7 pecados

Capítulo 6 - El precio de un apellido

Los días siguieron transcurriendo y el trío de amigas me seguían a todo lo que yo hacías , al principio no me sentía muy incómoda pero me tenía que aguantar y fingir que si .Hasta que por fin llegó de largo viaje que parecía eterno, Daishi el cual al volver corrió hacia a mi me dió un fuerte abrazo y yo se lo regrese con gran ternura de inmediato el saco una bolsa llena de regalos lujosos tradicionales de Japón e incluso me mostró un libro que había comprado en una vieja tienda de hechicería, estaba en verdad emocionado de tenerlo , en ese momento de reencuentro Dakota se me acercó por detrás y busco abrazarme de inmediato yo me aleje, el rostro de Daishi fue de una gran sorpresa, después de aquel momento tan incómodo sonó el timbre de clases y todos nos dirigimos hacia el aula, durante toda la clase Daishi no paraba de preguntar acerca de por qué Dakota estaba así conmigo, yo le expliqué que durante su viaje toda la academia Blakwood se había enterado de mi gran secreto y que ahora todos empezaron a tratarme diferente, el se quedó sorprendido y soltó una pequeña risa. Al terminar las clases Daishi y yo nos dijimos a el huerto de almas nuestro jardín favorito de la academia era un lugar mágico para los dos tenía miles de especies diferentes de las más raras del mundo demoníaco pero al estar los dos en el jardín la llegada de el trío de Dakota arruinó el ambiente ella dijo que si se podían unir , ambos nos encontrábamos leyendo el nuevo libro demoníaco de Daishi, no me atreví a decir que no así que se terminaron uniendo , el problema es que eran muy ruidosas y les aburria el leer y estudiar como a nosotros así que se terminaron llendo, lo cual solo nos hizo gracia a Daishi y a mi después de pasar horas estudiando y practicar en el huerto de las almas regresamos a los cuartos de estudiantes y justo antes de llegar a la torre de varones Dakota y sus amigas le dijieron a Daishi que me robarían por unos minutos, y sin preguntar solo me jalaron hacia la torre de damas a sus habitaciones ,donde los minutos terminaron convirtiéndose en 2 horas hablando, las cuáles no las pase tan mal , admito que en esas horas con la que mejor vínculo forme fue con Almea la cual era más parecida a mi era la primera mujer con la que había entamblado una conversación tan larga durante años desde que entré en prisión, eso me hizo sentir que podía ser diferente que si podía tener amigas reales, nuestra plática se alargo toda la noche hasta que finalmente me quedé dormida en su habitación de las chicas.




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