Kesly
No sé qué hago aquí esperando que mi medio hermano al que no conozco venga por mí.
Esto es una mierda, no quiero estar aquí, Pero la mujer que nos parió no nos dió opción, a mí me abandono a los meses de nacida, no la conocí Pero hace un par de semanas fui notificada de su deceso no me importa en lo absoluto hasta hace tres días que un hombre me llamó se presentó como Frankie Díaz mi medio hermano. Me pidió algo inigualable. Tenía que vivir un año con él, según su madre para que lograron tener un lazo de hermandad, solo a si íbamos a ser acreedores de su fortuna, iba a decir que no, Pero Franklin me dijo que nuestra madre lo abandonó a los 6 años después que su padre se fue a bancarrota. Si Frankie tenía más resentimiento que yo hacía la mujer que nos dio la vida, prácticamente me convenció de hacerlo y obtener ese dinero por el cuál fuimos abandonados.
Miro la camioneta negra de Frankie y me envió una fotografía para reconocerla. Solo traigo una maleta lo demás lo envíe por un servicio de mudanzas pasaré un año aquí así que necesito o sentirme en casa, ojalá hubiera podido traerme en la maleta a papá pero él no puede venir Pero sé que está conmigo, tocó el collar que me regaló justo antes de subir al avión, el me llame osita de cariño, a si que me regaló un lindo osito rosa, cada que lo toco pienso en él, en su amor infinito.
—Hola —digo al llegar junto a él.
—¿Kesly?
—Si — Mi hermano se bajó de la camioneta, Frankie es dos años menor que yo, es alto y atractivo, no nos parecemos en absoluto.
—Me alegra de conocerte, Kesly, no sé cómo mamá nos oculto tu existencia.
—Al menos tú la recuerdas, yo nunca la conocí.
—No puedo creer que esa mujer con cara angelical nos hiciera tanto daño — Siento dolor en cada palabra.
—No se si debería decirte que lo siento por tu perdida... Es extraño.
—No tienes que decir nada. Ahora vamos, por qué hoy habrá tormenta, tuviste suerte que tú vuelo llegó por la mañana.
Subimos a su camioneta, Frankie me platico un poco del lugar y de su vida con su padre, su madrastra y sus medios hermanos. A diferencia de papá su padre se volvió a casar y tenía más hijos. Papá solo se enfoco en cuidar de mi, Pero a veces quisiera que se volviera a enamorar, no quiero que mi madre sea el amor de su vida.
Frankie me llevó directamente a la casa que mamá dejó en el testamento, es una mansion.
—Ya hemos llegado. Tu habitación será la más grande, mamá vino a limpiarla ayer.
Lo miró algo sorprendida.
—Es una gran mujer, ella nos salvó la vida a papá y a mi, sin duda decirle madre es un orgullo para mí.
Frankie es un hombre muy dulce y lleno de valores, tenía miedo de que fuera diferente pero no lo es, no siento miedo con él.
Su teléfono sonó.
—Hola —contesto con el altavoz.
—Ya estoy por salir para allá, necesitas algo más?
—No, compré para hacer la cena acá, no sé cómo esté el clima más tarde.
—De acuerdo, te veo ahorita.
Frankie cuelga la llamada.
—Es mi mejor amigo Elías, tu baño tiene una falla así que él se encargará.
—¿Es plomero?
—No, es influencer, Pero su papá si es plomero a si que sabe el oficio y no me va a cobrar sobre todo.
—¿Tu amigo es Elías Fox?
Sabía que Elias Fox vivía en la misma ciudad, yo veo todos y cada uno de sus videos.
—Si ¿Lo conoces?
—Si he visto algunos de sus videos —miento no quiero quedar como su mayor fan.
Se todo de él, se lo que le gusta y lo que no, se su signo del zodiaco que debo decir que es compatible con el mío. también se que le gusta las fresas y odia la cebolla, según los chismes dice que está quedando con una modelo de Victoria secret Pero el no lo ha confirmado Pero tampoco negado. Elias es inalcanzable para la mayoría de mujeres, siempre sale con el mismo tipo, mujeres delgadas, rubias y con un estatus social por encima de la mayoría de las mujeres como yo.
—Ven te enseñaré tu habitación, yo me mude ayer por la noche, viviremos aquí por un año completo después de eso podemos ser poseedores de nuestra herencia.
—¿Me preguntó por qué mamá hizo esto?
—No lo se Kesly. Es un misterio.
— ¿La volviste a ver después que se fue?
—No, nunca, papá tampoco la busco estaba demasiado herido y con muchas deudas a si que simplemente por el bien de los dos la olvidamos.
—Yo no tuve opción, crecí sin ella. Cuánto tuve conciencia solo estaba papá.
—Mejor para ti
Frankie me guió a través del imponente vestíbulo. El suelo era de mármol pulido que reflejaba la luz de una araña de cristal enorme, demasiado grande para la entrada. A pesar del lujo, había algo... desalentador.
—Papá siempre decía que mamá tenía gustos excéntricos —comentó Frankie, rompiendo el silencio—. Pero esto es…
—¿Extraño? —completé su frase.
Él asintió. —Como si alguien hubiera decorado la casa basándose en fotos de revistas, pero sin ponerle alma.
Subimos una escalera de caracol hasta el segundo piso. El pasillo era largo y estaba adornado con retratos de personas que no reconocía. Al final del pasillo, Frankie se detuvo ante una puerta de doble hoja.
—Esta es tu habitación —dijo, abriendo la puerta.
Entré y me quedé sin aliento. La habitación era inmensa, más grande que todo mi apartamento. Tenía una cama con dosel, una chimenea de piedra y un balcón que daba al jardín trasero. Pero lo que más me llamó la atención fue el color de las paredes: un tono lila pálido, casi gris.
—Mamá odiaba el lila —susurró Frankie.
Lo miré, confundida. —¿Entonces por qué...?
—No lo sé. —Se encogió de hombros—. Es como si... como si la casa misma estuviera llena de contradicciones.
Me acerqué a la ventana y miré hacia afuera. El jardín estaba descuidado, lleno de maleza y estatuas rotas. A lo lejos, vi una pequeña cabaña de madera.
—¿Qué es eso? —pregunté, señalando la cabaña.
Frankie se acercó y miró por la ventana. —No tengo idea. Mamá nunca mencionó que hubiera una cabaña en la propiedad, ni los abogados.