A la fuerza del deseo

Capítulo 43: Lo Que No Se Borra

Valeria no durmió.

No porque Damián no estuviera a su lado —sí estaba—, sino porque había cosas que el cuerpo siente antes de que la mente pueda nombrarlas. La respiración de él era regular, pero no profunda. Fingía dormir. Ella también.

A las tres de la mañana, fue Valeria quien habló.

—No voy a hacer como si no pasó.

Damián abrió los ojos. No se movió.

—Lo sé.

—Entonces dime la verdad —pidió—. No la versión bonita. No la que protege. La real.

Él tardó en responder. Cuando lo hizo, su voz ya no tenía defensa.

—Estuve comprometido —dijo—. No por amor. Por ambición. Por miedo a quedarme atrás. Por creer que eso era lo que se esperaba de mí.

Valeria tragó saliva.

—¿La amabas?

—No como te amo a ti —respondió sin dudar—. Pero sí la lastimé. Y eso no se borra.

El silencio volvió a caer, distinto. Más honesto. Más peligroso.

—¿Por qué volvió ahora? —preguntó Valeria.

—Porque el pasado no acepta ser ignorado —contestó él—. Y porque tú existes.

Eso dolió más de lo que ella esperaba.

—No quiero ser una consecuencia —dijo Valeria, sentándose—. Quiero ser una elección.

Damián se incorporó también.

—Lo eres. Pero elegirte implica enfrentar cosas que evité durante años.

—Entonces enfréntalas —replicó ella—. O no me pidas que me quede.

No fue una amenaza.
Fue un límite.

Damián asintió lentamente.

—Mañana voy a cerrar ese capítulo. De verdad.

Valeria lo miró. Quiso creerle.
Pero el amor, cuando ya ha dolido, no se entrega sin condiciones.

—Mañana —repitió—. Yo decidiré después.

Porque amar también es saber cuándo no rendirse…
y cuándo no mentirse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.