estaba en clases y no pude contestar ninguna. Tal vez no hubiera sido tan amable con él si hubiera contestado.

Para empeorar mi día, mis amigas hablaron de la universidad. Odiaba aquel tema, no quería pensar en la universidad porque solo me deprimía. Muchos cambios se nos venían encima muy pronto y yo no quería dar un giro tan radical. Mis amigas querían hacer cosas grandes, no les importaba cambiar todo para conseguirlo, ¿yo? Bueno, yo no tenía muchas posibilidades y era la única que se sentía bien en donde estaba parada. No quería nada más en la vida, yo solo quería quedarme aquí y ser feliz.

Tomé el autobús para ir a casa y me puse los audífonos en las orejas para escuchar música,  no quería escuchar al mundo.

Al llegar a casa intenté distraerme con los juegos online, y estuve metida ahí por casi una hora, y hubiera seguido si es que no hubieran llamado a la puerta. Era demasiado temprano para que mis padres lleguen del trabajo.

Lee traía flores, yo nunca había recibido flores. Flores blancas y rojas se me plantaron en la cara al momento de abrir la puerta y por un segundo me asusté. Cuando vi a Lee con una sonrisa en el rostro no pude evitar olvidar todos los problemas y sonreírle también. Adiós mal humor.

Lee era la cura para mis días malos, con él todo siempre terminaba arreglándose y saliendo de maravilla, así que tenerlo conmigo esa tarde era todo lo que había necesitado. Le conté acerca de los mensajes de Andy y de los estúpidos que parecían. Había estado esperando esos mensajes desde hace mucho, ahora ya eran demasiado tarde. Andy jamás me haría sentir de la misma manera que Lee lo hacía, me hacía sentir importante, única y querida, me hacía sentir como su novia, no como una simple amiga con la cual conversar todos los días de temas irrelevantes.

Andy siempre fue más mi amigo que mi novio, y como primera relación amorosa está bien que sea así, pero con él tiempo te vas dando cuenta de que necesitas algo más de afecto, algo más a lo que aferrarte, algo más honesto y serio. Lee era todo eso, él hacía que todo fuese divertido pero también me daba a entender que era algo serio para él.

Terminamos viendo una película en el sillón de mi casa, me rodeó con sus brazos y me apretó contra su cuerpo para animarme, yo no le había contado acerca de mis problemas, pero él parecía haberlo notado de todas maneras. Estaba siendo injusta, estaba haciendo exactamente lo mismo que odiaba que Andy me hiciese, ocultar mis asuntos personales creyendo que a él no le importarían.

  • Discutimos con mis amigas.- Le dije de repente.
  • ¿Muy mal? – Me preguntó él, pero no estaba preocupado.
  • No lo sé.- Eso era honesto. Para mí no era la gran cosa, pero cuando ellas se enojaban, su molestia podía durar semanas. Lee dejó de mirar la televisión.
  • Ya lo arreglarán. Estoy seguro.
  • Ronnie ni siquiera cree que vamos a durar más allá de la escuela. Tal vez es algo que todas tenemos que asumir.- Me encogí de hombros.
  • ¿Sabes desde hace cuánto que Cole  y yo somos amigos? –Negué con la cabeza.- Tenía 7 años cuando hablamos por primera vez, y créeme, ninguno de los dos pensó que esto era eterno.
  • ¿Es eterno?
  • Encontrar un buen amigo es como encontrar al amor de tu vida. Solo hay una amistad que será el amor verdadero en tu vida, y muy poca gente la encuentra. Yo creo que ustedes tuvieron mucha suerte, al igual que yo tuve la suerte de encontrar a Cole.
  • ¿Podemos decir entonces que Cole es el amor de tu vida? – Me reí.
  • Sí, pero no el único.- Me sonrió coquetamente y yo me derretí. Besé sus labios, aún me costaba creer que pudiera hacerlo, aún no entendía por qué él se había interesado en mí ese día que lo vi en la disquería. No entendía muchas cosas, pero daba gracias por la suerte.
  • Te amo.- Le dije.- Gracias por animarme.
  • Cuando quieras… Pero cobro.
  • ¿Con qué?
  • Con besos.- Y volvió a besarme.




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