A Destiempo

Capítulo 8

A lo lejos escucho a alguien tocando la puerta. Me despierto poco a poco y mientras eso pasaba escuchaba la puerta sonando más fuerte. Entreabro los ojos con un gemido de cansancio de por medio. ¿Qué está pasando? Luego recuerdo que Mason estaba en la casa.

Me siento lentamente y enciendo la lámpara que estaba en mi mesita de noche, reviso el celular y veo que eran las 2:37am. He dormido una hora aproximadamente.

Me levanto de la cama y entreabro la puerta encontrándome a Mason medio despeinado.

— ¿Te desperté?

— Si, algo así — dije abriendo la puerta por completo, dejándolo pasar mientras me sentaba al borde de la cama y me restregaba los ojos — ¿Pasó algo? Si tienes frío le puedo subir la temperatura al aire.

— No, solo no puedo dormir.

Me quedo en silencio esperando alguna explicación real ya que no le creía. Él entra a la habitación, se peina el cabello hacia atrás con las manos y se sienta en la silla de mi escritorio.

— Está bien, tu hermano tiene un juguete que da miedo.

— No sé de qué hablas — dije confundida —, mi hermano no es tan pequeño como crees, tiene más de dieciocho. No tienen juguetes en su cuarto.

Él comienza a titubear asustado, y señalaba fuera de mi cuarto. Lo observé unos minutos para luego reír a carcajadas, claramente era una broma. Me levanto y enciendo las luces de mi tocador para darle un poco más de iluminación en la habitación, pero sin encender la luz inicial. Por lo tanto, había la suficiente iluminación para vernos cara a cara sin lastimarnos los ojos.

— Si, sé de cuál me hablas — dije secándome las lágrimas de la risa —. Es uno de sus favoritos.

Hubo un silencio de varios minutos sin ser incómodo. Entro de nuevo en la cama, me siento al borde de la cama apoyando mi espalda en la cabecera de la cama, me arropo las piernas con las cobijas y bostezo mientras me tapaba la boca.

— En serio lo siento por despertarte — exclama Mason.

— No pasa nada, igual mañana no trabajaba — doy unas palmaditas en la cama para que él estuviera más cómodo — ¿Me vas a decir por qué no puedes dormir?

Antes de que me respondiera salgo corriendo de la habitación y busco en la nevera unas botellas de cerveza, las dejo en mi tocador y vuelvo a salir. Mason solo observaba confundido lo que estaba haciendo. Voy de nuevo a la cocina, saco media botella de ron, una Coca-cola y un vaso con hielo y me devuelvo a mi cuarto.

— Si nos vamos a trasnochar, vamos a hacerlo bien — dije mientras me servía en el vaso Coca-cola con ron, dejando las cosas sobre mi escritorio.

Le ofrezco una cerveza y, una vez la acepta, me siento de nuevo en la cama. Tomamos unos tragos y yo dejo el vaso en la mesita de noche y él deja la botella en sus piernas.

— Mierda — dije de repente — ¿Quieres Coca-cola con ron? No te pregunté.

— Tranquila, princesa... con esto estoy bien — dijo sonriente y mantuvo unos segundos en silencio, tomó un poco más de cerveza —. Es que esto es muy raro para mi, ¿Sabes?

Frunzo el ceño y me apoyo en mis piernas.

— ¿De qué hablas?

— El quedarme a dormir en una casa que no es mía — comienza a explicar —, a menos que esté en alguna fiesta o con alguna persona.

Vuelvo a acomodarme en la cama y agarro el vaso.

— O sea con una mujer — aclaro, más para mi misma que para él.

Él se ríe echando la cabeza hacia atrás y luego toma un sorbo de su cerveza. La habitación se quedó en silencio unos segundos, hasta que Mason vuelve a hablar sin dirigirme la mirada.

— Acá es diferente — deja unos segundos en silencio y sigue —. En tu casa siento que me puedo quedar sin compromiso… No es una obligación para encajar o para no ser grosero.

— Pues, mientras yo esté acá, puedes venir las veces que quieras — respondí antes de tomar de mi vaso —. Esta casa está sola la gran parte del año así que no me hace mal un poco de compañía.

Al decir eso, la habitación queda en silencio. Noto que mi vaso ya estaba vacío así que me levanto hacia el escritorio para servirme un poco más.

— ¿Está un poco oscuro no? — pregunté para romper el silencio, encendiendo las lámparas que tenía en el escritorio.

— ¿Por qué no enciendes la luz del techo?

— Inténtalo — dije sonriente con mi vaso en una mano y la otra cerveza en la otra.

Mason se levanta de la cama, recibe la cerveza dejando la botella vacía en el escritorio y se dirige a la puerta, por donde estaba el interruptor de la luz. Intenta encender la luz, sin embargo, esta no enciende.

— No tiene bombillo — dije entre risas — ya con estas lámparas es suficiente.

— ¿No te gusta la luz? — pregunta sentándose en la cama de nuevo.

— No como tu piensas, soy más de ambientar con lámparas.

Me siento en la silla de mi escritorio mientras él observaba su botella. ¿De qué se habla con una persona que recién estoy conociendo?

— ¿Puedo hacerte una pregunta? — dice arremangándose la camisa del pijama.




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