Lucía no dijo nada.
Ese fue el problema.
No hubo comentarios sarcásticos ni confrontaciones directas. Solo pequeños movimientos estratégicos, casi invisibles, que Valeria empezó a notar demasiado tarde.
Una reunión reprogramada sin aviso.
Un informe devuelto con observaciones mínimas, pero insistentes.
Una sugerencia casual frente a otros:
—Tal vez Damián debería encargarse solo de esta parte. Evitar distracciones.
Valeria entendió el mensaje.
—Está marcando territorio —dijo Valeria esa noche, en voz baja, mientras caminaban por el estacionamiento—. Y lo está haciendo con elegancia.
—Lucía siempre fue así —respondió Damián—. No ataca de frente.
—Eso la hace más peligrosa.
Se detuvieron junto al auto de Valeria. La lluvia comenzaba a caer, fina, persistente.
—No quiero que esto te salpique —añadió ella—. Tu posición aquí es más frágil de lo que parece.
Damián frunció el ceño.
—No empieces.
—Es real —insistió—. Si Lucía insinúa algo indebido, la directiva no va a mirar con buenos ojos.
—Entonces dime qué quieres hacer —preguntó él—. ¿Alejarnos?
Valeria guardó silencio unos segundos.
—Quiero protegerte.
Damián se acercó un paso.
—No soy alguien a quien tengas que salvar.
—Tal vez no —respondió—. Pero yo sí sé lo que es perderlo todo por una mala lectura del poder.
Él la miró con atención, entendiendo que eso venía de algún lugar más profundo.
—No voy a dejar que cargues esto sola —dijo—. Si Lucía quiere jugar, jugamos.
Valeria negó con la cabeza.
—No así.
Abrió la puerta del auto y se giró hacia él.
—Si esto se pone feo, diré que fue idea mía. Que yo crucé límites. Que tú no sabías nada.
—Ni lo sueñes —respondió Damián, tenso.
—No es negociable —dijo ella—. Prefiero perder yo antes que verte caer.
Damián apretó la mandíbula.
—Eso no es amor —dijo—. Es sacrificio mal entendido.
Valeria lo miró, dolida.
—Es supervivencia.
Se subió al auto antes de que él pudiera responder.
Al día siguiente, Lucía pidió hablar con Valeria a solas.
—No te preocupes —dijo Lucía, acomodándose en la silla—. No vengo a amenazarte.
—Entonces sé clara —respondió Valeria—. ¿Qué quieres?
Lucía sonrió con calma estudiada.
—Quiero evitar errores —dijo—. Y los vínculos personales en proyectos de alto perfil… suelen serlo.
—¿Estás diciendo que…?
—No estoy diciendo nada —interrumpió Lucía—. Solo observando.
Valeria sostuvo su mirada.
—Observa lo que quieras —dijo—. Pero no intentes usarlo.
Lucía inclinó la cabeza.
—A veces las cosas se usan solas.
Valeria salió de esa oficina con una certeza incómoda: el secreto ya no les pertenecía del todo.
Y lo peor…
era que, para proteger a Damián, estaba dispuesta a romper algo entre ellos.
Algo que apenas comenzaba.
#1809 en Otros
#368 en Joven Adulto
enemiestolover, rivalidades enemiestolovers, enemigos y romance
Editado: 31.01.2026