Hay historias que no nacen de la imaginación.
Nacen de la vida.
De momentos que en su instante parecen pequeños, cotidianos, incluso insignificantes…
hasta que el tiempo les da un significado que jamás imaginamos.
La mía comenzó entre risas de preparatoria, canciones repetidas una y otra vez, y la amistad más importante que tuve en aquellos años.
Nunca pensé que, a través de Alfonso, conocería a la persona que marcaría una parte tan profunda de mi vida.
Ni imaginé que, junto con él, también aprendería lo que significa amar, perder, esperar… y seguir adelante.
Esta no es una historia perfecta.
Es una historia real.
Mi historia.
DONDE TODO COMENZO
Hay personas que llegan a tu vida sin hacer ruido y, sin darte cuenta, terminan cambiándolo todo.
En la preparatoria conocí a Alfonso, el mejor amigo que he tenido.
Con él la vida era ligera, como una tarde sin preocupaciones.
Salíamos, reíamos hasta que dolía el estómago, y poco a poco su mundo se volvió también el mío.
Sus amigos se convirtieron en mis amigos.
Sus planes, en mis planes.
Y su compañía… en algo cotidiano, necesario.
Siempre había una canción sonando de fondo.
"Yo quisiera" de Reik.
Era como si esa melodía nos siguiera a todas partes, como si quisiera decir algo que yo todavía no entendía.
Para mí, Alfonso era eso: mi mejor amigo.
Nada más.
Nada menos.
Hasta que una noche todo cambió.
Editado: 10.04.2026