Capítulo 3.
Lucia.
—Y está es tu consulta en Hollister Medical Center, esperamos que sea de tu agrado, Pimentel.
Dean fue un guía espléndido y muy amablemente se encargo de darme un pequeño tour por toda la corporativa y me presentó a las personas que más debía tener trato.
La consulta que me habían asignado era medianamente adecuada para mí y las necesidades de mi profesión, está amueblada muy linda y al igual que todo el edificio cuenta con aire acondicionado. Las paredes eran del mismo material que el resto del transparente que podías ver de adentro para afuera pero que de afuera para adentro no, un escritorio moderno, computador de alta gama.
—Es incluso más de lo que esperaba.
—Entonces te dejo para que te ubiques y quizás en cualquier momento aparezca un primer paciente.
Él salió y me quedé yo sola con tanto que ordenar.
Ya anteriormente me habían traído mi caja con mis pertenencias y lo que debía ahora hacer era instalarme antes de que me manden pacientes a mi consulta.
Afortunadamente me había traído conmigo mis libros de psicología y de Neuropsicología por lo que pude acomodarlos en la estantería, sobre mi escritorio pondría una foto familiar y una adicional del día de mi graduación junto a Ellie, Vanessa y Lorena. En la universidad éramos un grupo de cuatro integrantes jóvenes y una más mayor y las cinco éramos una bomba en cuanto a evaluaciones.
Pero luego de graduarnos nos distanciamos y cada una fijó su rumbo en diferentes direcciones,
Solo Ellie y yo quedamos juntas.
Me terminé ajustando mi auriculares en las orejas para escuchar algo de música en lo que ordenaba mi ahora consultorio. Y The Reason retumbó a todo lo que da y entre tarareos pasé ordenando lo que faltaba.
—“Desearía poder quitármelo todo y ser quien atrape todas tus lágrimas” —. Tarareé a la vez que guardaba libro tras libro en el estante.
Y de no haber sido porque me llegó una notificación al móvil quizás no habría notado la existencia de Hollister en mi consultorio.
Fue de inmediato que me arranqué los audífonos y sin caer cayeron provocando que la música se escuche por toda la consulta. Afortunadamente Eliot comenzó a reír.
—Veo que mi padre tomó en consideración la opinión de mi tío y la mía.
Estaba tan nerviosa que lo único que hice fue emitir una risilla nerviosa y no había escuchado nada de lo que dijo.
—¿Hola? —. Mi risa quizás le dio vergüenza y terminó siguiéndome.
—Que… me alegra que te hayan contratado. —. Sentí que la bilis me subía de sopetón al haberlo escuchado decir eso y que justamente suene esa parte, hacia que la atmósfera fuera de película romántica.
—Si, a mí igual, ya no pasaré horas pegada a la laptop esperando por una respuesta…— ¡Momento Lucia! ¡¿Por qué carajos dije eso?!
Al verlo bien sentía que aparte de subirse la bilis había un sonrojo caliente en mis mejillas delatando que me había encantado por la apariencia de hoy de Eliot. Es decir no todos los días te encuentras con un hombre del calibre de él, atractivo físicamente e inteligente hablándote como si no fueras una extraña.
Es que es difícil para mí creer que él nuevamente sea quien me hable de primero o que al menos supiera que estaría acá.
—¿Ya Dean te explicó la dinámica?
Estuve la mayor del tiempo sumergida en mis pensamientos que de un momento a otro la voz de Dean se volvió nada para mí.
—Si, si lo ha hecho.
—Vale entonces yo que tú terminaría rápido antes de que el primer paciente aparezca.
Me quedaba paralizada ante Eliot y él reía como si esto le divirtiera.
Mi curiosa mirada bajó hacia sus labios donde ese jodido piercing brillaba y hacía ver aquellos apetecibles labios aún más tentadores, subo nuevamente hasta encontrarme con sus ojos cafés observarme curioso y no había notado que son exageradamente grandes y brillantes.
¿Qué se sentirá besarlo?
La loca idea ahora brilla en el fondo de mi inconsciente y quizás la imagen de sus labios pegados a los míos me terminó gustando tanto que terminé con mis cachetes rojos.
—¿Lucia?
—Yo… ah…—. Mi extraña forma de actuar y disociarme solo alejará a Eliot…
Así como a todos.
—¿Tu…?—
—¡Licenciada, Pimentel, la buscan!
La chica rubia que antes Dean había asignado como mi asistente interrumpe en un momento no tan bueno… diantres.
Eliot se volvió serio y me miró antes de salir.
—Ten un buen día, Pimentel.
Él le pasó por un lado a Karol antes de salir y cerrar la puerta tras de él.
De repente mi bulbo raquídeo recordó su función y comencé a respirar más calmada, tomé lo que anteriormente se había caído al suelo y al levantarme Karol me miraba apenada.
—No sabía que el Dr. Hollister estaba acá, no quise interrumpirlos…
—Oh no, solo me daba la bienvenida. —. Y me atormentaba la cabeza sin siquiera saberlo.
Karol pareció no tan convencida con mi explicación y solo terminó riendo aligerando el ambiente tenso que se había formado tras la ida de Eliot.
—Es raro que haya bajado hasta el área de psicología, normalmente el Dr. Hollister se rodea de su circulo médico y no de este lado.
¿Me está queriendo decir que Eliot solo bajó para verme… a mi? Debe ser una jodida broma.
—Solo fue amable, la verdad este edificio intimida mucho.
Karol se mostró más cálida y la conversación con ella fluyó por un rato más.
🪷🪷🪷
A la hora del almuerzo Karol fue mi acompañante y quién me guió hacia la cafetería de la corporativa y donde la mayoría de los médicos y licenciados venían a comer, y me lo explica así ya que antes surgía el rumor de que alejaban a los médicos de los psicólogos por ser superiores pero el jefe mayoritario al unirlos a todos en una misma cafetería rompió ese rumor. Yo solo me disponía a comprar una gaseosa saborizada a cola negra y de inmediato fui con Karol a una mesa un poquito mas céntrica.
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Editado: 25.06.2026