A la fuerza del deseo

Capítulo 20: Lo Que No Dijimos

Durante tres días no hablaron.

No mensajes.
No llamadas.
No excusas disfrazadas de trabajo.

Valeria se dijo que era lo mejor. Que el silencio era una forma de orden. De control. Pero cada mañana, al entrar a la oficina, lo buscaba con la mirada antes de darse cuenta.

Damián cumplía su palabra sin saberlo: estaba ahí, pero lejos.

En reuniones hablaba lo justo. Profesional. Impecable. Frío.

Eso era peor que el conflicto.

Cuando por fin quedaron solos en el archivo —un espacio estrecho, lleno de estanterías metálicas—, Valeria supo que no iba a salir ilesa.

—Necesitamos hablar —dijo.

Damián no levantó la vista del expediente.

—No —respondió—. Necesitamos terminar esto.

Ella sintió el golpe.

—¿Esto… qué?

Él cerró la carpeta con un gesto firme.

—Esta tensión. Este punto medio donde no somos nada, pero tampoco enemigos.

Valeria dio un paso hacia él.

—No es tan simple.

—Nunca lo es contigo —dijo, mirándola por fin—. Pero siempre eres tú la que decide cuándo avanzar y cuándo retroceder.

El reproche no fue cruel. Fue honesto. Y eso dolió más.

—Estoy intentando protegerte —repitió.

—De ti —corrigió él.

El silencio se volvió pesado.

—Si esto sigue —continuó Damián—, alguien va a salir herido. Y esta vez… no pienso ser yo.

Valeria tragó saliva.

—¿Entonces qué quieres?

Él se acercó. Demasiado. Lo suficiente para que su presencia volviera a desarmarla.

—Quiero que elijas —dijo—. No hoy. Pero pronto.

Se apartó y salió del archivo, dejándola sola con una certeza insoportable:

No elegir…
también era una elección.

Y estaba empezando a costarle caro.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.