El hospital improvisado en la zona de esquí olía a alcohol, gasas limpias y tensión contenida.
Cat estaba sentada en una camilla con una manta térmica sobre los hombros. Su tobillo vendado descansaba sobre un cojín elevado. Frente a ella, Lex hablaba con el médico, de pie, con el ceño fruncido, las manos en los bolsillos y la chaqueta sucia aún por la nieve y la sangre seca en la ceja.
—Nada roto —dijo el doctor—. Pero el golpe en la cabeza fue fuerte. ¿Seguro que no quiere quedarse en observación?
Lex negó con la cabeza, sin mirarlo.
—Estoy bien.
El jefe entró justo en ese momento, con Ben y Troy detrás, ambos con los brazos vendados y la ropa cambiada. El jefe miró a Cat primero, luego a Lex. Sus ojos, duros normalmente, estaban oscuros por la preocupación.
—¿Todos bien?
—Más o menos —murmuró Ben—. Pero el bus está en peor estado que la paciencia de Lex.
Lex giró lentamente la cabeza hacia él.
—Cállate.
Troy carraspeó, sonriendo nervioso.
—Oye, solo trato de aligerar el ambiente. Porque si me concentro demasiado en que estuvimos a punto de morir…
—No vamos a morir —interrumpió Lex, sin emoción—. No mientras yo esté ahí.
Esa frase dejó la sala en silencio. Todos lo miraron, incluso Cat, con los ojos un poco más abiertos. El jefe frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—¿Así que ahora eres guardaespaldas?
Lex no respondió.
—Vi lo que hiciste —continuó el jefe, más serio—. Cubriste a Cat con tu cuerpo, le pusiste los audífonos para que no escuchara el caos… ¿Y todavía vas a seguir fingiendo que no te importa?
Lex bufó y se encogió de hombros.
—Lo haría por cualquiera del equipo.
—No seas idiota —dijo Ben, rodando los ojos—. A mí me hubieras dejado en la ventana y usado de airbag.
—No es verdad —masculló Lex, girándose.
—Sí lo es —dijeron Troy y el jefe al unísono.
Cat bajó la mirada, queriendo desaparecer.
El jefe se rascó la barbilla.
—Vamos a tener una reunión con la organización. No me importa cuánto pagaron los del tour, este accidente no fue casual. Hay cosas que no cuadran… y no voy a dejar que se repita.
—¿Crees que fue sabotaje? —preguntó Troy.
—Estoy seguro —dijo el jefe—. Pero por ahora, descanso. Quiero que todos estén listos para volver a casa mañana. Y Cat…
Ella levantó la mirada.
—Tú te sientas con Lex.
Lex la miró, y por un segundo pareció a punto de protestar… pero no dijo nada.
Solo miró a Cat, luego al dibujo que aún guardaba en su bolsillo interno, doblado pero intacto.
Y por primera vez, no dijo una sola excusa.
Editado: 11.02.2026