3/4 Partes de mi corazón

Capítulo 59: Sky

Mi corazón había dado un vuelco gigante al ver a Cole en la fiesta de compromiso de mi madre. Sabía que él tenía un trabajo esta noche, pero no creí que había conseguido uno para el servicio  que mi madre contrató. No sé cuál de los dos estaba más sorprendido.

Caminé hacia él al mismo tiempo que avanzaba por los pasillos y se alejaba de la gente. Terminé por encontrarlo cerca del balcón que estaba a un par de metros más allá de la mesa de mi madre y de Phill, era un lugar bastante escondido del hall. Cole dejó la bandeja de comida encima de un mesón que claramente no estaba ahí para sujetar comida y se giró hacía mí con una sonrisa burlona.

  • Así que esto era lo que tenías que hacer hoy.- Me dijo él robándome las palabras de la boca.
  • Cuando dijiste que tenías trabajo el sábado por la tarde, no me imaginé que fuera esto. – Le respondí mientras me acercaba a él.
  • Y yo jamás pensé que tú serías prácticamente la anfitriona de la carísima fiesta en la cual trabajo. Debí suponerlo de todas formas, es bastante refinado, costoso, las flores bien mimadas…
  • ¿Estás criticando que la fiesta de compromiso de mi madre es costosa?- Dije con una ceja arqueada. Me crucé de brazos.
  • Ah, ¿y solo es la fiesta de compromiso? – Dijo él con sorna.
  • ¿Qué es lo que tanto te molesta? – Exclamé molesta. - ¡No es mi culpa que mi madre esté a punto de casarse con un empresario de periodismo y revistas de…!
  • No he dicho que me molesta. – Me interrumpió él.
  • ¿Entonces? ¿Por qué te pones de esa forma? – Estaba irritada, pero él solo terminó por sonreír, o más bien, burlarse de mí.
  • Sky, es solo que tanta elegancia y glamour, te hace ver como lo que realmente eres. – Arqueé una ceja.- Como una princesa, este ambiente te queda de maravilla, señorita caprichos.- Uno más que se sumaba a la lista de decirme princesa, mis amigas siempre me han dicho lo mismo.
  • ¡No es verdad!
  • ¿Sabes? Hace un tiempo atrás, si alguien me hubiera dicho que terminaría enamorándome de una mimada y refinada chica que usa ropa de marca y tacones de diseñador, me hubiera burlado de él y lo hubiera tachado de mentiroso y loco.- No sabía si aquello era un intento de insultarme o de decirme que me quería. Opté por lo primero.
  • En primer lugar, no es mi culpa tener estilo y los recursos para cumplir mis caprichos. Que tú tengas que sobrevivir a costa de trabajo no es culpa mía.
  • ¿Ves a lo que voy? Eres exactamente todo lo contrario a lo que quiero, eres arrogante, orgullosa, mimada, obstinada…
  • Y tú arrogante, altanero, petulante, insolente, despectivo…
  • Respondona, tozuda, vanidosa, presumida…
  • Grosero, malcriado, presuntuoso….
  • ¿Yo soy malcriado? – Se burló él mientras se acercaba a mí con su ceja arqueada y burlona. Yo estaba molesta, si se acercaba un poco más iba a golpearlo, no tenía ganas de reírle nada.- ¿Y tú?
  • Yo tengo la educación suficiente como para respetar y tolerar a todas las personas, no como tú que criticas todo lo que no puedes tener, eres tan subjetivo para tus cosas que… - Mis palabras se quedaron en el aire y escondidas dentro de mi mente. Cuando sentí que el brazo de Cole me rodeaba por la cintura y me arrastraba hasta chocar con su cuerpo, contuve la respiración. Sus labios me besaron rápida y deseosamente, dentro de mí todavía sentía enojo y furia hacia él, no quería besarlo, pero mi cuerpo deseaba otra cosa. Golpeé su pecho varias veces, pero mis fuerzas se volvieron escazas y todo en mí terminó cediendo ante el deseo. Mis manos rodearon su cuello y mis dedos se entrelazaron en su melena negra, apreté su boca contra la mía y recorrí cada rincón de su boca con mi lengua. ¿Podía ser más bipolar cuando se trataba de Cole? Lo odiaba y lo amaba de la misma forma al mismo tiempo. Solté una carcajada cuando sentí sus manos recorrer mi espalda al momento que me apretaba más contra su pecho duro y tonificado.
  • Te quiero Sky.- Me dijo en un susurro. – Aunque no quiera hacerlo, no puedo evitarlo.
  • ¿Crees que yo quiero? – Pregunté. Mi enojo se había esfumado con tanta facilidad que a Carter se le haría imposible de creer. Ella más que nadie sabe cuánto puedo llegar a enojarme con una persona, muchas veces la tuve horas diciéndome “lo siento”.
  • ¿Cómo no podrías quererme? – Mi carcajada fue al mismo tiempo que la suya. - ¿Sabes? Una de las cosas por las cuales creo que no nos soportamos muchas veces, es que somos iguales.
  • ¿También eres acuario? – Pregunté y él volvió a soltar una carcajada.
  • No, pero… ¿Qué tiene eso que ver?
  • No nada. – Dije avergonzada. Carpi tenía la costumbre de unir a todas las parejas según su signo astral. Sus locuras muchas veces se me pegaban en la cabeza.
  • A lo que voy es que eres tan cabeza dura como yo… Y te gustan tanto las críticas como a mí. - Asentí.
  • Lamento haberte tratado mal la primera vez que… Nos conocimos.
  • También lamento eso.
  • ¿Me perdonarías? – Aún tenía su cuello rodeado por mis brazos, nuestras sonrisas eran amplias y los deseos de volver a besarlo se hacían incontrolables.
  • Te he perdonado todo desde que me besaste en esa fiesta.
  • ¿Yo te bese? – Iba a comenzar alegar otra vez, pero Cole besó mis labios para callarme. A veces se me hacía inevitable no protestar contra una crítica o falsa acusación.- Sí alguien me hubiese dicho que terminaría enamorada de ti, tampoco me lo hubiera creído.- Le dije cuando tomé aire.
  • ¿Y ahora?
  • Ahora sé que te quiero.- Le dije. Sentí sus labios jugar nuevamente con los míos, pero esta vez nuestro beso no duró mucho, pues a nuestra espalda alguien carraspeó tan fuerte que me sobresaltó. Al darnos la vuelta, vi a mi madre con la cara encendida en rojo vivo. Supe que la mía no tardaría en encenderse también.
  • Sky… -Dijo mi madre sin poder mirarme a los ojos.- ¿Qué se supone qué estás….? – Se le notaba nerviosa, o más bien exasperada. Es como si contuviera las ganas de gritarme. - ¡Te he buscado por todas partes! Y te encuentro… Dios.
  • Mamá.- Dije acercándome con una inevitable sonrisa en el rostro. Cuando volvió a mirarme, vi que estaba enojada.
  • ¡Compórtate por favor! ¡No puedes besar a cualquiera…!
  • Yo no... – Protesté, pero me callé al escuchar el carraspeo de Cole a mis espaldas. Me di la vuelta y lo vi con la bandeja en la mano nuevamente.
  • Disculpe señora… Madre de Sky.
  • Susan.- Le ayudé.
  • Eso, disculpe señora Susan, pero su hija no besó a un simple mesero.- Rogué con toda mi alma que no fuese a decirle algo estúpido.- Soy su novio. - ¿Y eso cuando lo acordamos? De todas formas, no me molestó, al contrario, me gustó como sonaba. El semblante de mi madre cambio rápidamente, ya no parecía molesta, solo sorprendida. Arqueó una ceja y volvió la vista hacia mí.
  • ¿Desde cuándo? ¿Cómo no me has contado? ¿Cómo…?
  • El punto aquí es que no he estado haciendo nada malo.- Dije yo con calma. – Te contaré todo después, ¿sí? – Mi madre asintió.
  • De acuerdo, de acuerdo… - Mi madre iba a marcharse, pero luego se volvió hacia nosotros.- ¿Vas a decirme tu nombre?
  • Cole. Cole Davidson señora.
  • Bien, espero conocerte mejor Cole. – Dijo ella.- Y tú… Ven, que se acerca el brindis. – Me dijo antes de dejarnos solos otra vez.
  • Por un momento pensé que me odiaría por pertenecer al servicio.- Dijo Cole. Yo sonreí de oreja a oreja.
  • Mi madre no haría eso. Pero… Creo que en serio se enojaría si me ve besando a cualquier idiota que se cruce en mi camino.
  • Pues, desde ahora soy el único idiota al que puedes besar, ¿entendiste?
  • Bien, serás mi idiota.
  • Y tú mi princesa.- Sí alguna vez odie ese apodo, de sus labios me encantaba. Sonreí como una idiota mientras él se alejaba de mí con la bandeja de comida en su mano.




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