A Contratiempo

Capítulo 7 Parte 1

Camille

Finalmente llegó la noche de la fiesta para buscar los patrocinadores y estoy nerviosa. Es mi primera exposición pública con Ryan y, aunque los demás no saben que estamos juntos, con saber que podré estar de su brazo toda la noche sin que nadie nos juzgue, me hace sentir el vientre lleno de mariposas molestas que no sabía que una mujer a mi edad podía llegar a sentir.

Me miro al espejo y la verdad es que tengo mucho tiempo sin usar este tipo de vestidos. Gavin solo me sacó una o dos veces a una de sus fiestas y luego jamás, así que solo tuve oportunidad de arreglarme de esta manera esas veces, pero ahora no lo hago pensando en agradar a todas las personas, ahora mismo me visto pensando en que me gusta cómo me veo.

Llevo un vestido rojo de seda que se ajusta a mi cuerpo, moldeándose y dándome el aspecto que tanto quería, ajustado hasta las caderas, en donde se vuelve más suelto, tacones negros con dorado, pendientes que caen y un collar, el pelo semirrecogido con ondas en las puntas y el flequillo bien arreglado, labios rojos y maquillaje impecable, la verdad es que me veo muy bien, eso no lo puedo negar.

Es por eso que, cuando escucho el timbre de mi casa, tomo mi bolso y camino a paso tranquilo hasta la puerta. Cuando abro, es divertida la expresión que utiliza Ryan, sus labios se abren como si estuviese viendo algo sumamente maravilloso e imposible, es por eso que me doy la vuelta para que pueda verme desde diferentes ángulos.

—Sin besos, mi maquillaje tomó mucho tiempo —le digo cuando veo sus intenciones.

—Maldición, estás deslumbrante, simplemente perfecta —jadea las palabras—, y será una tortura no besarte, doctora. Qué cruel eres conmigo. —Sonrío divertida y tomo la mano que él me tiende. Ryan se lleva la mano a los labios y la besa. —Preciosa —susurra contra mi piel—. Ahora mismo quiero que nos quedemos aquí, supongo que podríamos invertir mejor el tiempo. —Sonrío y niego mientras salgo para cerrar la puerta.

—Vamos, tenemos que irnos, entrenador Ruff. Por cierto, estás muy guapo —comento, viendo el traje a la medida que lleva puesto. Él me guiña un ojo y sonríe divertido. Ryan no me suelta mientras caminamos hasta el ascensor. Cuando bajamos al estacionamiento, me abre la puerta de su coche y luego sube él. Me coloco el cinturón cuando me toma la mano y lleva mi muñeca a sus labios, dándole un beso y luego lamiendo la piel mientras me mira fijamente. Tengo que tomar una bocanada de aire y él sonríe.

—Vamos a esa fiesta, doctora. Solo le advierto que esta noche necesito una almohada personal. —Sonrío un poco, entendiendo que quiere dormir conmigo.

La verdad es que con Ryan tengo una conversación que aún no mantenemos y es lo que pasó con Pool. Sé que debe estar concentrado y por eso no le he dicho, pero, si quiero comunicación entre nosotros, se lo diré. Lo haré esta noche cuando volvamos, así que me relajo mientras él conduce, haciéndome preguntas que voy respondiendo. Ryan me va diciendo cómo se mueve todo para que no me sorprenda y yo lo escucho con atención, solo que parece distraído conmigo porque se gira muchas veces a verme.

—Atiende la carretera o tendremos un accidente —le advierto y él se ríe.

—Tu culpa por lucir como mi sueño. —Giro el rostro hacia la ventana para que no vea la sonrisa que se posa en mis labios.

El trayecto no es demasiado largo, pero Ryan parece encontrar cualquier excusa para mirarme y sonreír como si estuviese disfrutando de algún chiste privado que solo él conoce, lo que me hace negar con la cabeza cada vez que lo descubro haciéndolo. Cuando finalmente llegamos al lugar donde se celebrará la fiesta, entiendo por qué me ha estado explicando tantas cosas durante el camino, porque desde la entrada puedo ver los coches de lujo estacionados frente al edificio, las personas elegantemente vestidas que caminan hacia las puertas y las cámaras que esperan a los invitados para capturar cada detalle de la noche. Ryan estaciona y se gira hacia mí con una sonrisa que me hace sospechar que está a punto de decir alguna de sus tonterías.

—¿Preparada para conquistar a todos los patrocinadores, doctora? —pregunta mientras se desabrocha el cinturón y me mira de arriba abajo, haciendo que tenga que recordarme que estamos en un coche y que todavía no hemos llegado a nuestro destino.

—Estoy preparada para hacer mi trabajo, entrenador Ruff, aunque empiezo a creer que tendré que hacerlo por los dos —respondo, y él suelta una carcajada antes de inclinarse hacia mí.

—Yo haré mi trabajo, doctora, te lo prometo, pero no puedo garantizar que preste atención a lo que me digan si luces así de bien. Es una distracción demasiado grande y creo que deberíamos hablar con los organizadores para que entiendan que no pueden traer a mujeres tan hermosas a estos eventos sin advertirles a los hombres que estaremos presentes.

—Eres un idiota —murmuro, aunque no puedo evitar sonreír cuando me besa los nudillos.

—Un idiota que está a punto de salir de este coche con la mujer más hermosa de la fiesta del brazo, así que, si me disculpas, tengo una reputación que mantener.

Lo observo mientras sale y rodea el coche para abrirme la puerta. Acepto su mano y dejo que me ayude a bajar, cuidando que mis tacones no se enganchen con el vestido, y apenas estoy de pie cuando él coloca una mano en mi cintura y me atrae hacia su cuerpo, haciendo que levante el rostro para mirarlo. Su sonrisa es tan amplia que me resulta imposible no devolverle el gesto, aunque lo que de verdad quiero hacer es rodearle el cuello con los brazos y besarlo.

—Compórtate, Ryan —le advierto en voz baja, porque ya puedo ver a algunas personas girándose hacia nosotros.

—Me estoy comportando de maravilla, Camille. Si no lo hiciera, ya te habría besado y probablemente habríamos llegado tarde a nuestra propia fiesta.

—No es nuestra fiesta.

—Esta noche, todo lo que tenga que ver contigo y conmigo es nuestro, doctora.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.