A la caza de mi personaje ficticio

Capítulo 1: la extraña vida de una NPC

—Archie —susurre.

—¿Archie? —Alicia se colocó en la pared divisora de nuestros lugares— ¿Quién es Archie?

Con pesar, estiré mi brazo, mostrándole mi celular.

—Archie —agite mi mano.

—Ah, ¿es tu nuevo amor?

—Claro que no —bloqueé la pantalla de mi celular y lo coloqué boca abajo—, lo he amado por, ¿que serán? ¿Cinco meses?

—Wow —dio golpecitos sobre la pared, con su bolígrafo de gatos—, no recuerdo a ningún otro por el cual te obsesionaras tanto tiempo.

—Lo sé, este es el primero, ya edité mi lista en Excel. Esta en el ranking número uno.

Soy Danny, mucho gusto.
Espera, ¿esto está permitido? ¿Yo hablarte de esta manera?
Se supone que no debo saber que esto es esto, que no estás pasando tus dedos sobre mis pensamientos.

—¿Ya compraste algo?

—¿Algo? — eleve la única ceja que podía elevar— ¿A que refieres?

Bueno, tacha eso editor.
Aunque, se supone que no debo saber que esto es una historia, pero lo sé.
Y antes de que sigas, debo advertirte de que mi vida es sumamente aburrida, ni entiendo por qué la persona que está detrás de la computadora sigue escribiendo, y tampoco el por qué tu sigues leyendo.
Como sea, recapitulemos.
Soy Danny, diminutivo de Daniela.
Veintisiete años, y tengo una ligera –casi ni se nota– obsesión.

—La mercancía —Alicia sonrió— ¿no leíste el letrerito de ese capítulo que me enseñaste?

—¿Qué? —desbloqueé mi celular y dije en voz alta el anuncio— Es un honor para mí avisarles que esta historia saldrá como libro, es decir, mis dibujos estarán en físico —eleve mi vista hacia mi compañera y única amiga— ¡Podré tener a Archie en mis manos!

Estoy obsesionada con las novelas gráficas. Mangas. Novelas. Manhwa. Series. Videojuegos.
Apuesto todo por aquello a que mi vida no se sienta tan gris.

—¿En serio no lo habías leído? —sonrió de lado mientras me daba un par de vistazos. Cayó en cuenta que no mentía— ¿No lees los anuncios que hacen las propias autoras?

—Bah —dije con un soplido—, la mayoría sólo dicen cosas extrañas, es decir, yo no sé tú, pero en mis tiempos en los fanfics ponían cosas como «no podré actualizar por algunos años más porque iré a la carcel. P.D: ¡No fue mi culpa que el DJ no quisiera poner la canción que le pedí! ¡Tampoco que esa chica se atravesará y le diera con la botella en la cabeza!» o «Creo que no podré actualizar, ¿cuánta probabilidad había en que me cayera un rayo dos veces? ¡Pues ayer comprobé que mucha! Mi mano está un poco quemada».

—¿En serio? —elevo ambas cejas—, ¿le puede pasar todo eso a alguien?

—Bueno, ¿de qué otra manera tendrían ideas para sus historias? ¡Por supuesto que deben pasarles cosas así!

—O son tan buenas escritoras que las mentiras les salen bien cuando escriben —apuntó hacia mí con su bolígrafo. La cabeza de un gato pegada a un resorte se agito.

—Quizá —me encogí de hombros. Di una vuelta completa sobre mi silla y terminé viéndola, mientras sonreía—. Oye, Alicia perdida en el mundo de las maravillas...

—Oh no, no. Ni lo pienses —dio unos cuantos pasos hacia atrás. Agitando su cabeza en un claro signo de negación—. No quiero.

—¡Ni si quiera he dicho algo!

—¿Recuerdas cuánto tiempo hemos sido compañeras de cubículo y amigas?

Alicia tomo sus pertenencias de su escritorio. Metía cada cosa de manera rápida y dando pequeños vistazos hacia mí. Rápidamente —aún más que sus manos entrando en su bolsa— me pare de mi silla, colocándome detrás de ella.

—Tres años, con cinco meses, dos días, diez horas y —miré mi imaginario reloj— tres minutos.

—¿Así de exacto? —giro a verme. Elevo su mentón y pestañeo repetidas veces— ¿Llevas tan exacto el conteo? ¿Como puedes?

—Claro que no, ¿quién carajos haría eso?

—Oh, pensé que sí —estiro sus labios en una sonrisa incómoda—, pero ese no es el punto, no pienso acompañarte.

—¡Por favor! Necesito que alguien me escuche hablar sobre Archie, al menos por, no lo sé, ¿una hora?

—Danny —coloco sus manos en mis brazos. Dio caricias de arriba hacia abajo—, en serio no puedo.

—¿Por qué?

—Hoy seré voluntaria, ¿lo recuerdas? El refugio para gatitos.

—Ah, mierda. Gatos.

—No los llames de esa manera.

Alicia tomó sus cosas, yo las mías, y ambas caminamos hacia el elevador.

—Son solo gatos. Peludos y saca bolas de vomito con pelo.

—Bolas de pelo.

—Vomito con pelos.

—Como sea —ambas entramos al elevador, Alicia selecciono hacia abajo, el primer piso. Por fin se había acabado el trabajo—. No puedo acompañarte porque debo alimentar gatitos.

—Prefieres una bola de pelos a tu mejor amiga.

—¿Quién te nombró mi mejor amiga? —golpeó mi costado con su codo— No porque nuestro círculo cercano esté construido por ti y por mi significa que seamos mejores amigas.

No hablé. Ni le dirigí la mirada. Pasamos de cuarto piso al tercer, del tercer al segundo, del segundo al primero, y las puertas se abrieron.
Ambas salimos.

—Está bien —me sujeto por el antebrazo—, sí, si eres mi mejor amiga.

—¿Entonces vas a...

Ni si quiera había terminado mi pregunta cuando su mano fue directo a mis labios, impidiendo que mi voz saliera.

—No, no voy a acompañarte —Alicia retiro su mano y me observo con pena— En serio, amaría acompañarte, pero tengo que hacer esto, podemos hacerlo mañana, si quieres.

Odiaba mucho esto, ¿a caso no te pasa, lector? Espera, si tienes amigos no digas nada.
No acepto personas pretenciosas leyendo mis pensamientos.
«Yo si tengo amigos, ñiñiñi» No me importa, lector.

—No, no te preocupes —puntualice con la mejor sonrisa fingida que podía—. En realidad no quería que vinieras, ¿sabes? ¿Qué haría si te termina gustando Archie?

—Eres tan mala mintiendo —Alicia mee tomo por los hombros, y su sonrisa se hizo ancha, tanto que entrecerré los ojos por lo brillante que parecía para mi—, en serio Danny, puedo acompañarte mañana, sino quieres ir sola.



#5103 en Novela romántica

En el texto hay: romance, vida normal, lectora

Editado: 15.01.2026

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