— "¿Qué estás ocultando, Lex?"
El equipo estaba reunido en la sala común del hotel.
Las mochilas aún a medio desempacar, los cascos tirados por los sillones y la televisión encendida sin que nadie la mirara.
La nieve golpeaba las ventanas mientras todos hablaban en voz baja… hasta que alguien no pudo callárselo más.
—Oye, Lex —dijo Nate, cruzando los brazos mientras lo miraba de reojo—. ¿Vas a contarnos por qué demonios abandonaste la carrera cuando estabas a segundos de la meta?
Lex, sentado en una esquina del sofá, con la capucha puesta, no se molestó en mirarlo.
—Me distraje —murmuró, el mismo tono seco de siempre.
Pero nadie en esa habitación era tan ingenuo.
—¿Distracción? —rió uno de los mecánicos, rodando los ojos—. ¡Vamos! Hasta con una rueda pinchada ganarías.
¿Desde cuándo te distrae un poco de viento?
Lex soltó un gruñido bajo, frotándose las palmas de las manos contra las piernas, claramente irritado.
Cat, sentada en otro sofá, bajó la cabeza, jugando con el borde de su bufanda como si quisiera volverse invisible.
—Yo digo que fue por alguien —canturreó Jordan, lanzándole una mirada cómplice a Cat.
Lex alzó la cabeza, mirándolo con una advertencia clara en los ojos.
—Cállate —le espetó con un gruñido.
—¿Oh? —Jordan alzó las manos, fingiendo inocencia—. ¿Dije algo malo?
Quizás nuestro querido Lex simplemente se distrajo pensando en alguien... con bufandas rojas, dibujos secretos y sonrisas tímidas...
Cat apretó la bufanda entre sus manos, como si quisiera desaparecer.
Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso.
Lex se puso de pie de un salto, su silla raspando el suelo.
—No fue por eso —espetó, su voz baja pero cargada de tensión—.
No fue... por nadie.
Mentira.
Todos lo supieron en el instante en que sus ojos, traicioneros, se desviaron un segundo hacia Cat antes de volver a endurecerse.
Un silencio pesado cayó en la sala.
Hasta que el jefe, sentado en el fondo, sonrió como un gato satisfecho.
—Está bien, Lex —dijo con voz calma—.
No tienes que admitirlo... todavía.
Lex le dirigió una mirada fulminante antes de salir de la sala, la puerta cerrándose con un golpe tras él.
Cat se quedó quieta, el corazón golpeando fuerte en su pecho.
Aún podía sentir la calidez del dibujo contra su costado.
Y en algún rincón profundo de su alma, supo que para Lex, había empezado algo que ni él mismo entendía.
Editado: 11.02.2026