A la fuerza del deseo

Capítulo 44: Frente A Frente

Valeria no fue al trabajo.

No llamó.
No explicó.
Simplemente necesitaba espacio para respirar sin el peso de una decisión ajena sobre los hombros.

Damián, en cambio, cumplió su palabra.

La cafetería estaba casi vacía cuando ella llegó. No llevaba la elegancia controlada de antes. Vestía sencillo. Real. Vulnerable. Eso la hacía más peligrosa que cualquier reproche.

—Gracias por venir —dijo él, sentándose frente a ella.

—No vine por ti —respondió ella—. Vine por mí.

Damián asintió. Lo aceptó.

—Valeria merece la verdad —continuó la mujer—. Y yo merezco cerrar esto sin mentiras.

El silencio se tensó.

—Nunca te prometí amor —dijo Damián—. Te prometí un futuro que creí que quería. Y cuando entendí que no era así, ya te había fallado.

Ella lo miró sin lágrimas. Eso fue lo que más le dolió a Valeria al observarla.

—Me usaste como un paso —respondió—. Pero no como una pausa. Y eso deja marcas.

Damián respiró hondo.

—No quiero volver atrás. No contigo. No con nadie —dijo—. Pero tampoco voy a fingir que no pasó.

—Eso es todo lo que necesitaba oír —contestó ella—. No para perdonarte. Para soltar.

Se levantó. Antes de irse, miró a Valeria.

—Cuídalo —dijo—. No porque sea perfecto. Sino porque ya sabes quién es cuando ama… y cuando huye.

La puerta se cerró.

Damián permaneció sentado, inmóvil.

—Si decides irte —dijo finalmente—, no te detendré.

Valeria lo observó. Ya no al hombre invencible.
Sino al hombre expuesto.

—No decido hoy —respondió—. Pero por primera vez, siento que no me mentiste.

Y eso… eso cambiaba las reglas.




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