A ciento vente latidos

CAPITULO 80

POV Lex

La chica regresó al poco rato, con un conjunto tan entallado que parecía más pensado para una pasarela que para tocar un auto. Se subió con seguridad a su coche rojo brillante, como si estuviera a punto de firmar autógrafos en lugar de arrancar el motor.

—Prepárense —dijo Troy por lo bajo—, va a romper el récord... de estupideces por minuto.

—Tal vez le puso glitter al aceite del motor —añadió Ben, y Lena soltó una risa breve mientras Cat bajaba la mirada con una tímida sonrisa.

Yo me crucé de brazos y la observé en silencio, sin ninguna expresión. Había visto muchos intentos de "estilo" antes. Nada me impresionaba a estas alturas.

El auto arrancó. Bien. Hasta ahí.

Pisó el acelerador. Un chillido seco salió de las llantas. Demasiado giro en seco. No supo controlar la dirección.

En la primera curva del circuito improvisado, el coche se ladeó, perdió tracción y golpeó un cono con torpeza. El segundo intento fue peor: no bajó las revoluciones y acabó pisando parte del césped junto a la recta.

—¡Ups! —gritó desde dentro del auto, riendo como si fuera parte del show.

—¿"Ups"? —repitió Troy, fingiendo escandalizarse—. ¿Le acaba de decir "ups" a un derrape fallido?

—Estoy casi seguro que el coche se está arrepintiendo de haber nacido —murmuró Ben.

—¡Bueno, esta pista es rara! —dijo ella cuando bajó del auto, tirándose el cabello hacia atrás como si eso corrigiera algo.

—Sí, claro —respondí sin cambiar el tono—. Rara. Como el carburador en la transmisión, ¿no?

Lena se ahogó riendo.

Cat estaba sentada a un costado, con los codos sobre las rodillas y la mirada fija en el suelo. Pero podía ver cómo se mordía la comisura del labio, conteniéndose.

Me acerqué a ella y me agaché un poco para hablarle más cerca.

—¿Todo bien?

Asintió con suavidad.

—Me pone nerviosa tanta atención. Siento que todos la miran como si fuera... mejor. Y yo... no podría hacer lo que ella hace.

Me incliné un poco más y le dije en voz baja, sin rodeos:

—No te confundas, bajita. Ella hace ruido. Tú haces historia. Esa diferencia es la que importa. Y si alguien no lo ve, es porque está mirando con los ojos equivocados.

Cat parpadeó. Su mirada se clavó en la mía solo un instante, pero fue suficiente. A veces, no necesitábamos muchas palabras. Solo las justas.

Desde el otro lado del taller, el jefe alzó una ceja y gritó:

—¿Y bien? ¿La dejamos?

—¿Dejamos qué? —respondí—. ¿El show de talentos? Esto es un taller, no una competencia de Miss Mecánica.

—Venga, Lex —se metió Ben, entre risas—, dale una segunda oportunidad. A lo mejor esta vez no confunde el motor con el maletero.

—¿Estás seguro? —dije con sarcasmo—. Capaz abre la guantera buscando el radiador.

Todos soltaron carcajadas. Incluso Cat rió, suave, escondiendo el rostro detrás de una mano.

—Ya, ya —interrumpió el jefe, conteniendo la sonrisa—. Denle un descanso. Aunque... —nos miró de reojo a Cat y a mí— parece que no eres el único que se está derritiendo con este sol. ¿O será que la bajita tiene efecto sobre ti, Lex?

—Dije que no hablara el payaso. —Me giré de inmediato, ocultando el leve calor en mis orejas.

Ben silbó. Lena chasqueó la lengua con una sonrisa. Y Troy solo agregó:

—Lo que es obvio, no necesita traducción.

Y aunque intenté no mirar a Cat, sabía que me estaba observando. Y por primera vez en mucho tiempo, no me molestaba.




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