A Destiempo

Capítulo 9

POV MASON:

El sonido seco del balón al golpear el piso rebota por todo el gimnasio. Me siento en una banca, agarro mi termo de agua y tomo un poco. Me limpio el sudor que caía por mi cara y cuello con la camiseta e intento regular mi respiración.

Leonardo se quedó practicando con otro del equipo algunas jugadas ya que anteriormente no jugaba como líbero y se complicaba en algunas cosas. El entrenamiento había acabado hace media hora y la gran parte del equipo ya se había ido, solo quedamos nosotros tres.

— Ey, ¿vas a seguir? — pregunté.

Leonardo asintió sin mirarme, con una concentración que parecía más rabia contenida que otra cosa. Lo observo un momento, en silencio. Desde aquella mañana en casa de Megan, no había sido el mismo. No se lo había dicho directamente, pero lo conocía demasiado bien. Esa incomodidad, ese intento de fingir que todo estaba bien... no me engañaba.

Me levanto al ver que Leonardo suelta una maldición al no golpear el balón con sus antebrazos y el otro chico ya estaba extremadamente cansado.

— Si quieres te puedes ir — le digo al chico —, yo me quedo practicando con él.

El chico asiente con la mirada y se va dejándonos solos.

— ¿Quieres rematar balones? — pregunté, sabiendo que a veces esta acción ayuda a manejar y regular las emociones.

— Los líberos no rematan, imbécil.

— No, pero tampoco estamos con el entrenador así que yo te armo… y tú rematas.

Leonardo endereza su cuerpo con la respiración agitada, se limpia el sudor con el antebrazo y asiente con la cabeza. Me coloco cerca de la malla con una cesta llena de balones y comienzo a lanzar los balones para que el pueda saltar y darle con la palma de su mano con todas sus fuerzas.

Al vaciar la cesta él se sienta en la banca aún más agitado que antes, pero con una pequeña sonrisa en su rostro.

— Tienes buen remate — le dije, agarrando cada balón y guardándolo en la cesta —. Aunque admito que tengo más fuerza que tú.

Leonardo esbozó una sonrisa mínima.

—No la tienes. Solo tuve un mal día.

—Claro, claro. Siempre tienes una excusa lista.

El silencio volvió. Yo lo dejé estar unos pasos más, pero algo seguía rondándome en la cabeza desde esa mañana. Lo noté raro en casa de Megan. Y no fue solo por la sorpresa de verme en toalla. Fue otra cosa.

—Oye, ¿todo bien con Megan? —pregunté, como si no le diera importancia.

Leonardo alzó una ceja.

—¿Qué quieres decir?

—No sé. El otro día parecías molesto. Pensé que quizá te incomodaba que estuviéramos hablando más.

Él frunció el ceño, apenas.

—No me molesta —respondió. Pero esa pausa antes de responder… fue demasiado larga para que fuera del todo cierta.

—¿Entonces todo bien si la invito a salir con nosotros esta tarde?

Leonardo dudó un segundo, lo noté.

—¿Salir? ¿Tú, yo y Megan?

—Sí, no tengo nada que hacer. Pensé que podíamos pasar el rato. Ir por algo de comer o al parque, no sé — espero en silencio su respuesta, al no escuchar nada continuó hablando — No pareces muy convencido.

—No es eso. Solo... pensé que estaban ocupados últimamente. Tú y Megan.

Ahí estaba. El tono. La pequeña punzada.

Sonrío con sutileza.

—¿Te molesta?

Leonardo soltó una risa breve y sin humor.

—No seas idiota. Solo pregunto.

Leonardo asintió con la cabeza lentamente, pero no dijo nada más. Yo saqué el teléfono.

—Le voy a escribir.

☆★☆

Pasaron unos minutos y no obtuvimos respuesta, debía estar ocupada. Por lo tanto, fuimos a los baños del gimnasio para ducharnos y quitarnos el sudor. Yo estaba afuera con un pantalón cargo negro y estaba buscando las medias para ponerme las botas del mismo color cuando llega una notificación de mi celular.

“Megan:

¿Estás con Leo?”

Noto que la ducha en donde estaba Leonardo seguía encendida y él tarareaba alguna canción, por lo que le respondí que no estaba con él. Seguido a eso veo el mensaje de “grabando audio de voz”, así que decido esperar el mensaje poniéndome las botas. Al sentir la vibración de mi celular reproduzco el mensaje de voz de Megan a un volumen moderado para que Leonardo no alcanzara a escuchar.

— ¿Pueden esperar un poco? — se escuchaba bastante agitada — Estaba ensayando… para una competencia importante. Pero Leonardo no sabe que sigo compitiendo. Necesito llegar a casa, cambiarme y todo eso.

¿Por qué Leonardo no sabe algo tan importante e íntimo como que Megan seguía bailando? Le envío un mensaje preguntando qué estaba pasando y el por qué no le puedo decir a lo que recibí un “lo hablamos después, te debo una” como respuesta.

Me quedé mirando el celular un rato. Sentí algo raro en el pecho al escucharla. No solo por lo que decía, sino por cómo me lo decía. Me estaba dejando entrar a un lugar donde claramente no dejaba entrar a cualquiera. Me estaba confiando un secreto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.