Capítulo 2.
Lucia.
Me mire en el espejo al mismo tiempo que peinaba mi cabello rubio.
Ellie le había rebajado unas cuantas puntas al cabello y me había enseñado como debía maquillarme de ahora en adelante. Alrededor de las diez de la mañana nos alistamos para ir al centro comercial para nuestras compras de navidad, estamos a inicios de diciembre y para noche buena nos iremos a dónde nuestras familias.
—Te juro cuando empiece a trabajar te pago lo que hoy gastas en mi.
Sentía vergüenza y pena en permitir que Ellie sea quien costee los regalos a mi familia pero no tenía otra alternativa, no me han contratado y no me han llamado desde hace un mes que fue mi entrevista.
—¡Sabes que lo hago con gusto!
Lo sabía pero no quisiera que piensen que me aprovecho de nuestra amistad.
—A la próxima pago yo, Ellie, lo prometo.
Terminamos saliendo de la tienda de ropa a dónde ambas compramos detalles para nuestras madres y para mí abuela, ahora ella me acompañaría a una tienda de juegos para tomarle algo a mi pequeño sobrino.
—Yo iré por un muñeco para Tommy, tu espérame en la sección de osos de peluche. —. Me pide ella antes de irse corriendo a otro lado.
Yo tomé una canasta y me fui a donde ella me había indicado y dónde tomaría el regalo perfecto para mí sobrino Christopher Pimentel.
Hace algún tiempo mi hermana había estado de novia con un chico encantador y de quién salió embarazada, al principio todo era hermoso y de colores pasteles hasta que el mendigo demostró ser un pedazo de inútil incapaz de sostener financieramente y emocionalmente una familia. Mi hermana lo terminó dejando y se regresó a la casa familiar donde mi madre y abuela le tienden la mano con el niño para que ella pueda trabajar y mantenerse junto con Chris.
Chris es un adorable preadolescente que a sus dos años fue diagnosticado con autismo grado 1 y desde entonces ha sido una montaña rusa de emociones con él y su condición, no ha sido para nada fácil ser familiar cercano de un pequeño autista que vino a alegrar nuestra vida pero siendo totalmente honesta es duro tener que ver qué ha pasado por un sinfín de intervenciones médicas necesarias para su salud.
Ningún peluche me convencía para Chris hasta que vi uno de Winnie Pooh y recordé lo fan que él era de esa caricatura cuando tan solo era un bebé y decidí que ese sería su obsequio para navidad. Estiré mi mano para alcanzarlo pero choque en el trayecto con otra.
—Lucia Pimentel.
¡Santas vacas voladoras! ¡Es Eliot Hollister!
—¿Sr Hollister? Que extraña casualidad verlo por aquí. —. Pensé en lo tonta que me vi, claramente anda en busca de un regalo para su hijo.
Lo escaneé fugazmente y venía vestido entre casual y formal al mismo tiempo.
Camisa formal más un pantalón oscuro formal y zapatos mocasines formales oscuros pero le daba un toque informal su chaqueta de cuero marrón.
—Diría exactamente lo mismo. —. Él se cruzó de brazos y me observó desde su altura.— Y veo que ambos nos encantamos por el mismo peluche.
—Es un regalo a un familiar muy querido para mí y es fan de Winnie Pooh. —. Le respondí a la vez que tomaba el peluche y lo metía en la canasta.
—Yo igual, al parecer mi hermanito resultó fanático de Winnie Pooh tras haber cumplido sus 5 años.
¿Hermanito ha dicho?
El día de la entrevista vi a su padre y si no se ve tan mayor pero tampoco tan jovenzuelo como para tener un hijo de 5 años.
—Veo que le ha causado sorpresa.
Terminé aclarando mi garganta y al verle lo encontré con una risilla burlona surcando sus apetecibles labios.
—Solo me es curioso.
Él negó y recostó con coquetería su cuerpo al estante y respondió:
—Mi padre tras el divorcio con mi madre se volvió a casar pero con una mujer más joven que él y con la que tuvo a su segundo hijo, mi hermanito Oliver Hollister.
Vaya.
Yo nunca había conocido a mi padre puesto que luego de embarazar a mi madre se marchó y mas nunca regresó y mucho menos me reconoció legalmente. Soy Pimentel gracias a mi madre y a mi familia materna.
—Eso es interesante la verdad.
Y quise marcharme al no poder más con la vergüenza ajena que yo misma me producía al verme tan callada ante él.
—¿Tienes hermanos? —. Me preguntó él viéndose interesado.
—Si, mi hermana mayor.
Arqueó una ceja incrédulo y preguntó:
—¿El peluche es para…?
—Mi sobrino. —. Respondí de inmediato.— El hijo de mi hermana y mi único sobrino, es para él.
—Oh, siendo ese el caso es realmente tierno ver a una tía tan consentidora y que ama a su sobrino.
¡Pero por qué sonríe de ese jodido modo!
Me faltaba el aire viéndome sonreírme de ese modo y más al tenerlo cerca ya que su deliciosa loción se me metía por las cosas nasales deleitando todo a su paso.
Y parece que él disfruta hacerme sufrir y hacer colapsar mi equilibrio emocional con su encantadora presencia.
—Yo creo que tengo que irme. —. Le dije a la vez que señalaba para atrás.
—¿Eso crees o de verdad tienes que irte?
—Yo… bueno, es que…—
Y por si no fuera poco…
—¡¿Luuuucyyyyyy, dónde carajos estás?! —. Se escuchó el llamado insistente de Ellie y lo que me hizo sonrojarme apenada al ver que Eliot la escuchó.
—Yo creo que sí te buscan, Lucy. —. Yo asiento y él se despide para luego perderse.
🪷🪷🪷
Me mantenía frente a la ventana de la noche buena observando hacia la nada a la vez que escuchaba del interior como mi abuela y mi madre cantan al compás sus canciones navideñas de todos los años. Chris me hacía compañía ya que a él tanto como a mi nos gustaba sentarnos a hacer nada mientras vemos como los copitos de nieve caen a la nada.
—Yo creí que no vendrías para navidad.
Lo abracé tanto, lo había echado de menos igual que al resto de nuestra pequeña familia.
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Editado: 21.06.2026