7 pecados

Capitulo 11-Una sola mente contra el tiempo

—...Cruza el umbral —insistió la figura de mi padre, extendiendo su mano de dedos largos sobre el abismo violeta de mi pesadilla.Yo seguía con los talones clavados en la ceniza, sosteniéndole la mirada al mismísimo diablo, resistiendo con las pocas fuerzas que me quedaban por la fiebre. Sabía que ceder era el fin. Pero justo cuando él vio mi negativa, sus ojos idénticos a los míos se afilaron, perdiendo la falsa ternura. Su voz ya no fue un susurro, sino un trueno que resonó en mis huesos, revelando un secreto que mi mente intentaba proteger:—Te escapaste de las celdas, pero no de tu herencia. El virus de esa prisión ya está en tu sangre.La palabra "prisión" estalló en mi cabeza como una granada.Abrí los ojos de golpe, sentándome en la cama con el corazón desbocado y un jadeo violento que me rasgó la garganta. La bruma violeta del sueño desapareció en un parpadeo. Miré a mi alrededor con pánico, buscando los muros de hormigón frío, el olor a hierro oxidado y el eco de las alarmas de mi fuga que la palabra acababa de evocar en mi memoria.Pero no había celdas. Estaba en una habitación.Toqué mi frente con torpeza; mi piel estaba fría y completamente seca. La fiebre destructiva que me había mantenido delirando durante días se había evaporado, dejando una ligereza artificial que me hacía sentir extrañamente vacía por dentro.—No hagas movimientos bruscos. Tu cuerpo apenas está asimilando el cambio.El susto me hizo dar un respingo. La voz, gélida y meticulosa, provino de la penumbra junto a la ventana. Un hombre dio un paso hacia la luz. Sus movimientos eran demasiado perfectos y sus ojos, fijos y pesados, cargaban con una esencia oscura, casi infernal, que revelaba que no era un doctor común.—¿Quién... quién es usted? —mi voz sonó ronca—. ¿Qué me pasó?—Soy el médico que acaba de salvarte la vida —respondió él, guardando unos instrumentos viales que brillaban con un líquido extraño—. Te he estabilizado, pero la tregua será corta. Tu padre tenía razón en tu delirio. Te curé los síntomas por ahora, pero el patógeno sigue mutando en el subsuelo de esa cárcel debido a las condiciones inhumanas de los prisioneros. Has despertado, sí, pero sigLos encadenada al pasado del que huiste. Los comentarios del médico me asustaron, cómo sabía sobre el sueño que había tenido de mi padre y solo me dejaba con más preguntas pero era capaz de solucionar. La vida en prisión tenía una de las condiciones más deprorables que nunca había visto, pero nunca me imaginé llevarme un pedazo de ese lugar conmigo. Mis pensamientos se callaron hasta que tocar una puerta era uno de los directivos pidiendo ayuda al médico para ir a ver a Kaelen el cual estaba gravemente herido tras regresar del viaje con el vextor y necesitaba urgentemente la ayuda del médico el cual salió de la habitación corriendo hacia la habitación donde estaba kaelen yo escuchar su estado de salud decidí pararme bien la cama y dirigirme a su habitación para ver cómo estaba y en qué podía ayudar. En su habitación Kaelen tenía un estado de salud grave, apenas podía hablar parecía que podía morir ,en ese momento el médico dijo que él no podía interferir pues , su problema no se resolvería con plantas medicinales ni rituales de sanación,era cuestión de esos poderes los cuales se habían debilitado gravemente por el esfuerzo de poseer al vextor , lo que kaelen necesitaba era tener de nuevo sus poderes. Los demonios solemos vivir con cierto grado de poder, sin el no podríamos sobrevivir, seríamos simples mortales.




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