A Destiempo pero siempre Tu...

El Momento que no Regresó

Jorge era maravilloso.
No solo era mi pareja.
Poco a poco comenzó a convertirse en parte de mi mundo.
De mi rutina.
De mi familia.
Compartimos momentos hermosos.
Risas.
Salidas.
Historias que, en ese momento, parecían el inicio de una vida juntos.
Pero incluso lo bueno a veces comienza a fracturarse en silencio.
No hubo una pelea.
No hubo un final.
Solo una distancia.
Dos meses.
Dos meses en los que todo quedó suspendido.
Como si nuestra historia hubiera entrado en pausa.
Y fue justo en ese espacio donde Héctor volvió.
Como siempre.
A destiempo.
Mensajes.
Llamadas.
Su presencia reapareciendo justo cuando yo me sentía más vulnerable.
Salimos un par de veces.
Hablábamos.
Reíamos.
Pero, siendo honesta, yo solo esperaba una cosa.
Una sola.
Que me dijera:
“Regresa conmigo.”
Pero no lo dijo.
Al menos no de la forma en que yo necesitaba escucharlo.
Y yo tampoco estaba completamente libre.
Porque aunque la distancia con Jorge existía, la historia aún no terminaba.
Eso pesaba.
Mucho.
Así que cuando llegó el momento de hablar, lo único que pude decir fue:
—Necesito tiempo.
Recuerdo perfectamente cómo me miró.
Su expresión cambió.
—¿Tiempo para qué?
¿Para alejarnos?
No supe responder.
Y en ese instante, como si el universo quisiera intervenir, comenzó a sonar una canción en el billar.
El triste de José José.
No.
Era El tiempo.
Como si la vida quisiera decirnos algo.
Pero yo no lo entendí.
O quizá no quise hacerlo.
Él suspiró.
—Está bien… pero yo también haré mi vida.
No puedo esperarte.
Algo dentro de mí reaccionó de inmediato.
—No… tú no puedes.
Tú tienes que estar para mí cuando yo lo decida.
Hoy lo pienso y entiendo cuánto miedo había en esas palabras.
Miedo de perderlo.
Miedo de no encontrarlo ahí cuando yo finalmente estuviera lista.
Salimos un momento.
Afuera hacía frío.
Encendimos un cigarro.
El silencio pesaba más que la noche.
Entonces me abrazó.
Un abrazo distinto.
Profundo.
Como si dijera todo lo que no alcanzábamos a pronunciar.
Sentí que esperaba algo.
Un beso.
Ese beso que mi corazón gritaba.
Pero no sucedió.
Porque aunque todo dentro de mí quería hacerlo, aún estaba Jorge.
Y no podía traicionar lo que también era real.
No pasó.
Y sin saberlo…
dejé ir algo que quizá no volvería a tener.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.