6 De Enero

Capítulo 11.

Arami.  
 
 – ¿Ustedes dos se conocen? – Pregunta Thiago algo incómodo.  
 – Nos hemos conocido hace muchos años atrás cuando éramos muy jóvenes. – digo, pero sin desviar mi mirada de Alejo quien también mantenía sus ojos fijos en los míos. – Alejo… yo necesito…  
 – Si nos disculpan, creo que tenemos una conversación pendiente. – Dijo tomándome del brazo y llevándome por los pasillos del museo.  
 
Me volví para ver hacia atrás y me percaté de que todos en la mesa nos quedaron observando muy curiosos y sorprendidos. Aunque quizás no fue el modo en el que debimos retirarnos comprendía su reacción por la forma en la que me marché hace 10 años era entendible su necesidad de hablar y aclarar las cosas.  
Recorrimos un extenso tramo en el museo sin decirnos una palabra tan solo escuchaba nuestras respiraciones y nuestros pasos que parecían ir en sincronización, aún después de 10 años el destino parecía seguir diciéndonos que somos compatibles.  
 
 – Alejo, entiendo que no quieras o no puedas hablarme, pero ya no soporto más este silencio.  
 
Suspira y veo cierta indecisión en sus ojos, mientras busca las palabras para decirme.  
 
 – No es que no quiera hablarte, la verdad es que no sé qué decirte. No tengo palabras, después de una década esperando este momento no sé qué decirte, a decir verdad, tengo tantas cosas, pero no sé con exactitud por dónde empezar.  
 
Nos habíamos detenido en una de las salas donde se estaba comenzando unas remodelaciones por adquisición de nuevos cuadros. Era privada y alejada de cualquier curioso, es como si supiera exactamente dónde ir.  
Estaba esperando que me gritara, que me recriminara por haberlo abandonado, por haberme ido como una cobarde. Esta situación era algo que temía desde que me fui aquel día, enfrentarlo era algo que creí que no pasaría cuando pasaron los años, pero cuando me contrataron en el museo, esos miedos regresaron y hoy los estoy haciendo real. 
Cuando conocí a Thiago Alborán me habló de los inversionistas entre ellos O 'Kelly Company quienes eran los mayores inversionistas, entonces me explicó que anteriormente el señor Carl O 'Kelly quien fue su amigo por años había fallecido hace unos años atrás muy inesperadamente y que la compañía contaba con un presidente nuevo quien fue el único hijo, Alejo O 'Kelly.  
Fue entonces que recordé que cuando nos conocimos él era un artista pero que su familia se dedicaba a la empresa familiar que más tarde que pronto lo heredaría, cuando me alejé había tratado de evitar por todos los medios las revistas de chismes y los canales donde hablaban sobre artistas porque no quise enterarme acerca de sus relaciones con otras mujeres, siempre supe que no lo soportaría.  
Pero verlo ahora en lo que se había convertido en todo un hombre formidable e intimidante, me di cuenta que el chico risueño que alguna vez conocí y que al principio no soportaba, ya no existía. Su expresión sería me daba a entender que estos años no fueron fáciles para él.  
 
 – Si no sabes que decir déjame hablar a mí. Lamento mucho el haberme marchado como lo hice, pero éramos dos jóvenes persiguiendo sus sueños y no quería que tus dejaras los tuyos y, a decir verdad, tampoco quise dejar los míos.  
 – Ven sentémonos aquí.  
 
Me molesté porque creí que había hecho oídos sordos a todo lo que dije, pero luego sentí como tomó mis manos entre las suyas y las acariciaba mientras intentaba hacer que me sentara con él en un pequeño banco.  
Se percató de mi molestia y sonrió logrando que mi corazón diera un saltito en mi interior al ver que iba dirigida a mí.  
 
 – Veo que aún conservas ese carácter tuyo tan peculiar que tanto me ha gustado de ti.  
 – Y tú sigues siendo el mismo charlatán.  
 – Auch! – dice colocando su mano en su pecho sonriendo alegremente. – Mira he escuchado todo lo que me has dicho y créeme entiendo porque te fuiste y no, no estoy resentido por eso, éramos jóvenes teníamos mucho que vivir. Tan solo estoy enojado con la vida por permitir que haya pasado 10 años para volvernos a ver – Lo miro sorprendida por sus palabras – Habría hecho todo para volvernos a ver hacia tiempo atrás.  
 – ¿Por qué no lo hiciste? – pregunto. Sabiendo quien es, es probable que tuviera los recursos para hacerlo y seguirme el paso, aunque también sabía que sonaba algo egoísta de mi parte. Lo había abandonado, además bien podría haberlo buscado yo.  
 – Aún sigo en contacto con mis amigos y como sabrás Ezequiel y Any están juntos desde aquel verano. Ella me contó que incluso la relación con ellas ha sido algo floja que no habías regresado nunca más y que les habías dicho que evitaran hablar de mí. Creí que si te buscaba saldrías corriendo. También supe que recorrías países y ¿Quién era yo para impedir que fueras libre?  
 
<< Sigue siendo tan dulce y tan bueno con las palabras ¿Por qué? Esto me duele>>  
 
 – Gracias por eso. La verdad es que tarde mucho en saber dónde quería establecerme y en que ocuparía la mayoría de mi tiempo. Cuando volví a España y me contactaron del Museo creí que sería una buena idea establecer mi vida aquí ya que aquí fue donde estudié por varios años. Pero cuando Thiago me habló de tu empresa y tu familia comprendí y recordé tu historia, nunca supe que eras el hijo de Carl O 'Kelly. Nunca me lo dijiste.  
 – ¿Qué diferencia habría hecho? Espera, antes de esta noche sabías que probablemente nos veríamos.  
 – Lo confirme esta tarde cuando Andrés me dijo que su jefe ya estaba en el país y que vendría esta noche. Había tenido la ilusión hace semanas de que quizás esto fuera algo insignificante para tu agenda que enviaras a otro para esta gala que nunca imaginé que vendrías en persona. 
 – ¡Wow! Déjame decirte que este lugar es un lugar muy importante para mí. Mi padre amaba el arte y este fue su Museo favorito por años y cuando comenzó a invertir aquí me traía con él y recorríamos este lugar mientras me contaba la historia de cada cuadro. Cuando falleció prometí mantener su legado intacto y desde que ocurrió eso no había podido volver hasta esta noche.  
 – Lo lamento. Entendería que no me quisieras aquí.  
 – Por qué lo dices por supuesto que sí. Thiago me ha dicho nada más que maravillas de ti y confío plenamente en su juicio y en tu trabajo. Además, ya te lo he dicho, no tengo resentimientos hacia ti, me alegro que hayas podido cumplir con cada uno de tus sueños. Por lo menos uno de los dos lo logró.  
Cuando lo dijo vi tristeza en sus ojos y una pequeña lágrima solitaria se escapó por su mejilla.  
 – Cuando te fuiste decidí que haría todo por cumplir con mis sueños, pero meses después mi padre enfermó y murió. Tuve que ocupar mi lugar en las empresas y dejé de lado todo lo que alguna vez quise.  
 – Lamento escuchar eso y más lamento el no haber estado ahí para ti.  
 – Pero lo estuviste – me dice tomando mis manos aún más fuertes entre los suyos – Recuerdas el dibujo que me diste, aún lo tengo. Lo coloqué detrás de mí en la pared de la oficina que antes perteneció a mi padre. Prometí que sacaría el negocio a flote a pesar de que no fuera lo que hubiera querido para mí, esa era mi responsabilidad.  
 – ¿Aún lo tienes? Creí que lo habías roto o deshecho de él. Nunca creí que lo tuvieras en algún lugar importante, no creí que quisieras recordarme.  
 
Era verdad, había creído que aquel dibujo había desaparecido ya que por la desilusión de abandonarlo no me querría recordar, pero al parecer fue todo lo contrario y no lo podía creer. Enterarme de estas cosas hacen que mi pobre corazón se vuelva loco en mi interior, loco de amor y de revivir todo lo que algún día ocurrió.  




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