La noche había avanzado y el grupo de amigos estaba completamente entregado al momento. Todos estaban de buen humor, las risas fluían con facilidad, y el aire estaba impregnado de una mezcla de bromas y chistes tontos. El fuego de la fogata se apagaba lentamente mientras los chicos, ya un poco borrachos, seguían charlando entre sí. Las carcajadas se hicieron más estruendosas cuando Ben, con su actitud siempre despreocupada, levantó la mano como si tuviera una gran revelación.
—¡Tengo una idea! —dijo con una sonrisa traviesa, mientras se acercaba a las bebidas—. ¡Vamos a ponerle un toque extra!
Con una mirada cómplice, Ben vertió un líquido desconocido en las botellas y vasos, sabiendo que eso sería el detonante para el caos que se venía. Al principio, nadie notó nada raro, pero pronto el grupo comenzó a experimentar una extraña sensación. El calor comenzó a subir por sus cuerpos, y aunque el aire seguía siendo fresco, todos sentían como si estuvieran en medio de un verano intenso.
—¿Por qué tengo tanto calor? —dijo Troy, riendo y quitándose la camiseta—. ¡Esto está raro, pero bien!
Todos los chicos comenzaron a reír y a quitarse ropa, haciendo chistes sobre cómo les ardía la piel. Lex, con una expresión más seria, pero claramente afectado, no pudo evitar seguir el flujo del momento. Incluso el jefe, que normalmente mantenía una fachada de severidad, no pudo evitar reírse, a pesar de que intentaba mantener su compostura.
—¡Correr al mar! —gritó Ben de repente, lanzándose hacia el agua, seguido de cerca por todos los demás. Nadie quería quedarse atrás, y todos empezaron a correr, empujándose entre ellos.
Cat, que estaba observando todo desde lejos, se quedó paralizada. Aunque sentía la picazón por el "extraño toque" en su bebida, no tenía la menor intención de unirse a la locura.
—¡Vas a ir, Cat! ¡Vas a ir! —gritaron los chicos, comenzando a burlarse de ella.
Pero Cat no estaba segura. Mientras se levantaba para acercarse al mar, perdió el equilibrio por el tropezón y casi cae al suelo. Justo cuando pensó que iba a caer de bruces en la arena, sintió una mano sujetándola firmemente.
—¡Cuidado! —dijo Lex, con una sonrisa de alivio. Pero en el proceso de intentar equilibrarla, ambos cayeron de espaldas en la arena, con Lex atrapado debajo de ella. Los dos se quedaron allí por un momento, sorprendidos por la cercanía.
Las respiraciones de ambos se entrelazaban en el aire nocturno. Lex podía sentir el calor del cuerpo de Cat contra el suyo, y el roce de su piel en la arena hizo que el momento se volviera aún más incómodo, aunque no lo quería admitir. Sus caras estaban tan cerca que podía sentir el aliento de Cat. Cat no sabía cómo reaccionar, sus mejillas se ponían rojas mientras evitaba mirar a los ojos de Lex. Solo podía sentir el extraño calor que el momento había provocado en su interior, y por alguna razón, su corazón comenzó a latir más rápido.
Fue entonces cuando Troy, aprovechando la situación, dio un paso falso y fingió caer también, lo que hizo que el cuerpo de Cat se pegara aún más al de Lex. Para sorpresa de todos, y sin querer, sus labios se rozaron, en un beso fugaz.
—¡¿¡QUE!?!! —gritaron Ben y los demás, observando la escena.
Cat apartó rápidamente su rostro, cubriéndose la cara de inmediato, y Lex quedó completamente estupefacto. Todos comenzaron a reír a carcajadas, mientras Lex intentaba levantarse, casi perdiendo el equilibrio por la confusión.
—¡Cat! —dijo Lena, entre bromas—. Ahora Lex tiene que hacerse responsable de ti, ¿verdad? ¡Ya la besó!
Lex, medio borracho y completamente fuera de sí, comenzó a tartamudear de forma incoherente, un espectáculo completamente nuevo para todos.
—¿Qué? No… ¡No! Eso no fue… ¡No sé qué fue eso! —dijo, mirando a su alrededor como si estuviera buscando una salida, mientras su rostro se ponía completamente rojo—. Yo no… no… No era mi intención. Solo… no sé… ¡Esto fue un accidente!
El jefe, que no pudo evitar ver la oportunidad perfecta para bromear, levantó una ceja y le dijo con tono juguetón:
—Ahora ya no podrás casarte, Cat. Ya te besó. Lex, ¿qué vas a hacer con eso? ¿Vas a cargar con esa responsabilidad?
Lex, aún tartamudeando, miró a su alrededor como si estuviera completamente perdido. Nunca en su vida había experimentado algo así. Lo peor de todo era que, en su estado, no podía ni siquiera organizar sus pensamientos.
—¡Sí, claro! ¡Seré responsable de ella! ¡Lo que sea que sea necesario! —dijo, pero sus palabras eran un torbellino de incoherencias—. No… no era lo que… ¡Dios! ¿Qué estoy diciendo? ¡Esto no fue lo que quise decir! ¡Esto fue… fue un accidente! ¡¡Solo un accidente!!
Todos se echaron a reír, con Ben y Troy dando vueltas como locos por la arena, mofándose de la situación. El ambiente se llenó de chistes y burlas, pero en medio de todo eso, Cat no podía evitar sentir una mezcla de vergüenza y algo más. Sus mejillas estaban rojas como tomates, y lo único que deseaba era que la tierra la tragara.
Cat se tapó la cara con las manos y dijo con voz entrecortada:
—¡Por favor, Lex! ¡No sigas hablando! ¡Solo me estás embarrando más!
Lex, que no sabía cómo salir de la situación, se quedó en silencio, mirando a los chicos, con sus orejas completamente rojas. La vergüenza lo estaba matando, pero no podía hacer nada para evitarlo.
Editado: 11.02.2026