Estoy recostada en la cama de Leonardo viendo videos en mi celular. Mientras tanto, Leonardo está sentado en su gran escritorio jugando un videojuego online con sus audífonos grandes puestos, de vez en cuando gritaba groserías o suspiraba pesado gracias a la frustración de perder.
Ya que solía estar sola en la casa, pasaba mucho tiempo en casa de Leonardo o, de vez en cuando, pasábamos todo el día en mi casa.
Tocan la puerta, que en si ya estaba entreabierta, y se asoma la madre de Leonardo.
— ¿Van a querer ahora o se los dejo en el horno? — dice en voz baja.
Veo que Leonardo estaba empezando una partida y que no escuchó porque tenía los audífonos puestos con el volumen bastante alto.
— Yo creo que lo puedes dejar en el horno y ahora vamos, gracias Lily — respondí.
La madre de Leonardo se fue dejando la puerta entreabierta, yo sigo viendo videos en mi celular, a los pocos minutos me llega un mensaje de Katheryn al grupo que tenemos las cuatro.
“Katheryn:
No pude encontrar a nadie para la sesión de fotos.
¿Ahora qué hacemos?”
Suspiro mientras me siento en la cama, ellas siempre tienen las mejores intenciones para poder hacer los trabajos, pero nunca solucionan nada, al mínimo problema ya se rinden y no buscan alguna alternativa. Escribo por el grupo que si alguien conocía a alguien más conoce a una empresa o a otra persona para poder hacer el trabajo ya que no teníamos mucho tiempo para entregarlo.
— ¿Por qué siempre tengo que hacer las cosas yo? — dije en voz alta.
— ¿Dijiste algo? — pregunta Leonardo quitándose uno de los audífonos sin quitar la vista de la pantalla.
— No, nada. Cosas de la universidad.
— Pero cuéntame — insiste quitándose los audífonos dejándolos en su cuello y girando la silla quedando cara a cara —. No sé mucho de tu carrera, pero de pronto te puedo ayudar en algo.
Le explico que debo hacer una sesión de fotos en donde el personaje o el objeto esté en movimiento, sin embargo, la foto debe quedar completamente nítida. Tal como hacen las fotos de autos de carreras o deportistas.
— Pues yo tengo entrenamiento mañana en la tarde — comenzó a explicarme —. Le puedo escribir a Mason, que es el capitán, a ver si te dejan entrar al entrenamiento con nosotros.
— ¿Puedes hacer eso?
— Claro — responde colocándose los audífonos de nuevo —, estoy jugando con él ahora, ya le pregunto.
Leonardo se voltea y comienza a hablar con Mason a través de los audífonos y el videojuego. Mientras tanto, les comento en el grupo que tengo con Kath, Addi y Noah que ya pude resolver, pero que ellas debían editar las fotos.
Camino hasta el escritorio de Leonardo para hacerle con las manos un gesto como si estuviera comiendo, al ver que no voltea a verme abro mis brazos y los subo y los bajo velozmente hasta que Leonardo voltea de reojo y arruga la nariz en modo de pregunta, le vuelvo a hacer el gesto comiendo. Él asiente con la cabeza y siguió viendo a la pantalla.
Salgo de la habitación y me dirijo a la cocina, sirvo un poco del almuerzo en dos platos. Al guardar de nuevo la comida en el horno siento como una parte del horno toca mi mano, suelto rápidamente la comida y suelto un quejido. La mamá se acerca a mí, nota que tengo una pequeña quemadura en la mano derecha, ella busca una pomada y me la coloca en la mano. Agradezco que no se haya caído la comida al suelo, agarro los platos con sus respectivos cubiertos, dejo uno de los platos en el escritorio y el otro sobre la cama, mientras salgo de la habitación noto como Leonardo se quita uno de los audífonos y voltea a verme por unos segundos. Vuelvo con dos vasos de agua y coloco uno al lado del plato anteriormente colocado en el escritorio.
— Dame un momento, ya me conecto — dice Leonardo al micrófono, se quita los audífonos y los deja en el escritorio —. ¿Qué te pasó? — pregunta preocupado.
— No has terminado la partida — dije señalando las pantallas.
Leonardo suelta una maldición y vuelve a la pantalla para terminar la partida. Mientras tanto, yo estaba comiendo sobre la cama. Cuando termina el juego, agarra su plato y se voltea en dirección a la cama para comer conmigo.
— Mason me dijo que ya le preguntó al entrenador pero no le ve problema — comenta mientras come — ¿Me vas a decir que te pasó?
— Me quemé con una de las bandejas del horno, pero estoy bien.
Rápidamente Leonardo viene hacia mí y me toma de la mano. Aunque viene a gran velocidad, agarra mi mano suavemente procurando no tocar el ungüento que tenía en algunas zonas. Al ungüento ser de color blanco no se podía ver la gravedad de la quemadura. No dolía por lo que este tenía un efecto refrescante en la piel adormeciendo un poco la herida. Leonardo intenta quitar un poco de la crema para poder ver cómo estaba realmente mi mano, al tocar la zona sensible muevo mi mano lejos de él y suelto un pequeño grito.
— Perdón, perdón, perdón — dice Leonardo preocupado —. Mi mamá puso mucha crema y así no se va a poder vendar y puede ser peor.
— Hijo de puta, pero me dices y yo quito un poco el producto — reprocho aun agarrando mi muñeca.
#4780 en Novela romántica
#282 en Joven Adulto
romance juvenil y amistad, triangulo amoros, discusiones y peleas
Editado: 20.05.2026