Ryan
La temporada pronto iniciará y los chicos lo saben porque los estoy entrenando hasta que me ruegan que les dé un descanso, pero es necesario, todavía hay muchas cosas que pulir y sé que el encuentro que más esperan nuestros fanáticos es justamente contra Boston. Aprieto los labios porque al final nos enfrentaremos al equipo de Gavin y yo no dejaré que ese bastardo gane de ninguna manera.
No sabía que se podía detestar tanto a una persona, pero a ese hombre no lo soporto, tengo unas ganas terribles de romperle cada hueso por haber llenado de miedos e inseguridades a una mujer tan maravillosa como lo es Camille.
El caminar de Camille lo veo de reojo y soy consciente de cuando ella está en el mismo espacio. Sin embargo, cuando miro en su dirección, la encuentro riendo con otro hombre, frunzo el ceño mientras miro al hombre que ya sé quién es, riéndose de algo que dice Camille y a ella sonriendo.
Ladeo la cabeza cuando el maldito doctorcito vuelve a aparecer y, cuando le pone una mano en el hombro a Camille y le acerca algo que tiene en la mano, siento que quiero salir corriendo de aquí y quitarle la maldita mano. No sé si Camille siente mi mirada porque me busca y, cuando se encuentra con que no estoy contento, da un paso para alejarse del doctor, que le toma la mano y sigue hablando, solo que ella, de forma sutil, se la quita.
Luego le dice algo y el hombre me busca con la mirada hasta encontrarme. Luego me saluda, pero, en cuanto Camille baja la mirada a su teléfono, el hombre deja la buena cara y parece irritado cuando ella vuelve a decirle algo y ambos caminan en mi dirección.
—¡Ese pase fue muy lento! —le grito a Noah, quien levanta el pulgar, entendiendo que debe aumentar su fuerza, así que, cuando Camille llega, miro al doctor que estuvo aquí la temporada pasada.
—Entrenador Ruff, qué bueno verlo tan bien como siempre —comenta—. No sé si me recuerda, soy Isaya Miller, doctor de segunda evaluación antes de la temporada —comenta y me tiende la mano, que tomo. Claro que recuerdo a este hombre porque fue una de las veces en que más celos tuve.
Luego de nuestro beso, que Camille me haya ignorado y luego se apareciera con este doctor, toda sonrisas y alegría, me jodió para aquel entonces, pero ahora debo recordarme que Camille está conmigo, es a mí a quien besa en secreto, a quien le regala sonrisas y conversaciones.
Y, maldita sea, me siento un poco infantil cuando ella se coloca a mi lado y le lanzo una sonrisa llena de suficiencia al maldito doctor, quien evalúa la acción de Camille. Ella parece ajena a lo que hizo, como si fuese algo completamente natural.
—Recuerdo quién es, un placer —sonrío, apretándole la mano. Él aprieta los labios y yo aumento la fuerza para que le duela un poco antes de soltarla.
—Supongo que sabes las preguntas que te haremos, Ruff —informa Camille, concentrada en la tableta que tiene. Aún no me mira, pero se acerca más a mí—. Es solo rutinario —dice, levantando la mirada y dejándome consumido por esos hermosos ojos azules que me enloquecen tanto.
—Lo sé, doctora Leblanc, aunque empiezo a pensar que estas evaluaciones son una excusa para venir a verme y comprobar que sigo siendo tan buen entrenador como la temporada pasada—comento, consiguiendo que ella ponga los ojos en blanco mientras Isaya suelta una pequeña risa que me hace mirarlo de reojo.
—Créeme, entrenador, si ese fuera el caso, sería la evaluación más corta de toda mi carrera —responde Camille sin inmutarse, deslizando los dedos por la pantalla de su tableta—. Ahora, si puedes dejar de hablar durante cinco minutos y responder a mis preguntas, te lo agradecería.
Sonrío porque esa es mi Camille, la mujer que no se deja intimidar por nadie, la que puede mirarme a los ojos y hacerme sentir como un adolescente al que acaban de descubrir haciendo una travesura, aunque también es la misma mujer que puede besarme hasta dejarme sin aliento y después comportarse como si no hubiese ocurrido nada. Y, maldita sea, todavía no sé qué me gusta más de ella, si su manera de ponerme en mi sitio o la forma en que consigue que me olvide de todo cuando estamos solos.
—Por supuesto, doctora, lo que usted diga —respondo, acomodándome en el banco mientras ella empieza a hacerme las preguntas de rutina sobre el entrenamiento, las horas de descanso y cualquier molestia que hayan sentido los chicos y yo durante las últimas semanas.
Intento concentrarme en responder, de verdad que lo intento, pero es complicado cuando Camille está tan cerca de mí y puedo percibir su perfume cada vez que se inclina para anotar algo en la tableta. En un momento levanta la mirada y nuestros ojos se encuentran, provocando que una sonrisa se dibuje en mis labios porque recuerdo perfectamente la última vez que estuvo así de cerca, aunque entonces no había ninguna maldita tableta entre nosotros y sus labios estaban ocupados con los míos.
Ella parece entender lo que estoy pensando porque entrecierra los ojos y me da un pequeño golpe con la tableta en el muslo, obligándome a contener una carcajada. Solo que esta muere cuando el doctorcito sigue intentando llamar su atención.
—Concéntrate, Ruff.
—Estoy completamente concentrado, doctora.
—Entonces dime cuántas horas dormiste anoche.
Abro la boca, pero me detengo porque, si digo la verdad, probablemente me regañará, y si miento, estoy bastante seguro de que lo descubrirá. He pasado buena parte de la noche revisando las estrategias para el encuentro contra Boston y pensando en la cantidad de cosas que todavía debemos mejorar antes del inicio de la temporada.
—Las suficientes —respondo finalmente, ganándome una mirada que me confirma que acabo de cometer un error.
—Ryan.
Dios, me encanta cuando pronuncia mi nombre, aunque ahora mismo no sea precisamente para decirme algo bonito.
Isaya se ríe a nuestro lado y tengo que recordarme que no puedo lanzarle una mirada asesina cada vez que abre la boca. El hombre está trabajando, igual que Camille, y no tengo ninguna razón para comportarme como un imbécil solo porque hace unos minutos estaba tocándole el hombro a la mujer que me gusta. Bueno, sí tengo una razón, pero no es una que vaya a admitir en voz alta delante de ellos.
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Editado: 24.10.2026