7 pecados

Capitulo 8 - El guardian de la obscuridad

Durante toda la noche se me dificulto bastante el conciliar un sueño profundo, mi cabeza no paraba de revivir experiencias pasadas abrumadoras, como mi tiempo estando encerrada en la prisión de alta seguridad para demonios y brujos mixto GRIMHOl , un infierno propio para cualquier demonio o brujo su mayor miedo , un lugar tan alejado de todo y de todos con castigos tan crueles , tan despiadados ,con una gran soledad, dolor , y gritos de sufrimiento por todas partes desde celdas hasta los lugares más alejados de toda la prisión. Estar dentro de ella era un infierno en la tierra , los susurros de almas ,.gritos escalofriantes y lamentos tan profundos de todas las almas y energías que se habían quedado , se sabía que él que entrara ya no volvía a salir , algunos incluso preferían morir antes de quedarse el resto de la eternidad ahí . Las condiciones de el lugar eran deprorables , los pisos sucios llenos de sangre , fluidos , incluso excremento , gusanos y incluso plantas con grandes espinas , la comida era pésima solía ser la misma siempre una pasta sin sabor ni complementos solo harina y un pan el cual estaban en un punto de putrefacción, los gusanos estaban en la comida , eso lo hacía asqueroso e insoportable de comer , mientras comíamos solían quitarse la comida entre los presos lo que causaba peleas muy continúas. En mi sueño solo podía revivir el frío de las celdas cubiertas por piedra negra , los susurros y gritos que me erizaban la piel , la comida llena de gusanos y con rostro de putrefacción, los demás presos gritando buscando la forma de salir y los guardias golpeando las celdas de cada uno marcando así la hora de dormir. Mientras estoy pasaba yo solo podía escuchar por fuera una voz de decía mi nombre junto con el viento "Ada" y lo volvía a repetir una y otra vez hasta que después de muchos intentos logró despertarme con sus gritos que me llamaban. Desperté con gran sorpresa y miedo aquellas imágenes solo me traían dolor, enojo y preocupación, aunque al despertar seguía aturdida por el golpe , veía borroso y con gran dificultad apenas podía abrir los ojos, la luz del amanecer en la academia me recibía desde la gran ventana de la habitación,con un rayo tan intenso casi cegador , el cual no me dejaba apreciar aquel rostro de mi gran salvador, al cual tenía mucho que agradecer, mi salvador noto mi incomodidad a la luz en mi rostro y corrió de prisa a la gran ventana para así poder cerrar las cortinas e impiledir así el paso de la luz solar así mi cara .




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