Lex regresó al taller con las manos en los bolsillos, el ceño aún más fruncido que de costumbre. No le gustaba el silencio que se había instalado en el ambiente después de que Cat desapareciera.
Y menos le gustaba lo que estaba sintiendo en el pecho.
Se detuvo junto al auto que estaban arreglando. Lena lo miró como si quisiera decir algo, pero fue Troy el primero en hablar:
—¿Y bien?
—¿Y bien qué?
Ben cruzó los brazos y se apoyó contra la mesa.
—Se fue, Lex. Se fue sin decir nada. Y no creo que haya sido porque el motor del auto le interesaba más que tus desplantes.
Lex frunció más el entrecejo.
—No me hice ningún desplante.
—No, claro —interrumpió Lena—. Solo le dijiste a la otra, frente a todo el mundo, que Cat es especial y que por eso no miras a nadie más.
—Porque es verdad —soltó sin pensarlo.
El silencio que cayó fue distinto esta vez. Como si todos hubieran estado esperando que lo admitiera.
—¿Ah, sí? —dijo Troy, sonriendo con sorna—. ¿Y desde cuándo tú usas palabras como “especial”? Pensé que tu vocabulario se limitaba a "fuera", "no", y "déjame en paz".
Ben lo empujó levemente en el hombro.
—Te estamos hablando en serio, idiota. ¿Qué pasa contigo y Cat?
Lex apretó la mandíbula. Miró hacia el lugar vacío donde ella había estado sentada minutos antes.
—No lo sé.
Lena se cruzó de brazos, con una ceja alzada.
—Pues ya va siendo hora de que lo sepas, porque si tú no lo entiendes, alguien más lo hará primero. Y tal vez no tengas una segunda oportunidad con ella.
Lex levantó la mirada. Eso sí le dolió. No que se la quitaran. Sino pensar en Cat con alguien más.
Ben continuó, más serio esta vez:
—La cuidas. Le hablas distinto. Te peleas con quien sea por ella. Le traes comida especial. La vas a buscar a la universidad como si fueras su guardaespaldas personal. ¿Quieres que siga?
—Ella no es como las demás —murmuró Lex.
—No —dijo Lena con suavidad—. Ella es Cat. Y tú eres diferente con ella. Lo sabemos todos. Incluso el jefe.
Troy asintió.
—Hermano… si alguien te grabara mirándola, hasta tú te enamorarías de ti mismo.
Ben soltó una carcajada.
—No le des ideas, ya se cree suficiente.
Lex se pasó una mano por el cabello, agitado. Odiaba sentirse así. Como si no tuviera el control. Como si algo dentro de él se estuviera moviendo por su cuenta, sin pedirle permiso.
—¿Y si no soy bueno para ella?
—¿Y quién diablos dijo eso? —le cortó Lena, con tono molesto—. Ella ya decidió dejarte entrar, Lex. Si no fueras bueno para ella, no estaría aquí. No te miraría como si fueras el único lugar seguro del mundo. Pero tú tienes que dejar de huir.
Troy apuntó con el pulgar hacia la puerta.
—Anda. Ve tras ella. Ya perdiste suficiente tiempo.
Lex no respondió. Se quedó quieto, mirando el piso, como si estuviera en una línea de salida. El motor de sus emociones —ese que juraba no tener— rugía con fuerza.
Y por primera vez, no quiso apagarlo.
Se dio la vuelta y salió del taller sin decir una palabra, caminando hacia su auto.
Ben lo miró mientras se alejaba y murmuró:
—Al fin entendió que la quiere.
Troy sonrió.
—Va a ser un desastre, pero va a valer la pena verlo.
Editado: 11.02.2026