A Destiempo

Capítulo 6

Termino el ensayo de baile, estiro cada músculo de mi cuerpo antes de salir del salón y una vez afuera me meto a las duchas de lugar. Comienzo a preparar las cosas de la ducha cuando recibo un mensaje de mi grupo de amigas:

“Noah:

¡Nos sacamos buena nota en las fotos!”

Hace dos días nos calificaron las fotos que le hice al equipo de voleibol de Mason y Leonardo, nos dieron la máxima nota que pudimos sacar y la semana que viene las exponemos y justificamos frente a otros profesores para tener otra calificación. Seguido a eso me llegan dos mensajes de dos personas diferentes.

“Mason:

Me acabo de encontrar tu bolsa con trípodes en mi casillero, ¿cuándo nos vemos para dártelos?”

“Katheryn:

¿Me devuelves los trípodes mañana en la clase?”

Se me había olvidado por completo el bolso de trípodes en el coliseo de voleibol la vez que fui a tomar las fotos, así que le respondo a Mason que si nos podríamos ver hoy y dejo el celular dentro de la maleta. Entro a la ducha con la toalla en la mano y me desvisto dejando todo colgado en la puerta para evitar que se moje. El espacio era grande y la ducha estaba lo suficientemente alejada de la puerta así que estaba segura que mi ropa iba a estar seca al salir. Enciendo el agua caliente, espero unos minutos y comienzo a bañarme.

Salgo de la ducha envuelta en la toalla y me dirijo con mi maleta a los vestidores dentro del mismo baño. Me coloco la ropa interior y un jean holgado negro. Busco dentro de mi maleta el jersey encontrándome con cinco llamadas perdidas de Mason, rápidamente devuelvo la llamada y en pocos segundos escucho un “¿aló?” del otro lado del celular.

— ¿Qué estabas haciendo? — pregunta Mason después de sentir mi respiración un poco agitada.

— Me estaba bañando. ¿Qué pasó?

— ¿Te bañas a la 1:00 pm y terminas cansada? ¿Qué estabas haciendo? — responde pícaramente.

— Estaba entrenando. — respondo seria poniendo el celular entre mi oreja y mi hombro para seguir buscando el jersey.

— Cardio será — se burla Mason y deja unos segundos de silencio —. Te doy los trípodes si, y sólo si, almuerzas conmigo hoy.

Dejo el celular en altavoz en un banco dentro del vestidor y me coloco el jersey marrón claro con líneas que formaban grandes cuadros negros.

— Entonces, ¿si o no? — escucho a través del altavoz.

— ¡Shhh! — dije quitando el altavoz y volviendo a poner el celular en la oreja.

— Uy la señorita quiere silencio, menos mal estabas “entrenando” — sigue diciendo pícaramente —. Entonces te busco en tu casa, yo saliendo de una vez.

— No — le respondo saliendo del vestidor —. Yo te mando la dirección.

Cuelgo el celular y seguido a eso le mando la ubicación. Me coloco un poco de perfume en mi cuello y muñecas y comienzo a ordenar todo dentro de la maleta y salgo del vestidor.

Me siento en la sala de espera mientras Mason llegaba con mis cosas. Luego de unos largos minutos jugando en el celular, este se queda sin batería así que comienzo a leer algunas revistas que estaban sobre el mesón.

Mason entra por la puerta del estudio con una camisa blanca desabrochada en la parte inferior, unos pantalones cargo verde militar, una chaqueta ancha cortaviento verde oliva, con una corbata negra un poco aflojada y unos zapatos de ese mismo color. En la mano tiene un casco de la moto y en la espalda tiene mi bolsa de trípodes.

Él se acerca mientras me saluda con su mano libre y luego me abraza con la misma. Al sentir el brazo sobre mis hombros me tenso ya que no estoy acostumbrada al contacto físico, pero luego de unos segundos me relajo y lo abrazo suavemente por la cintura.

— ¿Por qué no contestabas? — pregunta mientras nos separamos — Llevo cinco minutos esperando afuera.

Le explico lo de mi celular, él sonríe como respuesta y me entrega el casco que tiene en la mano. Salimos del estudio y nos encontramos con su moto en la entrada con un casco de más encima de esta.

— ¿Nos vamos a ir en moto?

— Pues claro — responde Mason mientras se coloca el casco — ¿Cómo crees que vine hasta acá?

— Pero tengo el bolso del entrenamiento y tú tienes mis trípodes, no creo que se puedan montar dos personas en una moto con tantos bolsos — comencé a dar excusas.

— Pues vamos y dejamos las cosas en tu casa y luego salimos — responde.

Suspiro y me pongo el casco, no sin antes atarme el cabello en una trenza como me aconsejó Mason. Me subo a la moto detrás de él, cruzo las maletas para evitar que se caigan y dejo mis manos en cada pierna. Él prende la moto, espera unos segundos, me agarra fuertemente de las manos y las pone en su cintura. Arranca un poco para frenar fuerte causando que me aferre aún más a su cintura.

— Megan no te vas a caer — dice Mason a través del casco con un tono burlón —. Mándame la dirección de tu casa porque no sé a dónde vamos.

Saco mi celular y le envío la dirección de mi casa. Mason coloca su celular en un aparato en el volante para poder seguir las indicaciones del mapa y comienza a acelerar en la moto. Deslizo suavemente mis manos por la cintura de Mason hasta sentirme de nuevo segura. No sé a cuanta velocidad estamos yendo pero era bastante rápido para mi gusto así que decido cerrar los ojos. En un momento siento como la moto se detiene abruptamente haciendo que apriete aún más los músculos cortando la poca distancia que quedaba entre la espalda de Mason y mi pecho. Además, por accidente, choco mi casco con el suyo.




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