A Esa Hora

Capitulo 26

—Robarlo, claro.

Vivian enseguida apoyó mi idea, pero Ehecalt me veía como si estuviera loca.

—¿Segura?

—La fecha de empaque está marcada aquí y … Y la puta madre ¡¿Cómo que estamos en el 2054?!

—¿QUÉ?

—Sí.. eh- En fin— continué con mi defensa, pero ya no podía verle ni pies ni cabeza, mis ojos siguen inamovibles en la etiqueta—. Esta gente ni siquiera sabía abrir la maldita caja, no sabrían cómo funcionar aparatos tan sofisticados como estos, pero yo sí. Viv, pasame los guantes. Los tuyos y los míos. Ehecalt, ponte tus guantes también, vas a ayudarme a meterlos.

Me cubrí bien las manos antes de continuar con mi plan.

—Abre las mochilas— le dije a él—. Viv, tú trae a los otros.

—¡Sí, Bell!

Se alejó en ese momento. La granada en su mano y el detonador en su dedo listo para ser usado.

—No cayó nada dentro de la caja, pero por si acaso… Toma pieza por pieza y guárdala en tu mochila.

—¿No va a explotar? — A pesar de las dudas que tenía, hizo lo que pedí.

—No hasta que estén ensamblados.

—Y tú sabes cómo, supongo.

—Así es.

Me alejé un poco de él y busqué un contenedor donde guardar la fibra. Había una caja más pequeña a dos chozas después, la tomé y comencé a aventar todos los fragmentos dentro. Hacían el ruido ligeramente arenoso propio de las cosas con tamaño milimétrico. Sería divertido jugar con ellas de no ser porque sería igual de doloroso.

Ehecalt se inclinó para ver mejor.

—¡Bell, ven acá, carajo!

¿Joe?

Solté por instinto la caja en mis manos, algunos hilos rebotaron fuera de ella, pero no me molesté en tomar eso, sino a mi arma.

Me preparé para salir corriendo y disparar.

—Arabell— Ehecalt detuvo mi mano—. Está bien. Míralo, allá viene.

—¡Bell, Ehe! ¡Traigan sus traseros acá!

–-Ya terminé de guardar, ¿y tú? —miró mis manos y luego el desastre que hice—, oh… Dame un segundo. Si los tomo a lo largo no debería tener problema, ¿verdad? Mira, ya quedó. Tápalo y vamos con ellos.

Hice exactamente eso, pero no podía despegar la vista de Joe. Estaban reunidos unos metros adelante, en la entrada de una choza, se veían a salvo, pero yo seguía temblando. Joderrrr. De verdad creí que algo le había pasado.

Antes de darme cuenta, ya lo tenía enfrente. Rompí el agarre que tenía con la mano de Ehecalt y apreté el brazo de Joe.

—¿Qué pasa?

Su expresión menguó, pero pareció ver a través de mis ojos porque enseguida me puso el brazo al hombro y sonrió. “Todo está bien”. Luego comenzó a explicar lo que vieron.

—Miren nada más qué encontramos, ¿a que vale los postres de la semana?

—¿Qué es eso? —pregunté, sin sentir impresión alguna por los pedazos de cartón apilados sobre una mesa.

—Eso es comida. Y esa otra cosa— Rosie habló, señalando unas cajas que yo no había notado y luego la estructura extraña—, es una réplica topográfica de aquí. Yo tuve que hacer una igual cuando me pusieron a buscar tierras fértiles en mi localidad. Hacerla es un dolor de ovarios, por cierto.

—¿Cómo sabes eso?

—Estudiaba lo mismo que Paola— dijo ella, encogiéndose de hombros. Señaló con el dedo una etiqueta—: Esta maqueta pertenecía a Alma Zamora, quién quiera que haya sido. No está mal, pero la mía era mejor.

—Me pregunto por qué no se la trajeron…

—Esta debió ser la que mejor se conservó— ella se encogió de hombros y dió el tema por terminado—. Creí que podría identificar los puntos, pero entonces recordé que nunca me dijiste dónde están las otras manadas así que no puedo hacer nada.

—No te preocupes, solo es un mapa con volumen después de todo— dijo Liz, que era la única que siempre parecía saber qué carajos había que hacer. Cuando la miré, señalaba la parte detrás del monte de cartón—. Saben dónde está Edgar, y Julián, y también Horte.

Por estas cosas adoraba a Liz. Era como una extensión mejorada de mi propia mente.

—Y este punto— señaló un trozo completamente negro—, dime si me equivoco, pero creo que esa solía ser la Base de Keyla.

Lo era.

—El negro significa-

—Lo sé, Liz, puedo leerlo— no quería oírlo, sería como sentenciarnos a todos—. ¿Y nosotros…?

Ella hizo una mueca.

—Ni Sergio, ni Hugo están marcados aquí. Pero mira Bell, según su simbología, saben que ahí hay algo. No han confirmado nada, pero sospechan.

El punto que señalaba Liz en el mapa era, efectivamente, nuestra Base.

Tenían señalado con amarillo toda la zona este. Justo donde ocurrió la Llegada. Por lo que se veía, ellos suponían que estábamos bajo tierra, aunque del lado incorrecto.

Supongo que no sabían que del otro lado hay un túnel…

Supongo también que lo sabrán pronto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.