Todo está bien. Me he convertido en la persona que escribe. Y tú en alguien que dedica mis palabras a otra persona.
Qué doloroso. Y qué bonito que puedas ser feliz.
Me he convertido en una sombra. Soy un recuerdo molesto. No te preocupes, pasa a menudo.
Ya es costumbre, ser medicina de sabor amargo. Y qué bonito que tu corazón haya abierto la puerta.
Qué doloroso. Muy en el fondo sigo esperando que vengas a buscarme.
No lo harás. Y dedicarás mis versos felices a alguien que sí estuvo a la altura. Todo está bien.