A la fuerza ©

11 [Te odio]

Rasgó mi ropa, con los pedazos de tela me ata las manos. Si mis piernas no estuvieran aprisionadas por su cuerpo le estaría pateando la cara de ángel que se encarga la maldita bestia.

- ¡Ya, Deon! ¡Por favor! 

- ¿Ahora sí súplicas, no? - se inclina, quedamos a centímetros e intento morderlo  - Si te hubieras callado la puta boca allá abajo nada de esto estuviera pasando.

Iba a gritarle de nuevo, pero tapa mi boca con su mano.

- Deon, suéltala - giro con dificultad la cabeza, Lili llorando en la puerta.

- Vete a tu cuarto - le ordena mientras agarra algo de la mesita de noche.

- Por favor, deja que se vaya. Si no quiere cuidar de Violet ya encontrarás a...

- ¡Largo de aquí! - grita enojado, la miro suplicante de que no se vaya.

- ¿Es a ella la que amas? 

- ¿Por qué no te has ido? - pregunta y maldice porque no encuentra algo, está encima de mi literalmente y me estoy quedando sin aire. 

- Contesta, ¿La amas? 

Deon gruñe, golpea el buró haciéndome sobresaltar y se levanta furioso. 

Tomo asiento de inmediato inhalando profundo.

- ¡Si, la amo! ¿Ya te puedes largar o quieres reemplazarla?

Me atraganto con mi propia saliva, ¿Qué ha dicho?

- Lo siento, Grace. Lo lamento tanto.

- F-U-E-R-A, ¡Fuera!

La puerta se cierra, Deon respira hondo y camina al baño. Sigo procesando lo que acaba de pasar, pero no soy idiota. Me levanto de la cama escondiéndome debajo.

¿Dijo que me ama? Pero si es así...¡¿Por qué me trata de la chingada?!

Su manera de amar es muy enferma, si me ama a golpes e insultos no quiero su asqueroso amor. 

- ¿Grace? - miro sus pies, aguanto la respiración y me quedo quieta - Mierda.

Da dos zancadas largas y rápidas, sale de la habitación azotando la puerta. Saco el aíre aliviada y me pongo alerta por el grito agudo y lleno de horror de Lili.

Salgo con algunos golpes en la cabeza debajo de la cama, incorporo mi cuerpo y corro fuera hasta la habitación continúa. 

- ¡Basta! ¡No sé dónde está!

- ¡Hey! - llamo su atención, el modo que gira su cabeza hacia mí me pone la piel chinita - ¡Suéltala! ¡Carga a tu hija, bestia!

- Por favor, Deon - le suplica, la mantiene agarrada del cabello y sus mejillas están rojas y húmedas. 

De mala manera la suelta, Lili se deja caer en la cama y empieza a llorar más fuerte, tiene 7 meses hay que man...

Demonios, jadeo de dolor. Este hombre le falta una buena follada para liberarse de tanta furia que trae acumulada.

De nuevo soy jalada del pelo, me engancho de su muñeca par que duela un poco menos, entramos al cuarto y puedo decir que ya trapee el piso. Me suelta y me dejo caer sobando mi cuero cabelludo.

- ¿Dónde estabas? - pregunta mientras saca una ¿Jeringa? de su pantalón.

- Aquí - admito, frunce el ceño - Debajo de la cama.

La mira, regresa conmigo y me indigno. Piensa que no quepo ahí abajo, me levanto torpemente y él se acerca tomando mi nuca.

- Duerme, mi pequeña tarántula.

- ¿Cómo sabes...? - me quejo por el pinchazo, abro los ojos de golpe y me siento mareada al instante. 

Mis piernas fallan y me dejo caer a sus brazos, nos movemos a la cama y me tira sobre ella.

- ¿Qué...qué haces? - pregunto al apenas poderme quedar despierta, escucho el sonido de una hebilla - Deon.

Pronunció por último, como un susurro y me desconecto de la realidad.

 

***

 

Dolor, es lo primero que siento al despertar.

Mi zona intima duele, mi estomago bajo, el cuello y pasó mis manos por las caderas que siento que hubo manos en esa parte de mi cuerpo, levanto la cabeza y noto que estoy desnuda.

¿Qué carajo ha sucedido? ¿Me violó estando drogada? 

Abro mi boca dispuesta a gritar a todo pulmón, pero no me sale nada. Giro la cabeza y miro dormir cómodamente a Deon bocabajo y desnudo, le pego un manotazo, no reacciona, otro y tampoco, quiero gritarle.

- ¡Deon! - eso se escucho horrible, ni parece que grite.

Me quejo por el dolor, ha sido una bestia por lo que intuyo. Lloriqueando logro pararme, siento algo viscoso entre mis piernas, me agacho despacio y noto sangre con semen.

Volteo con Deon hecha una furia, sino fuera porque me duele espantoso haría hasta su lado y lo golpearía a morir. 

Apretando mis labios camino al baño como pingüino, inquieta, desesperada, odiando el hecho de que me profano mi cuerpo sin descaro, tallo con fuerza.

Termino y salgo sujetándome de las paredes, me seco tardando más de lo debido y cepillo mi cabello lento, ya. 

Esto debe acabar, le preguntaré, no más gritos o golpes. Tenemos que dialogar el asunto.

La puerta se abre y por instinto aviento el cepillo, mierda.

- ¿Por qué me has pegado?

- Tengo motivos para hacerlo y tú lo sabes perfectamente - lo apunto, resopla y se pone a mear. 

Maldito cabrón.

- De hecho tengo que agradecerte, estaba muy tenso...

- Lo hubieras pedido - interrumpo, la nariz comienza a picarme - En serio, hubiéramos tenido sexo hasta cuando quisieras, pero me debiste primero seducirme no drogarme.

Termina y se voltea para acercarse serio, retrocedo inconscientemente y suelta una risita burlona. Abre el grifo de agua y se lava las manos.

- No ibas aceptar tener sexo conmigo.

- Me violaste - lo acuso enojada - Me golpeaste, también a tu concubina, gritaste furioso, parecías una bestia.

- Aja, ya sabías que era una - se encoge de hombros, sorbo mi nariz y le toco el hombro - No me toques.

- ¿Por qué siempre a la defensiva? Si no te gusta tu trabajo salte de ahí.

- No sabes nada.

- Tampoco era como que me dijeras mucho.

- Te dije perfectamente que no te convenía, Grace - termina de secarse las manos y sale del baño, lo más rápido que puedo lo sigo.

- Oh perdón por tomarte afecto en esos tiempos, pero yo no soy de plástico.




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