La llamada llegó cuando Valeria empezaba a creer que la calma podía ser permanente.
—Tenemos una propuesta para ti —dijo la voz al otro lado—. Algo nuevo. Algo grande.
Valeria cerró los ojos antes de responder.
—No estoy buscando volver —dijo—.
—No es volver —respondieron—. Es empezar desde cero. Liderazgo creativo. Autonomía total.
Colgó sin aceptar… pero tampoco rechazó.
Esa noche, se sentó frente a Damián con la inquietud tatuada en el rostro.
—Me llamaron —confesó—. Otra vez.
Damián no se tensó. Eso fue lo que más la sorprendió.
—¿Y qué sentiste?
Valeria dudó.
—Miedo —dijo—. Y una parte de mí… emoción.
Damián asintió despacio.
—Eso no te hace débil.
—Me hace peligrosa —respondió ella—. Porque no sé si esta vez elegiría mejor.
El silencio se llenó de recuerdos: decisiones impulsivas, ambiciones mal medidas, pérdidas.
—No quiero que me esperes —añadió Valeria—. No otra vez.
Damián se acercó, tomó su rostro con suavidad.
—No te estoy esperando —dijo—. Estoy caminando contigo. Vayas donde vayas.
Eso la desarmó más que cualquier discusión pasada.
Pero el fantasma no se fue.
Esa noche, Valeria soñó con salas de juntas, con aplausos vacíos… y con Damián mirándola desde lejos, sin alcanzarla.
Despertó con una certeza incómoda:
El verdadero conflicto no había terminado.
Solo había cambiado de forma.
#649 en Otros
#2087 en Novela romántica
enemiestolover, rivalidades enemiestolovers, enemigos y romance
Editado: 10.02.2026