Tu nombre y el mío escritos con letra de imprenta. Un corazón en medio, roto por una flecha.
Solo soltar ese hilo supondría olvidarte. No quiero dejar de agarrar tu manga.
Enciendo un fuego, de nuevo. No nos cansamos de este juego. Con mi propia llama tú me haces arder por completo.
Soy un juguete más del baúl. Un falso secreto juega al teléfono en nuestro entorno.
Me siento a observar. Nadie va a ganar. ¿Qué sentido tiene llamar mala suerte al daño causado a posta?
Hay cosas que desde fuera parecen fracasos, y solo son intentos desesperados de sobrevivir.
Ambos alzamos las manos tratando de alcanzar un cielo que, separados, jamás vamos a rozar.