A ciento vente latidos

Capítulo 73 “Evitar lo Inevitable

Desde el momento en que se separaron en la playa, Lex había hecho lo imposible por mantener la distancia. No fue difícil al principio; la resaca emocional después de la fiesta le dio la excusa perfecta para no aparecer en los chats del grupo y rechazar las invitaciones de Troy y Ben para salir.

Pero nada podía sacarse de su mente la sensación del suave roce de los labios de Cat contra los suyos.

Era un accidente, se repetía una y otra vez. Un maldito accidente. No significaba nada.

Sin embargo, cada vez que su teléfono vibraba y veía el nombre de Cat en las notificaciones, su pecho se comprimía. No contestaba. Dejaba que los demás se encargaran. Fingía estar ocupado, sumido en el taller, arreglando autos que no necesitaban reparación o limpiando su moto hasta que brillaba.

Pero nada podía distraerlo del caos en su cabeza.

—¡Lex! —gritó Ben, entrando al taller y lanzando su chaqueta al suelo—. ¿Piensas esconderte aquí para siempre?

Lex apenas lo miró, concentrado en ajustar un motor que ya estaba perfectamente afinado.

—No estoy escondiéndome. Estoy trabajando.

—Claro, porque esa moto no ha recibido suficiente cariño esta semana —bromeó Troy, entrando también y apoyándose en una de las mesas—. ¿Planeas pulirla hasta dejarla sin pintura?

Lex apretó los dientes, ignorando el comentario.

—Déjenme en paz.

—¡Oh, eso es nuevo! —Ben soltó una carcajada—. Lex, el tipo que siempre está listo para las carreras, ahora es un ermitaño.

—Vamos, ¿qué pasa contigo? —insistió Troy—. ¿Es por lo que pasó en la playa? ¿Por el beso?

Lex dejó caer la llave inglesa con un estruendo.

—¡Fue un accidente! —soltó, girándose para mirar a sus amigos—. ¿Cuántas veces tengo que repetirlo?

Ben y Troy intercambiaron una mirada cómplice.

—Si tú lo dices, campeón —Ben sonrió, cruzándose de brazos—. Pero ¿sabes qué es lo más gracioso? Cat cree que te enojaste con ella.

Lex sintió una punzada en el pecho.

—¿Qué? —Su voz salió más baja de lo que esperaba.

—Sí, no has contestado sus mensajes, apenas hablas en el grupo y… bueno, ya sabes cómo es. Debe estar pensando que hizo algo mal.

La imagen de Cat, con su sonrisa tímida y su mirada nerviosa, apareció en su mente.

“¿Cree que estoy enojado?”

—Eso es… —No pudo encontrar las palabras.

—Mira, Lex —dijo Troy, apoyando una mano en su hombro—, no tienes que hacerte el fuerte. Si te gusta, solo dilo. Si no, al menos no la hagas sentir mal. Ella es parte del equipo.

Lex apartó la mano de Troy con un movimiento brusco.

—No me gusta. Solo… solo fue incómodo. Y prefiero no hablar de eso.

Ben suspiró.

—Como quieras, pero al menos deja de comportarte como un fantasma. Hoy vamos a reunirnos en el parque y Cat va a estar ahí. Más te vale aparecer.

—No prometo nada.

Los chicos se marcharon, pero Lex se quedó ahí, solo, con el eco de sus palabras rondando su mente.

“Cat cree que estás enojado.”

No quería eso. No quería que ella pensara que algo estaba mal. Pero tampoco sabía cómo mirarla a la cara sin recordar cómo sus labios se habían rozado, cómo su piel había ardido bajo el tacto de ella.

Con un gruñido frustrado, se quitó los guantes y se pasó las manos por el cabello.

“¿Qué diablos me pasa?”

Cuando el sol comenzó a bajar, finalmente se rindió. Salió del taller, se subió a su moto y comenzó a conducir sin rumbo. El aire frío golpeaba su rostro, despejando un poco el caos en su cabeza.

Cuando se dio cuenta, estaba frente al parque. A lo lejos, vio al grupo reunido, y entre ellos… Cat.

Estaba sentada en el césped, riendo suavemente, rodeada por los demás. El simple sonido de su risa hizo que su pecho se comprimiera.

Lex suspiró, ajustando su casco.

Podía irse, seguir evitando la situación. Pero algo dentro de él no se lo permitió.

Apagó la moto y comenzó a caminar hacia ellos, tratando de ignorar cómo su corazón latía cada vez más fuerte.




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