A ciento vente latidos

Capítulo 66 “¿Y el traje de baño?”

Los autos avanzaban como una caravana brillante por la autopista, con música de fondo, risas y el mar ya oliéndose en la distancia.

Cat iba en el asiento del copiloto del auto de Lex, con el corazón aún acelerado por la escena en la universidad. Lex conducía tranquilo, con una mano en el volante y la otra apoyada en la ventana. La brisa le desordenaba un poco el cabello, y cada tanto le echaba una mirada de reojo a Cat, como si aún procesara el hecho de tenerla ahí.

De pronto, el tono de llamada grupal sonó.
Lex puso la llamada en altavoz con un solo toque.

—¡¿Todo el mundo está en línea?! —preguntó Ben con entusiasmo.

—¡Sí! ¡La operación “invasión a la playa” está en marcha! —gritó Troy.

—Confirmo que llevamos bebidas, música y bloqueador solar. —añadió otra voz, riendo—. Solo falta que Cat confirme que llevó traje de baño.

El silencio se apoderó del auto de Lex.

Cat tragó saliva y respondió bajito, con tono culpable:

—...no compré uno.

—¿QUÉ? —dijeron todos al mismo tiempo.

—¿Cómo que no compraste uno? —preguntó una voz entre divertida y dramática.

—¡No me digas que vas a ir a la playa con jeans! ¡Eso es ilegal! —añadió Troy.

Cat se hundió un poco en el asiento, colorada como un tomate.

—No pensé que íbamos a ir a la playa, además… no me siento muy cómoda con trajes de baño.

El silencio duró solo un par de segundos. Hasta que Lex, sin apartar los ojos del camino, murmuró con naturalidad:

—No importa el traje si ya sos linda sin él.

Silencio.

—¿QUÉ? —gritaron al unísono todos desde la llamada.

—¿Lex? ¿LEX DIJO ESO?

—¡¿Grabaron eso?! ¡Díganme que alguien lo grabó!

—Este hombre se está enamorando y ni cuenta se da.

Lex resopló, apretando más el volante y girando los ojos.

—Cállense todos. Solo dije la verdad. Además, no va a meterse al agua si no quiere. Fin del tema.

—Bro… tú nunca hablas así. Estás perdido.

Cat se quedó quieta. Por dentro, era una mezcla de nervios, calor en las mejillas, y algo dulce que no sabía nombrar.

—Gracias… —dijo apenas audible.

Lex bajó un poco el volumen de la llamada, y sin mirarla, le dijo en voz más baja:

—Podés ponerte una camiseta y shorts, no tenés que hacer lo que no querés. Pero si cambiás de idea, yo… te ayudo a elegir uno.

Cat lo miró con los ojos bien abiertos.

—¿Vos? ¿Ayudarme a elegir un traje de baño?

Él sonrió de lado, sin apartar la vista del camino.

—Tengo buen gusto. Y memoria fotográfica.

La risa nerviosa de Cat llenó el auto mientras, desde la llamada, el grupo gritaba más tonterías.

Y así, entre bromas, silencios cómplices y el sol bajando, el camino a la playa prometía algo más que arena y mar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.